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El vallista cubano Orlando Ortega dijo adiós este lunes a las pistas dejando un legado olímpico compitiendo para España.
El nacionalizado español, plata en los 110 metros con vallas de las Olimpiadas de Río de Janeiro 2016, se retira luego de estar aquejado por varias lesiones, informó en su cuenta de Instagram.
“El sufrimiento tiene un límite, no siempre se puede poner la salud en juego. Una nueva lesión adelanta lo que ya era un objetivo en mi cabeza, retirarme en la pista al 100%”, dijo.
“Lamentablemente, no pudo ser pero me quedo con la satisfacción de haberlo intentado. Me despido de la alta competición, más no del amor por este deporte», publicó Ortega en sus redes sociales”, agregó.
Ortega agradeció a su familia, a su difunta abuela, su esposa e hija, y a Artemisa, su tierra natal, así como a la Federación Española, su Comité Olímpico y el Consejo Superior de Deportes.
“Cierro este capítulo lleno de momentos inolvidables. Me retiro con la cabeza en alto, orgulloso de mi carrera deportiva y sabiendo que, gracias a Dios, pude lograr lo que muy pocos han podido lograr dentro del atletismo”, valoró
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“Me voy con ganas de seguir porque mi espíritu siempre ha sido y será el de un ganador y un gran competidor”, afirmó.
“Mi amor por este deporte es tan grande que sería capaz de sacrificar mi vida entera, pero no puedo seguir siendo egoísta ni conmigo mismo, ni con mi familia, que también ha sacrificado mucho en busca de mi sueño, un sueño que ya he cumplido con creces pero las ganas de seguir no me dejaban darme cuenta de ello. He aprendido lo suficiente como para entender que, a pesar de haber sido por una lesión, este es el mejor momento para decir ADIÓS”, confesó en el sentido comunicado.
Finalmente, dirigió un mensaje al deporte donde triunfó: “Atletismo, llegó el momento de verte y disfrutarte desde otro punto de vista. Me llevo conmigo el orgullo de poder mirar hacia atrás y ver que he luchado con pasión, al igual que ahora miro al futuro con la misma intensidad e ilusión”.
Su salida de Cuba
Hace unos años, Ortega habló de los duros momentos que vivió cuando llegó a España y confesó que estuvo “al borde de la depresión”.
“Yo salí de Cuba y llegué a un país nuevo donde no conocía prácticamente a nadie, no tenía nada. Llegué a estar al borde de la depresión, me paré a pensar si había tomado una buena decisión, no creía que la hubiera tomado. Pero me senté y me dije: ‘Ya estás aquí, ahora sólo para adelante’, el siguiente paso es hacerlo bien y lo voy a hacer bien porque me he sacrificado, voy a seguir entrenando todavía más duro y cuando salga a competir, lucharé por mis sueños”, relató.
El cubano abandonó la delegación oficial de la isla en el mundial de atletismo de Moscú 2013, adonde había llegado como uno de los favoritos a medalla por ser el tercero en el ranking mundial de ese año y sexto en los juegos olímpicos de Londres 2012.
Tras su salida, fue denostado por el instituto de deportes de Cuba que, en una declaración oficial dijo acerca del atleta:
“La decisión de renunciar a la causa del país que le permitió formarse como atleta le priva del honor que representa competir desde las filas de un movimiento deportivo afianzado en sus valores”.
Ortega fijó su residencia en España. Los dirigentes del Instituto de Deportes de Cuba (INDER) intentaron impedir que Ortega compitiera bajo bandera española y obviamente, tampoco lo aceptaban bajo la bandera cubana.
España no sólo lo acogió como emigrante en el 2013, sino que también lo apoyó como deportista aun sin saber si el COI le permitiría competir.
El medallista olímpico es nieto de la legendaria Cristina Echevarría, campeona de los juegos panamericanos Winnipeg 1967 (4x100) y de Orlando Ortega que fuera futbolista en su Cuba natal.
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