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La Fábrica de Arte Cubano (FAC) respondió con una silla vacía, una hora de absoluto silencio y luego un DJ poniendo música de la Reina de la Salsa a la censura estatal de un homenaje a Celia Cruz.
En una inusual declaración, la instalación posteó en Facebook una imagen de una silla vacía iluminada con la leyenda “Una obra de arte que no fue, una butaca, silencio y el arte de la resistencia… Celia vive”, así como una referencia al Día de la Cultura Cubana este 20 de octubre.
La investigadora Rosa Marquetti, biógrafa de Celia, explicó que “a la hora en que debió subir a escena la censurada obra Celia, por teatro El Público” tuvo lugar en cambio “una hora de silencio absoluto y una silla iluminada”.
“Después, un DJ poniendo música de La Reina, La Guarachera de Cuba, La Reina de la Salsa, la cubana más universal”, explicó.
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La censura
El jueves pasado se conocía que el homenaje que el grupo Teatro El Público, dirigido por Carlos Díaz, preparaba junto a FAC para conmemorar el centenario del nacimiento de Celia Cruz (1925-2003) fue suspendido a última hora por decisión del Centro Nacional de Música Popular.
En una escueta nota publicada en su cuenta de Facebook, el organismo anunció que “la presentación del grupo de teatro El Público, prevista para este domingo 19, no se realizará”, sin ofrecer motivos ni mencionar el nombre de la artista homenajeada.
La cancelación, comunicada apenas horas antes del evento, sorprendió a los organizadores y participantes, que habían ensayado durante días para rendir tributo a la Reina de la Salsa.
De acuerdo con la investigadora y crítica Rosa Marquetti en un texto difundido en Facebook, algunos de los implicados recibieron citaciones personales, órdenes inapelables y advertencias de posibles consecuencias si desobedecían la instrucción.
Marquetti calificó la suspensión como “un nuevo capítulo en la historia de la censura cultural en Cuba” y denunció el uso de “métodos de comisariado político” para silenciar una celebración artística.
“Llevan 60 años temiéndole a esa voz, aterrados por su poder de convocatoria”, escribió.
Para la autora, "llevan 60 años agrediéndola, avasallándola, volcando sobre ella la misoginia y el racismo de plantación que ha caracterizado muchas de las decisiones y las políticas en el ámbito cultural, mientras ella se erguía en el mundo como la mayor representación de lo cubano, la más conocida mundialmente, la más querida, la más aplaudida, la más homenajeada".
Recordó que Celia Cruz “fue más patriota, más cubana y más relevante que todos sus censores”, al tiempo que preguntó por los posibles méritos, obra y aportes a la cultura cubana de funcionarios y comisarios culturales como Abel Prieto, Alpidio Alonso, Fernando Rojas, Fernando León Jacomino, Indira Fajardo, Víctor Rodríguez “Vitico".
Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar. El director del Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara, Sergio Benvenuto Solás, lamentó que ni siquiera se atrevieran a mencionar a la Reina de la Salsa: “¿No pudieron colocar su nombre siquiera? Vergonzoso”, dijo.
El crítico Sergio Rafael Vidal comparó la medida con los métodos totalitarios del siglo XX: “Stalin y Goebbels, donde quiera que estén, sienten orgullo de tener alumnos tan sobresalientes”, opinó.
Cientos de usuarios expresaron su indignación y tristeza. “Hasta cuándo la censura y la falta de respeto con la artista más grande y universal que ha dado Cuba”, escribió Dianna Rosa.
Para muchos, la censura del tributo confirma la persistencia del miedo oficial hacia una figura que, más de dos décadas después de su muerte, sigue siendo símbolo de cubanía y libertad.
Como escribió Rosa Marquetti, “Celia no necesita del permiso de ningún gobierno para ser lo que es: somos nosotros, el pueblo, quienes necesitamos de ella para reconstruir un país que parece hundirse sin remedio”.
Este nuevo acto de censura por parte de instituciones cubanas ocurre a pocas horas del 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana.
Cientos de personas se reunieron el 9 de agosto en el Summer Stage del Parque Central de Nueva York para celebrar el centenario de Celia con un concierto que dejó claro que la voz y la figura de la “reina de la salsa” permanecen vivas, aunque su legado sea ignorado oficialmente en Cuba.
Preguntas frecuentes sobre la censura del homenaje a Celia Cruz en Cuba
¿Por qué fue censurado el homenaje a Celia Cruz en Cuba?
El homenaje a Celia Cruz fue censurado por decisión del Centro Nacional de Música Popular de Cuba, quien suspendió el evento sin ofrecer motivos ni mencionar a la artista. Esta acción ha sido vista como un acto de censura cultural, reflejando el temor del régimen cubano hacia el poder de convocatoria de Celia Cruz, incluso años después de su muerte.
¿Cómo respondió la Fábrica de Arte Cubano a la censura?
La Fábrica de Arte Cubano (FAC) respondió a la censura con una silla vacía y una hora de silencio, seguida por la música de Celia Cruz. Esta acción simbólica fue una forma de resistencia artística y un homenaje a la Reina de la Salsa, mostrando solidaridad frente a la decisión del gobierno cubano.
¿Qué impacto tiene la censura en el legado de Celia Cruz?
A pesar de la censura en Cuba, el legado de Celia Cruz sigue siendo fuerte en el resto del mundo. La censura oficial no ha disminuido su influencia ni su reconocimiento como símbolo de cubanía y libertad. Eventos internacionales y homenajes mantienen viva su memoria y celebran su contribución a la música latina.
¿Cómo ha reaccionado la comunidad artística y el público ante esta censura?
La comunidad artística y el público han expresado su indignación y tristeza ante la censura del homenaje. Las redes sociales se llenaron de críticas hacia el régimen cubano, y figuras como Rosa Marquetti y Sergio Benvenuto Solás han denunciado el uso de métodos totalitarios para silenciar la celebración del centenario de Celia Cruz.
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