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Un poste eléctrico se desplomó en horas de la tarde-noche del lunes 20 de octubre en la intersección de las calles Carnicería, entre Callejón del Carmen y Enramadas, una de las zonas más transitadas del centro de Santiago de Cuba.
El accidente provocó la caída de cables eléctricos y de telecomunicaciones, dejando a varias viviendas sin corriente y sin servicio de ETECSA, según reportó en Facebook el comunicador Yosmany Mayeta Labrada.
Vecinos del lugar denunciaron que el poste, prefabricado de hormigón armado, mostraba un evidente deterioro desde hace meses, sin que las autoridades competentes tomaran medidas preventivas pese a las reiteradas alertas.
“Eso estaba inclinado hace rato, se veía venir. Lo reportamos varias veces, pero nadie vino”, relató un residente indignado.
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De acuerdo con los testigos, el concreto del poste presentaba fisuras visibles en la base y signos de desgaste estructural. Según indicó en sus redes sociales el funcionario del MINSAP Aris Arias Batalla, una vecina lamentó: “Un accidente que pudo haberse evitado si se hubiera actuado con prontitud”.
Aunque no se reportaron heridos ni fallecidos, los daños materiales fueron considerables, afectando cables, transformadores y parte de la infraestructura de la calle.
Los habitantes de la zona criticaron la negligencia institucional y la falta de mantenimiento del sistema eléctrico, que no solo ha generado prolongados apagones en los últimos meses, sino que ahora representa un peligro físico para la población.
Hasta la mañana de este martes, el área continuaba sin ser asegurada por las autoridades locales, y los cables caídos permanecían cruzando la vía, obstaculizando el paso de peatones y vehículos.
“Antes era solo cambiar un poste, ahora hay que reponer transformadores, conectores y más recursos. Todo por no hacer las cosas a tiempo. ¿Y quién paga ahora?”, cuestionó Arias Batalla, reflejando el sentir general de frustración.
Los residentes exigen una respuesta inmediata de la Empresa Eléctrica y de Etecsa para eliminar el riesgo y restablecer los servicios. “Es mejor prevenir que lamentar”, coincidieron los afectados, temiendo que la próxima vez no haya tanta suerte.
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