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El Jefe de Misión de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, asistió este martes a una misa conmemorativa por el centenario del nacimiento de Celia Cruz que se celebró en la Parroquia de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en Centro Habana, con la presencia de artistas, diplomáticos y devotos que rindieron homenaje a la Reina de la Salsa, ícono de la cultura cubana y símbolo de libertad para millones de personas.
El diplomático asistió al oficio religioso y expresó a la prensa que fue “un honor reconocer a Celia Cruz, un personaje emblemático cubano que hizo grandes contribuciones no solo a Estados Unidos, sino a toda la humanidad. Su deseo era ver una Cuba libre, un deseo que compartimos”.
La Embajada estadounidense en La Habana compartió en sus redes sociales imágenes del acto con el mensaje “#Azúcar #100AñosConCelia”, donde subrayó el carácter histórico del homenaje.
Entre los asistentes también estuvieron las cantantes Haila Mompié y Alain Pérez, así como el reguetonero Yomil Hidalgo, quienes se unieron a un encuentro que combinó fe, música y memoria, según fotos publicadas por el periodista Wilfredo Cancio Isla.
“Gloria a Celia, de Cuba y del mundo”, escribió Cancio -un estudioso de la vida y obra de Celia- en su publicación, en la que reflejó el sentir generalizado de los presentes.
La misa, celebrada bajo el lema “Unidos por Celia”, se desarrolló en un ambiente de respeto y emoción, pese al trasfondo político que rodea su figura.
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Celia Cruz ha sido borrada de los medios oficiales cubanos tras su salida al exilio en 1960 y su apoyo público a la libertad de Cuba.
El evento religioso ocurrió pocos días después de la polémica cancelación de una gala artística en homenaje a Celia Cruz, organizada por el grupo Teatro El Público y la Fábrica de Arte Cubano (FAC), suspendida a última hora por orden del Centro Nacional de Música Popular.
En respuesta, la FAC realizó una acción simbólica: una silla vacía iluminada sobre el escenario con el mensaje “Celia vive”. Ese mismo espíritu se trasladó hoy al templo de la Caridad, donde fieles y artistas corearon su nombre y pidieron por una Cuba “más justa y libre”.
Celia Cruz, quien murió en 2003 en el exilio sin poder regresar a su país natal, sigue siendo una de las figuras más queridas por los cubanos dentro y fuera de la isla. Su voz, asociada a la alegría, la resistencia y la identidad afrocaribeña, trascendió fronteras y censuras.
A cien años de su nacimiento, su grito “¡Azúcar!” sigue resonando como un símbolo de identidad nacional.
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