Mientras La Habana se hunde cada noche en la oscuridad de los apagones, parte del combustible destinado a mantener encendidos los grupos electrógenos del país terminaba en los tanques de los boteros.
Así lo reveló un programa del canal estatal Canal Caribe, que destapó una red de robo y venta ilegal de diésel en emplazamientos eléctricos de la capital, con la complicidad de trabajadores del sistema y vecinos de la zona.
El caso más grave ocurrió en el grupo electrógeno de Berroa, donde, según explicó el teniente coronel Asmel Rojas Águila, segundo jefe del departamento económico-social del DTI del Ministerio del Interior (MININT), operarios, jefes de brigada, custodios y residentes cercanos se aliaron para sustraer sistemáticamente combustible.
Desde dos viviendas contiguas al emplazamiento, el diésel robado era almacenado y vendido a transportistas privados, entre ellos boteros legales e ilegales. El oficial mostró imágenes de tanques de 20 y 25 litros, dinero en efectivo y teléfonos móviles que sirvieron como prueba del esquema clandestino.
“De común acuerdo, operarios, jefe de brigada, agente de seguridad y vecinos se apoderaban del combustible, que luego era comercializado a boteros”, precisó el oficial en el programa Hacemos Cuba.
La Fiscalía de La Habana confirmó que el caso está en fase preparatoria de investigación y que los implicados enfrentan acusaciones por sabotaje, un delito que, según la legislación cubana, puede ser sancionado con penas de siete a treinta años de prisión.
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“Por el daño que provoca al sistema electroenergético y al pueblo, estos hechos se instruyen como sabotaje”, explicó la fiscal jefa Yudenia San Miguel Ramírez.
El reportaje televisivo mostró también otros casos similares. En Güines, Mayabeque, pequeños agricultores acudían en carretón o a caballo para comprar combustible sustraído de los grupos electrógenos, usado para mover turbinas o arar la tierra.
En Habana 220, un derrame de diésel cayó sobre cables eléctricos, creando un riesgo de incendio que, según directivos de la Unión Eléctrica, pudo haber destruido todo el emplazamiento.
El propio Rojas Águila reveló que, entre enero y agosto de 2025, el MININT recuperó más de 350 mil litros de combustible robado, aunque reconoció que gran parte del desvío nunca se recupera.
La empresa de grupos electrógenos y servicios eléctricos y CUPET aseguraron estar reforzando los controles internos, mientras admiten que los robos son difíciles de detectar y que en muchos casos participan directivos y custodios.
Durante la emisión, los funcionarios insistieron en que el robo de combustible no solo tiene impacto económico, sino que afecta directamente a miles de familias que dependen de esos grupos electrógenos durante los cortes de energía.
Un litro de diésel robado, dijeron, puede significar horas de oscuridad para un barrio entero. Según cálculos oficiales, los 350 mil litros recuperados habrían alcanzado para abastecer a 5,500 viviendas durante un mes.
En su cierre, el conductor del programa lanzó una advertencia que resonó más allá del estudio:
“Robar los recursos del pueblo será siempre muy grave. Pero si se trata del combustible que mantiene encendida la luz de los cubanos, el daño se multiplica. El que roba ese combustible nos deja a todos a oscuras.”
Preguntas frecuentes sobre el robo de combustible en Cuba
¿Cómo operaba la red de robo de combustible en La Habana?
La red de robo de combustible en La Habana operaba con la complicidad de trabajadores del sistema eléctrico y vecinos de la zona. En el grupo electrógeno de Berroa, operarios, jefes de brigada, custodios y residentes cercanos se aliaron para sustraer combustible, que luego era vendido a transportistas privados, como boteros. Desde viviendas contiguas al emplazamiento, el diésel robado era almacenado y distribuido ilegalmente.
¿Qué sanciones enfrentan los implicados en el robo de combustible en Cuba?
Los implicados en el robo de combustible en Cuba enfrentan acusaciones por sabotaje. Según la legislación cubana, el sabotaje puede ser sancionado con penas de siete a treinta años de prisión. Este delito se considera grave debido al impacto directo que tiene en el sistema electroenergético y en la vida de miles de familias que dependen de los grupos electrógenos durante los apagones.
¿Cuáles son los lugares más comunes para el robo de combustible en Cuba?
Los lugares más comunes para el robo de combustible en Cuba son los grupos electrógenos, los depósitos de almacenamiento de CUPET y las bases de ómnibus del transporte público. Estos delitos suelen ocurrir en horario nocturno, aprovechando la falta de supervisión. Las autoridades han intensificado las inspecciones en estos sitios para frenar el desvío y el robo de combustible.
¿Qué impacto tiene el robo de combustible en la población cubana?
El robo de combustible en Cuba tiene un impacto significativo en la población, ya que contribuye a prolongar los apagones y afecta servicios esenciales. Un litro de diésel robado puede significar horas de oscuridad para un barrio entero. Además, el desvío de combustible afecta la movilidad urbana y la recogida de basura, servicios ya gravemente afectados por la crisis energética.
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