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En medio de la tensión nacional por el inminente impacto del huracán Melissa, una noticia esperanzadora llegó desde la Ciénaga de Zapata, Matanzas: un equipo de científicos confirmó el avistamiento de manatíes en la Laguna del Tesoro, un hábitat donde su presencia había disminuido drásticamente en las últimas décadas.
Según informó este lunes el ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), Armando Rodríguez Batista, en una publicación en Facebook, la expedición fue organizada por el Parque Nacional Ciénaga de Zapata, en colaboración con la Alianza del Gran Caribe para el Manatí, el Instituto de Investigaciones del Acuario Clearwater y la doctora Anmari Álvarez Alemán, investigadora y coordinadora de la Alianza, además de copresidenta del grupo de Sirenios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
El manatí es una especie en peligro de extinción, de la que apenas sobreviven algunos cientos de ejemplares en toda la región del Caribe, distribuidos entre Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica y Puerto Rico.
En las Antillas Menores ya no existen poblaciones, mientras que en la Florida y algunos países de América Central se mantienen comunidades más estables.
La Ciénaga de Zapata, incluyendo la Ensenada de la Broa, ha sido reconocida por décadas como uno de los hábitats más importantes para los manatíes del Gran Caribe.
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En 1964, se trasladaron seis ejemplares a la Laguna del Tesoro, un cuerpo de agua dulce que no tiene conexión abierta con el mar, con el objetivo de fortalecer la población local.
Años después, en la década de 1990, se incorporaron otros dos individuos provenientes de Villa Clara y Varadero.
Durante los años siguientes, era común observar más de veinte manatíes en esta laguna, símbolo de la riqueza natural de la Ciénaga.
Sin embargo, en las últimas décadas, los avistamientos se volvieron cada vez más escasos, hasta casi desaparecer por completo.
Actualmente, solo se registran observaciones esporádicas, lo que había generado preocupación entre los científicos y conservacionistas.
La reciente expedición empleó una metodología moderna y menos invasiva: el uso de drones equipados con cámaras de video 4K que sobrevuelan los espejos de agua a unos 90 metros de altura.
Estas grabaciones son luego analizadas en laboratorio, permitiendo detectar la presencia de los animales sin perturbar su hábitat.
Este método ha demostrado ser eficaz, ahorrando recursos y tiempo en comparación con las técnicas tradicionales de observación directa.
Las imágenes captadas confirmaron la presencia de manatíes en la Laguna del Tesoro, lo que representa un hecho alentador para los esfuerzos de conservación en la isla.
“Es una buena noticia para Cuba y el mundo”, destacó Rodríguez, quien subrayó la importancia de continuar las investigaciones y proteger a los sirenios caribeños, fuertemente amenazados por la pérdida de hábitat, la contaminación y el tráfico marítimo.
El ministro aseguró que el CITMA, junto al sistema nacional de áreas protegidas, el Centro de Investigaciones Marinas de la Universidad de La Habana y otras instituciones, mantendrá el apoyo a las investigaciones sobre esta especie, considerada un indicador clave de la salud de los ecosistemas costeros y marinos.
En medio de los días de alarma y angustia que deja el huracán Melissa, el hallazgo en la Ciénaga de Zapata se alza como una señal de esperanza y una muestra de que, pese a la adversidad, la vida continúa abriéndose paso en los humedales cubanos.
Los manatíes han empezado a ser vistos con mayor frecuencia en zonas costeras de Cuba, generando asombro entre los habitantes y esperanza entre los defensores del medio ambiente.
En Santa Fe, La Habana, se registró un avistamiento en una zona de pesca, donde los residentes expresaron sorpresa por la presencia del animal, poco habitual en áreas tan cercanas a la capital.
Más recientemente, un manatí fue visto en el Puente de Hierro, también en La Habana, lo que volvió a poner el foco sobre la presencia de esta especie en zonas urbanas.
El suceso generó preocupación entre internautas y vecinos que temían por la seguridad del animal ante posibles capturas o ataques, especialmente en un contexto de creciente inseguridad alimentaria.
En Matanzas, varios manatíes sorprendieron a los pobladores al aparecerse en la bahía. Las imágenes difundidas en redes sociales mostraban claramente a los animales nadando en aguas relativamente claras, lo que sugiere una posible recuperación temporal de hábitats en ciertas regiones del país.
Preguntas frecuentes sobre el avistamiento de manatíes en la Ciénaga de Zapata
¿Por qué es significativo el avistamiento de manatíes en la Laguna del Tesoro?
El avistamiento de manatíes en la Laguna del Tesoro es significativo porque representa un hecho alentador para los esfuerzos de conservación en la isla, ya que su presencia había disminuido drásticamente en las últimas décadas. Este hallazgo sugiere que los manatíes pueden estar recuperando su hábitat en esta área, que es crucial para su supervivencia en el Caribe.
¿Qué métodos se utilizaron para confirmar la presencia de manatíes?
Para confirmar la presencia de manatíes, los científicos utilizaron drones equipados con cámaras de video 4K que sobrevuelan los espejos de agua a unos 90 metros de altura, lo que permite detectar la presencia de los animales sin perturbar su hábitat. Este método es moderno y menos invasivo, ahorrando recursos y tiempo en comparación con las técnicas tradicionales de observación directa.
¿Cuál es el estado de conservación del manatí en el Caribe?
El manatí es una especie en peligro de extinción en la región del Caribe, con apenas unos cientos de ejemplares sobrevivientes. Estos animales enfrentan amenazas significativas como la pérdida de hábitat, la contaminación y el tráfico marítimo. La conservación de los manatíes es crucial para mantener el equilibrio de los ecosistemas marinos y costeros.
¿Qué impacto tiene la contaminación en la población de manatíes?
La contaminación tiene un impacto devastador en la población de manatíes. En lugares como Florida, la contaminación por aguas residuales ha llevado a un aumento en las muertes de manatíes, ya que estas aguas promueven el crecimiento de algas tóxicas que destruyen su fuente principal de alimento, el pasto marino. Al consumir estas algas, los manatíes se envenenan y mueren lentamente.
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