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Un hombre identificado como Roberto Rodríguez Munder, de 56 años y residente en Palma Soriano, Santiago de Cuba, es la primera víctima confirmada en Cuba tras el paso del huracán Melissa, según informaron sus familiares y medios internacionales.
El fallecido fue arrastrado por la corriente de un río en el barrio La Pedrera, cuando intentaba cruzarlo durante las intensas lluvias que azotaron la zona oriental de la Isla.
La noticia se conoció a través de una publicación en Facebook de Yesliamnis Gutiérrez, quien alertó a la comunidad sobre la tragedia.
"Desde la tarde de ayer a este hombre que muchos conocemos, el cual fue para muchos padre y amigo, lo arrastró el río en el barrio de la Pedrera, donde lo encontraron hoy en horas de la mañana ahogado. (…) Era más conocido como Roberto Pedrera. EPD para él", detalló.
La información fue confirmada más tarde por el periodista Javier Díaz, de Univisión, quien aseguró haber conversado con vecinos del lugar y corroborado la veracidad del hecho.
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"El régimen no ha confirmado su muerte, pero es muy probable que existan más víctimas cuando las aguas comiencen a bajar", advirtió el reportero en Facebook.
Silencio oficial y contradicciones del discurso estatal
Hasta el momento, el régimen cubano no ha emitido ningún comunicado oficial sobre esta muerte ni sobre posibles víctimas adicionales, a pesar de que numerosas comunidades del oriente siguen bajo el agua y hay personas atrapadas en techos de viviendas y bodegas que piden auxilio a través de las redes sociales.
Paradójicamente, apenas unas horas antes, Miguel Díaz-Canel presumió en una reunión del Consejo de Defensa Nacional de que no se habían reportado pérdidas humanas por el paso del huracán Melissa, al que calificó como "uno de los más intensos en décadas".
El gobernante incluso descalificó las denuncias ciudadanas, tildándolas de "campañas de desinformación" que, según él, buscan "minar la moral del pueblo".
"De existir fallecidos, serían informados con absoluta honestidad", dijo Díaz-Canel.
Sin embargo, el silencio posterior y el hallazgo de Roberto Rodríguez Munder contradicen ese discurso.
Familiares y vecinos confirman los hechos
Según reportó Noticias 23, la familia de Rodríguez Munder se comunicó directamente con la televisora para informar lo ocurrido.
Su hija explicó que su padre intentó atravesar un río crecido en la noche del miércoles, y que quienes lo acompañaban no pudieron rescatarlo.
El cuerpo fue hallado en la mañana del jueves, en las inmediaciones del barrio La Pedrera.
"Se cayó tratando de cruzar un río y las personas que lo acompañaban no pudieron rescatarlo. El cuerpo fue encontrado en la mañana", relató la hija, quien pidió respeto por el dolor de la familia.
El fallecido era conocido en la comunidad por su carácter afable y su disposición a ayudar a los demás.
"Fue para muchos un padre y un amigo", escribió Gutiérrez en su mensaje, compartido en redes sociales.
Iglesia católica confirma otra víctima en El Cobre
Mientras el gobierno sigue sin ofrecer datos, la Iglesia Católica en Santiago de Cuba informó también sobre otra persona fallecida durante el paso del huracán Melissa.
El párroco Rogelio Dean Puerta, rector del Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, confirmó que una persona de avanzada edad perdió la vida en esa localidad, devastada por los vientos y las lluvias.
"Aunque los daños materiales son cuantiosos, la vida humana se ha preservado, y hasta el momento solo se conoce una víctima fatal en la zona, una persona de avanzada edad", declaró el sacerdote, sin ofrecer más detalles.
Hasta el momento no ha habido ningún otro pronunciamiento sobre esa persona fallecida ni las circunstancias en que ocurrió su deceso.
El religioso describió un panorama desolador en El Cobre: casas destruidas, familias sin techo, cultivos arrasados y una comunidad en shock.
"Nuestros mayores dicen que nunca habían visto algo así. Ha devastado literalmente el poblado", añadió.
Desamparo y desinformación
Mientras los medios oficiales guardan silencio, las redes sociales se han convertido en la principal fuente de información para los cubanos, que denuncian la falta de rescates, comunicación y ayuda estatal.
En zonas como Cauto del Paso, Guamo y Grito de Yara, las imágenes muestran personas atrapadas sobre techos, viviendas sumergidas y ríos fuera de control.
Las autoridades insisten en hablar de "organización", pero la realidad en el terreno es otra: familias aisladas, pérdidas irreparables y un Estado incapaz de proteger a su población.
El discurso oficial, centrado en culpar a factores externos, choca con los testimonios que emergen desde el oriente del país y que revelan una gestión deficiente, improvisada y deshumanizada ante el desastre.
El precio de la negligencia
La muerte de Roberto Rodríguez Munder simboliza el fracaso de un sistema que ya no puede garantizar lo más elemental: la vida de sus ciudadanos.
Mientras los dirigentes se felicitan por su "efectividad", los cubanos enfrentan solos el embate de la naturaleza y el abandono institucional.
En un país donde la censura pesa más que la empatía, las tragedias se cuentan por susurros en Facebook, no por comunicados oficiales.
Y aunque los voceros del régimen eviten pronunciar la palabra "muertos", la realidad -una vez más- se impone sobre la propaganda.
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