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La crisis sanitaria que atraviesa Cuba se agrava. Sancti Spíritus, en el centro del país, registra un incremento alarmante de casos de dengue y la circulación creciente del chikungunya, según admitió el periódico oficial Granma.
La nota, presentada como un parte de “refuerzo de la vigilancia epidemiológica”, revela en realidad la profundidad de un problema que se extiende sin control por todo el territorio nacional: la expansión del mosquito Aedes aegypti ante la falta de fumigación y de medidas efectivas por parte del Estado.
De acuerdo con las autoridades sanitarias, la provincia espirituana se ubica ya en el quinto lugar de Cuba por su alta tasa de incidencia de dengue, con transmisión activa en al menos dos áreas de salud -Trinidad y la capital provincial- y presencia de síntomas compatibles con chikungunya en casi todos los municipios.
Sin embargo, el discurso oficial, centrado en exhortar a la población a “realizar el autofocal” y mantener la higiene en el hogar, vuelve a cargar la responsabilidad sobre los ciudadanos, mientras los programas estatales de control vectorial permanecen paralizados o son meramente simbólicos.
La doctora Yurien Negrín Calvo, subdirectora de Epidemiología del Centro Provincial de Higiene, reconoció el aumento de pacientes febriles y de casos sospechosos en toda la región. Su diagnóstico, sin embargo, se limita a describir la situación sin ofrecer soluciones concretas.
"Se presta especial atención a las acciones específicas para frenar la transmisión", dijo, aunque en los barrios los espirituanos aseguran que la fumigación es casi inexistente desde hace meses y que los mosquitos proliferan incluso dentro de los hospitales.
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El director del mismo centro, Carlos Ruiz Santos, subrayó que "más del 80 % de los focos detectados están dentro de las viviendas", pero omitió mencionar que la carencia de recursos, combustible e insecticidas -reconocida por él mismo- impide al Estado realizar campañas efectivas de saneamiento.
La población, mientras tanto, se enfrenta a los brotes con cubos de agua tapados, velas de citronela y remedios caseros, sin asistencia médica ni medicamentos disponibles.
A nivel nacional, el panorama no es menos grave.
La viceministra de Salud Pública, Carilda Peña García, confirmó recientemente la existencia de más de 20 mil casos de chikungunya en Cuba, además de un incremento notable de dengue y otras arbovirosis.
Las provincias más afectadas -La Habana, Camagüey, Cienfuegos, Artemisa y Villa Clara- concentran el 62 % de los focos del mosquito Aedes aegypti.
El propio Ministerio de Salud Pública reconoce "limitaciones de recursos", pero intenta maquillar el desastre con términos como "búsqueda activa de febriles" o "solidaridad internacional".
Fuera del discurso oficial, la realidad es otra. En redes sociales abundan los reportes de familias enteras enfermas, barrios infestados y hospitales colapsados.
Los ciudadanos denuncian que el servicio de fumigación es irregular, que muchas brigadas exigen pagos para priorizar determinados hogares y que los centros asistenciales carecen incluso de termómetros, sueros o analgésicos.
Las quejas se multiplican también contra la gestión local, acusada de ocultar la magnitud de los brotes para evitar sanciones políticas.
El Instituto Pedro Kourí (IPK), referencia nacional en enfermedades tropicales, admitió que el repunte de contagios responde a la "baja inmunidad de la población" y a la intensa circulación del virus, factores agravados por el deterioro sanitario y la ausencia de campañas preventivas sostenidas.
Expertos consultados fuera de Cuba señalan que el país atraviesa el peor escenario epidemiológico de la última década.
Mientras tanto, el gobierno insiste en su narrativa triunfalista: habla de "reforzar la vigilancia" y de "acciones intensivas", pero la realidad visible en Sancti Spíritus -y en casi toda la Isla- es de abandono, improvisación y desamparo.
Los mosquitos no esperan por discursos, y los cubanos, agotados por la crisis económica y sanitaria, enfrentan solos una epidemia que se propaga al mismo ritmo que la indiferencia oficial.
Preguntas frecuentes sobre el aumento de casos de dengue y chikungunya en Sancti Spíritus
¿Cuál es la situación actual del dengue y chikungunya en Sancti Spíritus?
Sancti Spíritus enfrenta un aumento alarmante de casos de dengue y la circulación creciente de chikungunya, lo que ha colocado a la provincia en el quinto lugar de Cuba por su alta tasa de incidencia de dengue. La transmisión es activa en áreas como Trinidad y la capital provincial.
¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para controlar el brote de dengue y chikungunya?
El gobierno cubano ha implementado medidas de "vigilancia epidemiológica" y exhorta a la población a realizar el "autofocal" en sus hogares. Sin embargo, las campañas de fumigación son casi inexistentes debido a la falta de recursos, como insecticidas y combustible, lo que limita las acciones efectivas de control vectorial.
¿Por qué ha aumentado la incidencia de estas enfermedades en Cuba?
La expansión del mosquito Aedes aegypti debido a la falta de fumigación y control vectorial es una de las principales causas del aumento de casos de dengue y chikungunya. Además, la falta de recursos y la acumulación de basura complican aún más la situación sanitaria en el país.
¿Cuál es el papel de la población en la lucha contra estas enfermedades?
El gobierno cubano ha trasladado gran parte de la responsabilidad a la población, recomendando el "autofocal", es decir, mantener la higiene en el hogar y eliminar criaderos de mosquitos. Sin embargo, la falta de condiciones básicas dificulta estos esfuerzos ciudadanos.
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