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Estados Unidos expresó su apoyo total a la Unión Europea (UE) en su plan para utilizar los activos rusos congelados como herramienta financiera destinada a ayudar a Ucrania y acelerar el fin de la guerra, según informó una fuente del gobierno estadounidense citada por Reuters.
La iniciativa de la Comisión Europea contempla que los gobiernos del bloque puedan emplear hasta 185,000 millones de euros (unos 217,000 millones de dólares), procedentes de los aproximadamente 210,000 millones de euros en activos soberanos rusos actualmente retenidos en Europa.
El plan no implica su confiscación, sino el uso de los intereses generados para financiar la reconstrucción y defensa de Ucrania.
Washington “apoya absolutamente a la UE y las medidas que están tomando ahora mismo para poder utilizar esos activos como herramienta”, declaró la fuente, que pidió el anonimato debido a la sensibilidad del asunto.
Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, Estados Unidos y sus aliados congelaron cerca de 300,000 millones de dólares en activos del banco central y del Ministerio de Finanzas de Rusia, como parte de un amplio paquete de sanciones contra Moscú.
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Sin embargo, la propuesta europea enfrenta resistencia dentro del bloque. Bélgica, donde se concentra la mayor parte de los fondos rusos, ha expresado preocupación por las implicaciones legales y los posibles riesgos de represalias.
En los últimos días, Berlín sugirió que los recientes avistamientos de drones sobre bases militares y aeropuertos belgas podrían ser una advertencia de Moscú para disuadir cualquier movimiento sobre los activos.
El Kremlin, por su parte, negó cualquier implicación y amenazó con una “respuesta contundente” si se concretan medidas que considere una incautación.
En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump anunció a finales de octubre nuevas sanciones contra Rosneft y Lukoil, las dos mayores petroleras rusas, como parte de un esfuerzo renovado por presionar las finanzas del Kremlin y forzar un acuerdo de paz.
Washington evalúa los efectos de estas sanciones y, según la fuente, “hay más cosas que podríamos hacer para aumentar la presión” sobre el régimen de Vladimir Putin, cuya ofensiva sobre Ucrania entra ya en su cuarto año.
Un debate que divide a Europa y preocupa a Moscú
La propuesta de la Comisión Europea para emplear los intereses generados por los activos rusos congelados ha abierto un intenso debate dentro del bloque y entre sus aliados occidentales.
Según Financial Times y Reuters, el bloque europeo busca que el plan no solo sirva para financiar la defensa y reconstrucción de Ucrania, sino también como una señal de que la UE mantendrá la presión sobre Moscú mientras continúe la guerra.
En el plano jurídico, la medida se ha diseñado para evitar la confiscación directa de los fondos —algo que violaría normas internacionales sobre inmunidad soberana— y limitarse al uso de los rendimientos financieros que esos activos producen mientras permanecen inmovilizados en bancos europeos, principalmente en Bélgica, Francia y Alemania.
Para Ucrania, esta propuesta representa una de las pocas vías realistas para sostener su economía y su esfuerzo bélico sin depender exclusivamente de los presupuestos nacionales de los socios occidentales.
Fuentes del Ministerio de Finanzas ucraniano citadas por Politico Europe y The Guardian han insistido en que “es justo que los recursos del agresor financien la reparación de los daños que ha causado”.
Kiev considera que estos fondos deben canalizarse hacia infraestructuras críticas, compensaciones a civiles desplazados y apoyo a la industria energética, duramente golpeada por los bombardeos rusos.
Sin embargo, algunos gobiernos europeos temen que el movimiento siente un precedente peligroso para el sistema financiero internacional. Bélgica y Luxemburgo han pedido garantías legales adicionales, mientras Alemania ha propuesto una fórmula temporal que permita liberar los beneficios de manera gradual y supervisada.
Washington, aunque respalda plenamente el principio del plan, ha abogado por mantener la coordinación con el G7 para evitar que la medida sea percibida como una expropiación.
Según AP New, el Departamento del Tesoro estadounidense considera que cualquier paso en falso podría provocar represalias económicas del Kremlin o desestabilizar los mercados financieros globales.
En Kiev, el mensaje es claro: “Rusia destruye cada día nuestra infraestructura y nuestra gente paga el precio. Es hora de que pague también con su dinero”, dijo recientemente un alto funcionario ucraniano citado por BBC News.
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