
Vídeos relacionados:
El buque ARC Victoria de la Armada Colombiana descargó 95 metros cúbicos de agua en el puerto de Santiago de Cuba como parte de la ayuda humanitaria enviada tras el paso del huracán Melissa, según informaron la Empresa de Acueducto y Alcantarillado Aguas Santiago y la Aduana de Cuba en sus redes sociales oficiales.
De acuerdo con Aguas Santiago, el envío forma parte de “la ayuda que recibe Santiago de Cuba tras el paso del huracán Melissa, de los pueblos hermanos”, mientras la Aduana recordó que Colombia donó 246 toneladas de ayuda humanitaria destinadas a los damnificados, entre ellas los cargamentos de agua potable transportados por el buque colombiano.
Las imágenes compartidas muestran camiones cisterna cubanos cargando el líquido desde la embarcación atracada en el muelle del puerto santiaguero.
Indignación y escepticismo entre los cubanos
Las reacciones de ciudadanos en redes sociales no tardaron en aparecer, reflejando una mezcla de indignación, incredulidad y desconfianza hacia las instituciones cubanas por la gestión del agua. Muchos usuarios criticaron que Cuba reciba agua donada desde otro país, mientras en provincias orientales continúan los problemas de abasto.
“Ni agua tiene Cuba”, escribió un internauta. Otros señalaron que en Santiago hay barrios que llevan más de dos meses sin recibir suministro y cuestionaron si la ayuda realmente llegará a las comunidades necesitadas. “Hasta el agua hay que donarla aquí”, lamentó otro, mientras varios denunciaron que “todo lo venden en las tiendas de dólares”.
Lo más leído hoy:
En la publicación de la Aduana, los comentarios repitieron la misma frustración: “Qué vergüenza, ni agua tenemos”, “¿Cómo puede ser que traigan agua desde otro país?”, y “Después dicen que Cuba no es un Estado fallido”. Algunos, sin embargo, defendieron el gesto de solidaridad, recordando que las intensas lluvias y crecidas pueden contaminar las fuentes locales y provocar enfermedades.
Ayuda internacional y crisis del agua
El envío de agua forma parte del cargamento humanitario de 244 toneladas que llegó a Cuba el 6 de noviembre procedente de Cartagena, Colombia. La operación fue coordinada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y la Cancillería colombiana, e incluyó alimentos, agua potable, mantas y combustibles destinados a los damnificados del oriente cubano.
Parte de esa ayuda ya comenzó a distribuirse en Guantánamo, donde delegaciones de la Armada y la UNGRD entregaron kits de alimentos, aseo y agua embotellada en comunidades afectadas por el huracán Melissa, que dejó severos daños en viviendas e infraestructuras del oriente cubano.
En la provincia de Granma, por su parte, las autoridades informaron en días recientes la detención de dos piperos por venta ilegal de agua en Bayamo, en medio del descontento popular por la escasez y las irregularidades en la distribución del recurso.
Una donación que evidencia la precariedad
Aunque las autoridades cubanas han resaltado el carácter solidario de la ayuda internacional, la llegada de un barco con agua potable desde otro país ha sido vista por muchos como un símbolo de la profunda crisis de infraestructura hidráulica que atraviesa la isla.
En Santiago de Cuba, numerosas comunidades denuncian que continúan sin recibir agua corriente, pese a las lluvias y al supuesto restablecimiento del servicio en varios municipios. El episodio ha reavivado el debate sobre la ineficiencia del sistema estatal de acueductos, la falta de mantenimiento en redes y conductoras, y la distribución desigual de un recurso esencial que, según testimonios locales, no siempre llega a quienes más lo necesitan.
Archivado en: