¿Tiene Maduro cómo defenderse?: Esto es lo que ocurriría ante un ataque estadounidense



Venezuela, bajo el régimen de Maduro, enfrenta serias limitaciones militares frente a EE.UU., con un ejército debilitado y equipamiento obsoleto.

Militares de Venezuela © Facebook / TeleSur
Militares de Venezuela Foto © Facebook / TeleSur

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El gobernante Nicolás Maduro asegura que Venezuela está preparada para resistir cualquier agresión externa; sin embargo, las capacidades reales de su ejército quedan muy por debajo de las fuerzas armadas de Estados Unidos. 

Según fuentes militares y documentos de planificación consultados por la agencia Reuters, el país sudamericano, golpeado por la crisis económica, enfrenta un ejército debilitado, poco entrenado y con equipamiento obsoleto. 

Por ello, su estrategia ante una eventual ofensiva estadounidense se centraría menos en un choque frontal y más en una resistencia de tipo guerrillera y en la desestabilización interna.

El contexto se tensó luego de que el entonces presidente estadounidense Donald Trump declarara que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores debía considerarse “cerrado en su totalidad”, al tiempo que advertía que los operativos contra presuntos barcos con drogas en el Caribe y el Pacífico, en los que murieron más de 80 personas, podrían escalar hacia acciones terrestres en territorio venezolano.

Aunque también trascendió que Trump llegó a conversar con Maduro sobre una posible visita a Estados Unidos, el tono general de Washington ha sido de creciente presión política y militar.

Seis fuentes familiarizadas con las capacidades militares venezolanas coinciden en que el poder militar de EE.UU. eclipsa al de Venezuela, que arrastra severos problemas de falta de entrenamiento, bajos salarios y deterioro del equipo bélico.


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Bajos salarios y armamento obsoleto

Bajo el mando de Maduro desde 2013, la cúpula militar ha gozado de privilegios y acceso a cargos gubernamentales, lo que ha garantizado su lealtad, pero la situación de los soldados rasos es muy distinta: ganan alrededor de 100 dólares al mes en moneda local, aproximadamente una quinta parte de lo que necesita una familia promedio para cubrir sus necesidades básicas. Esto ha alimentado el descontento dentro de las filas.

Las fuentes señalan que ya se producen deserciones en numerosas unidades, y que en caso de un ataque militar estadounidense esa tendencia podría incrementarse significativamente, minando aún más la capacidad de respuesta del ejército regular.

La principal experiencia reciente de las tropas venezolanas no ha sido el combate convencional, sino el enfrentamiento con civiles desarmados durante protestas callejeras, lo que deja en evidencia su falta de entrenamiento para una guerra de alta intensidad.

El equipamiento militar también es un punto débil. Gran parte del arsenal es de fabricación rusa y con varias décadas de antigüedad. Caracas adquirió en la década de 2000 unos 20 aviones de combate Sukhoi, pero se consideran muy inferiores frente a plataformas como los bombarderos B-2 estadounidenses.

Lo mismo ocurre con helicópteros, tanques y misiles portátiles Igla, todos de tecnología atrasada frente al poder aéreo y tecnológico de Estados Unidos.

Maduro ha asegurado que ocho millones de civiles se entrenan en milicias para defender el país ante un ataque externo.

Sin embargo, una de las fuentes citadas reduce drásticamente esa cifra operativa y estima que, llegado el momento, solo miles de agentes de inteligencia, simpatizantes armados del partido gobernante y miembros de milicias participarían realmente en acciones defensivas.

Documentos de planificación interna y fuentes consultadas indican que, más que sostener una guerra convencional, Venezuela prepararía una “resistencia prolongada” de estilo guerrillero en caso de ataque aéreo o terrestre.

El plan contempla que pequeñas unidades militares, distribuidas en más de 280 puntos del país, ejecuten actos de sabotaje, emboscadas y acciones de desgaste, evitando enfrentar de manera directa a un enemigo militarmente superior.

Parte de esta estrategia depende del despliegue de unos 5,000 misiles Igla, que según Maduro ya han sido posicionados; las órdenes establecen que estas unidades se dispersarán y ocultarán al inicio de cualquier ofensiva, buscando dificultar la acción aérea y de helicópteros enemigos.

Además, existe una segunda línea de respuesta llamada internamente “anarquización”, que no ha sido reconocida públicamente por las autoridades, pero que, según las fuentes, utilizaría servicios de inteligencia y simpatizantes armados del partido para crear desorden en Caracas y volver ingobernable el país en caso de intervención extranjera.

La idea sería combinar sabotaje militar con violencia política y caos urbano, elevando los costos de cualquier operación de ocupación o cambio de régimen.

En este entramado juegan un papel los llamados “colectivos”, simpatizantes del gobierno que suelen movilizarse en caravanas de motocicletas para enfrentar manifestaciones opositoras y que, en ocasiones, han actuado armados.

A ello se suman la presencia de grupos guerrilleros colombianos en zonas fronterizas del oeste de Venezuela, áreas que además son un importante centro de cultivo de coca, ingrediente base de la cocaína.

Acusaciones de narcotráfico

Grupos de oposición, ONG, el propio gobierno de Estados Unidos y varios países latinoamericanos han acusado repetidamente a Maduro y al ejército venezolano de mantener vínculos con estructuras de narcotráfico, a las que se atribuye también una fuerte cuota de violencia.

El gobierno venezolano niega estas acusaciones y sostiene que Washington busca un cambio de régimen para hacerse con el control de las vastas reservas petroleras del país.

En la narrativa oficial, cualquier endurecimiento de la presión militar o sanciones es presentado como parte de una “guerra económica y política” impulsada por Estados Unidos.

Pero, a la luz de las capacidades militares comparadas y del estado real de las fuerzas armadas venezolanas, el gobierno parece confiar menos en la posibilidad de una defensa convencional exitosa y más en su capacidad para prolongar el conflicto, multiplicar los focos de violencia interna y elevar el costo político y humano de una eventual intervención extranjera.

Preguntas frecuentes sobre la defensa de Venezuela ante un posible ataque de EE.UU.

¿Está Venezuela preparada para resistir un ataque de Estados Unidos?

Venezuela no está completamente preparada para resistir un ataque de Estados Unidos debido a las limitaciones de su ejército, que enfrenta problemas de equipamiento obsoleto, falta de entrenamiento y deserciones. Aunque el gobierno de Maduro ha anunciado una defensa basada en tácticas de guerrilla y la movilización de milicias, expertos coinciden en que no es suficiente para enfrentar al poder militar estadounidense.

¿Cómo planea Venezuela defenderse de una invasión estadounidense?

Venezuela planea defenderse mediante una estrategia de "resistencia prolongada" basada en tácticas de guerrilla, evitando enfrentamientos directos con el enemigo. Esto incluye el uso de milicias, sabotaje y la dispersión de pequeñas unidades militares para realizar emboscadas y actos de desgaste. Además, la estrategia contempla la "anarquización", es decir, crear caos y desorden en la capital para dificultar cualquier intervención extranjera.

¿Qué papel juegan las milicias en la defensa de Venezuela?

Las milicias juegan un papel crucial en la defensa de Venezuela ante una posible invasión. Nicolás Maduro ha anunciado el despliegue de millones de milicianos que, según él, están preparados, activados y armados para defender el país. Sin embargo, la capacidad operativa real de estas milicias es cuestionada por analistas, quienes destacan problemas de organización y falta de recursos.

¿Cuál es el estado actual del ejército venezolano?

El ejército venezolano se encuentra debilitado por la falta de entrenamiento, bajos salarios y equipamiento obsoleto. Gran parte del arsenal es de fabricación rusa y con varias décadas de antigüedad. Además, se han reportado deserciones dentro de las filas, lo que mina aún más la capacidad de respuesta de las fuerzas armadas venezolanas.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




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