“No sabré si en algún momento pensó acercarse hacia mí de manera sucia. Nunca lo voy a saber", así resume Yoselyn García, una joven estudiante de ingeniería mecánica en La Habana, su contacto con Martiño Ramos Soto, el exprofesor español condenado a 13 años de prisión por abuso sexual de una menor y capturado recientemente en Cuba tras permanecer prófugo.
Su testimonio ha provocado un revuelo tanto en redes sociales como en medios españoles que siguen de cerca el destino de Ramos, actualmente en prisión provisional en la isla mientras se tramita su posible extradición a España.
El relato de Yoselyn -de 18 años y quien accedió a posar para él como modelo fotográfica- añade una capa perturbadora al caso del pederasta ourensano que se ocultaba en la capital cubana bajo la identidad de “Martín Soto”.
El primer contacto: “Este señor me escribe por Instagram”
Yoselyn relató cómo Ramos la contactó inicialmente por Instagram.
“Me dice como que mi perfil le sale en sugerencias. Yo no contesté porque no había visto ese mensaje”, recordó.
La estrategia encaja con lo que se ha sabido sobre el proceder del prófugo durante su estancia en Cuba: redes sociales, mensajes directos y propuestas de sesiones fotográficas como vía para acercarse a jóvenes cubanas.
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Finalmente, ante la falta de respuesta a su mensaje directo, Ramos comentó una publicación de la joven preguntando si hacía sesiones de fotos.
“Yo respondo que es un hobby, no es una profesión. Él me dice que también es un fotógrafo español aficionado y si yo estaba dispuesta a hacerme una sesión de fotos”.
Sin embargo, una de las primeras propuestas de Ramos generó alarma: quería que ella posara con camisas de hombre, sin ropa interior.
“No accedí a esas fotos”, aclaró Yoselyn, marcando los límites desde el inicio.
Sin embargo, tras varios intercambios, acordaron una sesión con un vestido en un museo de La Habana.
Sesión de fotos en el Museo Napoleónico
El encuentro se concretó en el Museo Napoleónico, cercano a la Universidad de La Habana.
“Voy sola como a las 10 de la mañana. Estoy con él hasta las 12 y algo. Fue súper respetuoso y amable. Yo no me hubiese esperado el tipo de persona con el que yo estaba tratando”, afirmó, subrayando la contradicción entre la apariencia afable del hombre y su condición de prófugo por un crimen atroz.
Tras la sesión, él la invitó a una heladería detrás del museo.
Allí, el hombre le confesó que vivía cerca, en El Vedado, y que tenía una posición económica cómoda que le permitía permanecer en Cuba por más tiempo.
Posteriormente, Martiño Ramos insistió en realizar otra sesión, esta vez con un enfoque gótico por Halloween, en un lugar más apartado.
Una segunda propuesta inquietante: “Quería verme en un lugar que estuviera como en ruinas”
“Quería verme en un lugar que estuviera como en ruinas, deteriorado, para que así le dieran un toque especial a las fotos”, explicó.
La ubicación sugerida por el depredador sexual fue el Parque Lenin.
Yoselyn cuenta que, aunque en un inicio accedió verbalmente, nunca fijaron una fecha, y que el encuentro no se concretó.
“Yo agradezco al cielo que no me pasó nada, pero sí pudo haber pasado”, admite la joven tras conocer la verdadera identidad y condena de su interlocutor.
Luego de enterarse del antecedente criminal de Ramos gracias a una amiga, Yoselyn intentó desvincularse de su cuenta y lamentó profundamente haber aceptado el primer encuentro.
“Esto me queda de experiencia para cuando vuelva a surgir cualquier tipo de colaboración”, concluyó.
Reacciones y otros testimonios: “Yo fui una quizás de las muchas muchachas”
El testimonio de Yoselyn desencadenó una ola de comentarios en redes, varios de los cuales indican que el prófugo español pudo haber intentado aproximaciones similares con otras jóvenes cubanas.
Una usuaria comentó: “Yo fui una quizás de las muchas muchachas que él le escribió y a mí sí me acosó grandemente al punto de hacerme fotos en lugares donde yo estaba, en la calle etc”.
Otra afirmó: “A mí me escribió una vez diciendo que le gustaba mi rostro y nunca la respondí porque no me dio buena espina”.
Una joven relató que a una amiga “le escribió por Badoo, dice que fue súper amable y respetuoso”.
El apoyo a Yoselyn también fue evidente en decenas de comentarios, así c omo la recomendación de que nunca vaya sola a ese tipo de sesiones.
“Cubanas, no confíen tanto en los extranjeros, lamentablemente muchos nos ven como presas fáciles”, concluyó una internauta.
Un caso que sigue abierto: La extradición pendiente
Martiño Ramos Soto fue incluido el pasado 24 de noviembre en la lista de los diez fugitivos más buscados por la Policía Nacional de España.
Su captura en Cuba generó titulares en ambos países, y actualmente permanece en prisión provisional en La Habana.
La extradición de Ramos aún está pendiente, y el gobierno español ha optado por la vía diplomática con las autoridades cubanas para lograr que cumpla su condena en España.
Mientras tanto, crece la preocupación sobre el tiempo que pudo permanecer libre en la isla y el número de jóvenes con las que pudo haber interactuado bajo una falsa identidad.
El testimonio de Yoselyn García, aunque afortunadamente no terminó en tragedia, funciona como advertencia y evidencia de los riesgos reales que enfrentan muchas jóvenes en redes sociales.
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