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Tras 40 días en huelga de hambre, el preso político cubano Yosvany Rosell García Caso comienza a mostrar signos de recuperación en el Hospital Clínico Quirúrgico Lucía Íñiguez Landín, en Holguín, donde permanece ingresado desde mediados de noviembre.
Su esposa, Mailín Rodríguez Sánchez, confirmó en una publicación de Facebook que Yosvany “se encuentra restableciéndose poco a poco” y que los médicos continúan hidratándolo con sueros y medicamentos para estabilizar sus órganos.
“Está bajo peso, pero gracias a Dios y a las oraciones de todos parece que estará fuera de peligro”, escribió la mujer, quien pidió continuar rezando por su pronta recuperación.
El parte médico de este 2 de diciembre indica que sus análisis “están un poco altos debido al desgaste físico”, aunque los galenos consideran que el prisionero de conciencia “ha pasado el momento más crítico”.
García Caso, herrero de profesión y padre de tres hijos, inició su huelga de hambre hace más de seis semanas como protesta por su encarcelamiento injusto.
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Su esposa explicó que decidió abandonarla cuando las autoridades penitenciarias accedieron a trasladarlo a una celda de aislamiento, una de sus peticiones, ante la imposibilidad de obtener su libertad.
“Él ha estado muy triste y agobiado por el injusto encarcelamiento; si no le daban la libertad, al menos quería estar aislado del terrible ambiente carcelario”, declaró Rodríguez Sánchez a medios independientes.
El 19 de noviembre, el preso político fue trasladado desde la prisión Cubasí al hospital holguinero, donde ingresó en estado crítico y fue recluido en terapia intermedia.
“Fueron 40 días de sufrimiento para su cuerpo. Todavía hay peligro para su vida, pero confiamos en que se recuperará con la ayuda de Dios”, añadió su esposa.
Yosvany Rosell García Caso fue condenado a 15 años de prisión por participar en las manifestaciones del 11 de julio de 2021 (11J) en Holguín, una de las penas más severas impuestas a los más de mil cubanos procesados por aquellos hechos.
Inicialmente, había recibido una condena de 30 años, posteriormente reducida.
Durante los días más críticos de su huelga, cientos de cubanos dentro y fuera de la isla, así como organizaciones internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Amnistía Internacional y la Embajada de Estados Unidos en La Habana, expresaron su preocupación por su estado de salud y exigieron al régimen cubano garantizar atención médica adecuada.
“La vida de Yosvany Rosell corre peligro. Exigimos al Estado cubano respetar sus derechos humanos”, alertó la CIDH en redes sociales.
La familia del preso político ha recibido muestras de apoyo desde diferentes partes del mundo.
Su esposa, Mailín Rodríguez, ha reiterado su fe en la recuperación de Yosvany: “Estamos contigo al 100 por ciento y sin condiciones. Pronta recuperación, guerrero, tu familia te espera en casa”, escribió en redes sociales, acompañando su mensaje con la etiqueta #LibertadParaYosvanyRosellGarcíaCaso.
En las últimas horas, la mujer confirmó que los médicos continúan monitorizando su evolución y que permanecerá hospitalizado hasta su total estabilización.
Para muchos cubanos, Yosvany Rosell se ha convertido en un símbolo de resistencia y dignidad frente a la represión del régimen. Su caso refleja la dura realidad de los presos políticos del 11J, que siguen encarcelados por ejercer su derecho a manifestarse pacíficamente.
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