Congresistas republicanos de Florida rechazan perforaciones petroleras en el estado: Estos son sus argumentos



Tanto líderes políticos como organizaciones ambientales han expresado su preocupación tras el anuncio del gobierno.

Donald Trump (Imagen de referencia) © Flickr/Gage Skidmore
Donald Trump (Imagen de referencia) Foto © Flickr/Gage Skidmore

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En una señal de fractura dentro del bloque republicano, la delegación completa del Congreso de Florida -dominada por legisladores del Partido Republicano- ha enviado una carta al presidente Donald Trump exigiendo que mantenga la moratoria sobre las perforaciones petroleras frente a las costas del estado.

El gesto constituye una rara muestra de oposición interna a una política clave del mandatario, especialmente en un momento en que su administración ha anunciado planes para reactivar estas actividades tras décadas de restricciones.

Firmada por los senadores Rick Scott y Ashley Moody, así como por los 28 representantes federales del estado, la misiva advierte que el plan del Departamento del Interior “pondría en riesgo la próspera industria turística del estado e interrumpiría las operaciones militares en un área de entrenamiento clave”.

Aunque evita criticar directamente al presidente -cuya propiedad de Mar-a-Lago, en Palm Beach, no se vería afectada por el proyecto- la carta reconoce de forma explícita el valor ambiental, económico y estratégico de las costas floridanas.

“En 2020, tomaron la decisión correcta de utilizar la acción ejecutiva para extender la moratoria sobre el arrendamiento de petróleo y gas en las costas del Golfo y el este de Florida hasta 2032, reconociendo el increíble valor que tienen las costas prístinas de Florida para la economía, el medio ambiente y la comunidad militar de nuestro estado”, escribieron.

Tanto líderes políticos como organizaciones ambientales han expresado su preocupación ante los riesgos que implicarían nuevos pozos petroleros en alta mar, especialmente en un estado cuya economía depende en gran medida del turismo costero.


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“Sabemos lo vital que son nuestras playas limpias para la economía y la vida de los floridanos. Haré todo lo posible por mantenerlas a salvo”, escribió Rick Scott, exgobernador y actual senador.

En un mensaje posterior, declaró sentirse “orgulloso de liderar toda la delegación del Congreso de Florida al pedirle a Trump que continúe con su compromiso de mantener las costas de Florida fuera de la mesa para la perforación petrolera”.

Incluso el portavoz del gobernador republicano, Ron DeSantis, se sumó al reclamo, solicitando que la administración reconsidere el plan.

La presión ha sido tal que incluso la portavoz del Departamento del Interior se vio obligada a responder.

“El Departamento del Interior toma en serio toda la correspondencia del Congreso y revisa cuidadosamente cada asunto”, señaló en un comunicado enviado por correo electrónico.

La nueva amenaza: Perforaciones a más de 100 millas de la costa

El plan anunciado recientemente por el secretario del Interior, Doug Burgum, contempla 34 posibles ventas de arrendamientos petroleros offshore entre 2027 y 2031, incluyendo dos ventas cercanas a Florida en 2029 y 2030.

Sería la primera vez desde 1995 que se permite este tipo de actividad en aguas federales frente al estado.

Las perforaciones se llevarían a cabo en una zona recientemente designada del Golfo Centro-Sur, a más de 100 millas de la costa, en aguas adyacentes a miles de pozos ya activos en el Golfo de México.

La administración Trump justifica la medida como parte de su estrategia de “dominancia energética”, un plan que busca ampliar la producción nacional de combustibles fósiles para reducir la dependencia de actores internacionales y enfrentar la volatilidad del mercado global.

Trump defendió el plan como una promesa cumplida: “Nuestra nación volverá a ser líder mundial en energía. Nadie lo hará mejor que Estados Unidos”, aseguró.

El American Petroleum Institute celebró la decisión como un “paso histórico” para fortalecer la economía nacional y generar empleos. 

Precedente, intereses militares y respaldo bipartidista

La moratoria vigente hasta ahora fue impuesta por el propio Trump durante su primer mandato, en respuesta a un rechazo similar de los legisladores floridanos a planes de perforación anteriores.

Esa medida, celebrada entonces por ambos partidos, fue vista como un triunfo del federalismo y de la protección ambiental frente a los intereses corporativos.

La zona del Golfo donde se prevén las nuevas licitaciones también coincide con áreas de entrenamiento militar de alta sensibilidad.

Interferir en estos espacios podría afectar no solo la preparación de las Fuerzas Armadas, sino también acuerdos logísticos clave con bases aéreas y navales en el sur del estado.

“Le instamos a mantener su moratoria vigente y a mantener las costas de Florida fuera de la mesa de negociación para la concesión de petróleo y gas. La economía, el medio ambiente y la preparación militar de Florida dependen de este compromiso”, concluye la carta.

Entre el petróleo y la ecología: el dilema estadounidense

La decisión de reactivar perforaciones en aguas profundas forma parte de una política más amplia de Trump para fortalecer la producción nacional de petróleo y gas, en detrimento de las energías renovables.

Su administración ha revertido regulaciones clave del periodo Obama-Biden, bloqueado proyectos de energías limpias y otorgado más poder al sector extractivo.

En el contexto internacional, la medida también tiene implicaciones geopolíticas. Estados Unidos ha sancionado recientemente a empresas rusas del sector petrolero y ha presionado a Venezuela, reconfigurando el mapa de proveedores energéticos.

Ante este escenario, la apuesta por la autosuficiencia cobra peso político, aunque con altos costos medioambientales.

Organizaciones como Oceana y Greenpeace han advertido sobre el riesgo de desastres ecológicos similares al derrame de Deepwater Horizon en 2010. “Este plan abre la puerta a un nuevo desastre ecológico”, denunciaron.

Comentarios públicos y el futuro del plan

El Departamento del Interior mantiene abierto un periodo de comentarios públicos hasta finales de enero, lo que sugiere que el plan aún podría modificarse.

No obstante, la inclusión de licitaciones específicas en aguas cercanas a Florida y California ha encendido alarmas en ambos estados.

En Florida, donde el turismo genera más de 100 mil millones de dólares anuales y emplea a más de un millón de personas, la posibilidad de ver plataformas petroleras en el horizonte se percibe no solo como una amenaza ambiental, sino también como un golpe directo al corazón de su economía.

Lo que queda claro es que, al menos por ahora, los republicanos de Florida han trazado una línea roja: no están dispuestos a sacrificar sus costas en nombre de la dominancia energética de Trump. La pregunta es si el presidente los escuchará.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




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