Rusia exigió este jueves explicaciones a Estados Unidos por la incautación de un petrolero en aguas cercanas a Venezuela, acción que fue anunciada un día antes por el presidente estadounidense Donald Trump como parte de una operación contra el narcotráfico y el contrabando de crudo.
El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, expresó su preocupación y declaró que esperaba que “por respeto a los demás miembros de la comunidad internacional, Estados Unidos explique sobre la base de qué hechos está tomando esas medidas”.
Lavrov subrayó que Rusia aboga por que los debates sobre la seguridad marítima y la lucha antidrogas sean colectivos y no impuestos de manera unilateral.
“No se puede combatir el narcotráfico ni garantizar la seguridad marítima mediante acciones unilaterales o de carácter punitivo que violan la soberanía de otros Estados”, afirmó el canciller ruso.
El gobierno de Nicolás Maduro reaccionó con indignación y calificó la incautación del buque como un “robo descarado y un acto de piratería internacional”.
La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, aseguró que el operativo revela las verdaderas intenciones de Washington: “robar y apropiarse ilegítimamente del petróleo venezolano”.
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Desde La Habana, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla también condenó la acción estadounidense, calificándola como “un vil acto de piratería” y denunciando que forma parte del hostigamiento sistemático de Washington contra los gobiernos aliados de Moscú en América Latina.
El presidente estadounidense Donald Trump anunció el miércoles la interceptación del buque, alegando que transportaba crudo sancionado procedente de Venezuela.
Según fuentes del Pentágono, la operación se enmarcó dentro de la llamada “Operación Lanza del Sur”, una ofensiva marítima de Estados Unidos contra el narcotráfico en el Caribe y el Atlántico Sur.
Caracas, sin embargo, recordó que Trump había admitido públicamente su interés en quedarse con el petróleo venezolano sin pagar contraprestaciones.
La petrolera estadounidense Chevron continúa operando en Venezuela bajo licencias especiales del Departamento del Tesoro, lo que, según Rusia, evidencia un doble rasero en la política estadounidense.
El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, pidió a los países de América Latina “mantenerse alertas” ante el despliegue militar estadounidense en el Caribe, al que acusó de buscar “someter a los pueblos de la región y controlar sus recursos naturales”.
Desde agosto, Washington mantiene una fuerza naval significativa frente a las costas venezolanas, argumentando que su objetivo es combatir el narcotráfico.
Sin embargo, la ONU y la DEA coinciden en que Venezuela no constituye una ruta principal para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
Fuentes venezolanas aseguran que la “Operación Lanza del Sur” ha dejado más de 80 personas muertas en bombardeos contra presuntas embarcaciones vinculadas al contrabando, cifras que no han sido confirmadas por organismos internacionales.
Con esta declaración, Moscú reafirma su alianza estratégica con los gobiernos de Cuba y Venezuela, en medio de un clima de creciente confrontación con Estados Unidos.
Lavrov insistió en que las tensiones actuales son resultado de la política de sanciones y presiones unilaterales de Washington, que —según Rusia— busca imponer su dominio geopolítico en la región.
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