El temor a nuevas redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se ha extendido más allá de Miami, alcanzando ciudades como Fort Lauderdale, Davie y Hialeah, donde en los últimos días se reportan paradas de tránsito y detenciones de trabajadores migrantes.
Lo que comenzó el lunes como rumores sobre controles en la Pequeña Habana ha derivado en una ola de preocupación generalizada en todo el sur de Florida, tras la aparición de nuevos videos que muestran a agentes federales realizando operativos en vías públicas y zonas de trabajo.
Una investigación publicada por NBC6 confirmó que agentes del ICE y de la Policía de Carreteras de Florida (FHP) detuvieron a un hombre nicaragüense cerca del loanDepot Park, en Miami, durante una intervención grabada por testigos. El detenido, según su compañero de trabajo, tiene una solicitud de asilo y un hijo nacido en Estados Unidos.
A la par, el medio L’Union Suite reportó que los operativos se han intensificado en el condado de Broward, donde camionetas sin identificación y agentes encapuchados han sido vistos rodeando camiones de jardinería y cuadrillas de construcción.
Los operativos no se limitan a Miami-Dade. En el condado de Palm Beach, al norte de Miami, agentes del ICE realizaron esta semana una redada en un sitio de construcción en Lake Worth Beach, donde fueron detenidas decenas de trabajadores, según confirmaron medios locales.
La acción dejó familias separadas y niños sin uno o ambos padres, lo que llevó a organizaciones comunitarias como el Centro Guatemalteco-Maya a organizar vigilias en apoyo a los afectados.
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Fotografías y reportes muestran a menores relatando la detención de sus padres y a vecinos depositando flores en memoria de los arrestados, en una escena que refleja la magnitud humana de la operación que ya se extiende por todo el sur de Florida.
Videos compartidos en redes sociales muestran a trabajadores siendo esposados bajo la lluvia, vehículos inspeccionados al costado de autopistas y agentes verificando documentos en estacionamientos de Home Depot en Plantation y Davie.
Las autoridades confirmaron a medios locales que se trata de “acciones de control selectivo en industrias con alto índice de infracción”, pero se negaron a precisar el número de arrestos o las medidas de protección para civiles.
Activistas por los derechos de los inmigrantes denunciaron que las tácticas son “intimidatorias y desproporcionadas”, y advirtieron que están generando pánico entre familias trabajadoras, incluso entre residentes legales.
En barrios de Miami-Dade como Little Havana y Hialeah, muchos prefieren no salir de sus casas ni llevar a los niños a la escuela por miedo a encontrarse con un punto de control. “Esto parece una cacería; están parando a cualquiera con aspecto latino”, dijo una cubana que pidió no ser identificada.
Mientras el gobierno federal guarda silencio, el miedo corre más rápido que la información oficial. En WhatsApp, Telegram y redes sociales se multiplican los mensajes de alerta, muchos de ellos sin verificación.
Para una comunidad compuesta en su mayoría por inmigrantes, el clima actual se resume en una frase que resuena en toda la región: “Nadie duerme tranquilo en el sur de Florida”.
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