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La Casa Blanca amaneció este miércoles sumida en un escándalo político después de la publicación de una extensa entrevista en Vanity Fair con Susie Wiles, jefa de gabinete del presidente Donald Trump, quien afirmó que el mandatario tiene una “personalidad de alcohólico”.
La frase, dicha por una de las figuras más influyentes del círculo presidencial, generó un revuelo inmediato y forzó a Trump a salir en su defensa.
Wiles, conocida por su bajo perfil y eficacia en la gestión interna, concedió once entrevistas al periodista Chris Whipple, autor del libro The Gatekeepers, sobre el papel de los jefes de gabinete en la historia presidencial estadounidense.
El resultado fue un retrato inusualmente sincero de la mano derecha de Trump, quien no solo describió al presidente como alguien que “cree que no hay nada que no pueda hacer”, sino que también arremetió contra varios miembros del gobierno.
En el artículo, Wiles calificó al vicepresidente J. D. Vance como “un teórico de la conspiración”, confirmó rumores sobre el consumo de ketamina por parte de Elon Musk y criticó a la fiscal general Pam Bondi por su gestión del caso Jeffrey Epstein.
La publicación, acompañada de fotografías cuidadosamente producidas, agitó el ambiente prenavideño en Washington.
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Wiles reaccionó horas después en X (antiguo Twitter), asegurando que el reportaje fue “una pieza engañosamente elaborada” que buscaba “crear una narrativa caótica y negativa” sobre el presidente y su equipo.
“La Casa Blanca de Trump ha logrado más en once meses que cualquier otro presidente en ocho años”, escribió, reafirmando su lealtad a Trump y su compromiso con “hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande”.
El intento de control de daños no evitó que el asunto escalara. Trump intervino en una entrevista de emergencia con el New York Post, donde admitió entre risas que “tiene una personalidad de alcohólico”, aunque reiteró que jamás ha bebido.
“Si lo hiciera, probablemente sería alcohólico”, dijo el presidente, defendiendo a su jefa de gabinete como “una persona fantástica que ha hecho un trabajo increíble”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a Vanity Fair de manipular las palabras de Wiles “para perjudicar a la Casa Blanca”, mientras la portavoz presidencial, Karoline Leavitt, publicó un mensaje de respaldo: “El presidente Trump no tiene un asesor más leal que Susie. Toda la Administración está unida detrás de ella”.
El perfil de Vanity Fair ha reavivado el debate sobre el papel de Wiles, la primera mujer en la historia en ocupar el cargo de jefa de gabinete. Su repentina exposición mediática ha dejado perpleja a la capital estadounidense, que intenta descifrar qué motivó a la mujer más reservada del entorno de Trump a romper su habitual silencio de manera tan explosiva.
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