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En medio de una crisis alimentaria que golpea con fuerza a las familias cubanas, el régimen anunció el regreso del cultivo de tilapia en la provincia de Granma, una medida que presenta como parte de su estrategia para garantizar el abastecimiento, aunque sin abordar el problema central: los precios, cada vez más inaccesibles para la población.
Según el diario Granma, órgano oficial del comunismo en la isla, la Unidad Empresarial de Base (UEB) Cali Sur, en Granma, destinó 20 hectáreas al cultivo de tilapia, tras los daños ocasionados por el huracán Melissa en otros sectores productivos.
Según informó Manuel Yero, jefe del área de producción, ya se encuentran sembrados tres estanques —dos de 0,5 hectáreas y uno de una hectárea— con 131.000 alevines, que actualmente pesan entre 7 y 30 gramos.
De acuerdo con el directivo, el objetivo es que los peces alcancen talla comercial (450-500 gramos) en un plazo aproximado de cinco meses, momento en el que la producción se destinará íntegramente a la venta en puntos de la propia empresa y otros mercados locales.
Aunque la instalación no sufrió afectaciones graves por el huracán, la empresa reconoció que el cultivo de camarón quedó paralizado, por lo que se recurrió a brigadas de pesca y producción de croquetas como alternativas temporales para mantener ingresos.
Para garantizar el suministro de alevines, la UEB gestiona opciones en Bartolomé Masó y La Habana, debido a que el centro local se encuentra temporalmente inactivo.
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Sin embargo, más allá de los anuncios productivos, la realidad cotidiana de las familias cubanas sigue marcada por el encarecimiento extremo de los alimentos, cuyos precios superan ampliamente el poder adquisitivo de salarios y pensiones. Productos que el Estado promociona como “soluciones” terminan siendo inalcanzables para una gran parte de la población, incluso cuando aparecen en los mercados.
Mientras el Gobierno continúa “inventando” programas y proyectos agrícolas, el problema estructural persiste: la comida existe, pero no se puede pagar. En ese contexto, el regreso de la tilapia difícilmente representa un alivio real para los hogares cubanos, donde la inseguridad alimentaria se ha convertido en una de las principales causas de la precariedad y el deterioro de la calidad de vida.
Preguntas frecuentes sobre la crisis alimentaria y económica en Cuba
¿Cómo afecta la crisis alimentaria actual a las familias cubanas?
La crisis alimentaria ha hecho que los precios de los alimentos sean inalcanzables para la mayoría de las familias cubanas, superando ampliamente el poder adquisitivo de salarios y pensiones. Aunque se presentan iniciativas como el cultivo de tilapia, los altos costos de los alimentos continúan siendo una barrera significativa para el acceso a una dieta adecuada.
¿Qué medidas ha implementado el régimen cubano para abordar la escasez de alimentos?
El régimen ha anunciado programas agrícolas como el cultivo de tilapia y la regulación de precios en los mercados. Sin embargo, estas medidas no han resuelto el problema de fondo, pues los precios continúan siendo elevados y el desabastecimiento persiste, agravando la inseguridad alimentaria de la población.
¿Cuál es la situación del mercado agropecuario en Cuba?
A pesar de las regulaciones de precios impuestas por el gobierno, el mercado agropecuario en Cuba enfrenta desabastecimiento y precios inflados. Las medidas de control, como las multas y operativos, no han logrado estabilizar el mercado, y los precios reales en las ferias duplican o triplican los valores oficiales.
¿Qué papel juega la ONU en la crisis alimentaria de Cuba?
Ante la incapacidad del gobierno cubano para garantizar ayuda básica, la ONU ha asumido la distribución de alimentos y equipos logísticos en zonas afectadas como Granma, proporcionando alimentos y recursos esenciales a los damnificados del huracán Melissa.
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