
Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, resultaron heridos durante la operación militar estadounidense que terminó con su captura en Caracas la madrugada del 3 de enero, según múltiples fuentes oficiales y medios internacionales.
El operativo, denominado Operation Absolute Resolve, fue una de las intervenciones directas más audaces de Estados Unidos en la región en décadas y combinó ataques aéreos, un apagón provocado en Caracas, bombardeos selectivos y una incursión terrestre de fuerzas especiales.
Según relataron a NBC funcionarios y personas familiarizadas con la misión, Maduro y Flores intentaron huir y esconderse dentro del complejo cuando las unidades Delta Force irrumpieron.
En su intento de refugiarse en una sala de seguridad con puertas de acero, ambos chocaron contra paredes y marcos bajos, lo que les causó hematomas, sangrado y golpes en la cabeza.
Testigos del primer juicio en Nueva York señalaron que Maduro cojeaba y tenía dificultades para caminar, mientras que Flores parecía desorientada en algunos momentos.
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Las fuerzas estadounidenses utilizaron granadas aturdidoras —dispositivos que generan intensos destellos y fuertes sonidos— para desorientar a los ocupantes antes de entrar en la residencia protegida.
Estas luces y explosiones formaron parte del asalto para neutralizar cualquier resistencia y permitir que los operadores se movieran con mayor seguridad por el interior del búnker fortificado.
Tras ser capturados, ambos fueron evacuados en helicóptero y trasladados a la Base Aérea Stewart, al norte de Nueva York, donde recibieron evaluaciones médicas iniciales.
Más tarde, comparecieron ante un tribunal federal en Manhattan, enfrentando cargos por narcotráfico y narco-terrorismo, a los cuales se declararon no culpables.
En la audiencia, Flores apareció con vendajes en la cabeza y moretones visibles, y su abogado solicitó más exámenes médicos por posibles fracturas en las costillas. Maduro, por su parte, insistió en que había sido “secuestrado” y se describió a sí mismo como “prisionero de guerra”.
El operativo también dejó un saldo significativo en Venezuela: fuerzas de seguridad venezolanas y cubanas sufrieron decenas de bajas durante los enfrentamientos, y el gobierno de Caracas declaró duelo nacional. Estados Unidos reportó varios efectivos heridos, aunque sin fatalidades entre sus filas.
La captura de Maduro y Flores reconfigura el escenario político venezolano y abre un período de incertidumbre en el país bajo la administración interina de Delcy Rodríguez.
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