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Una sola imagen bastó para desatar especulaciones en Caracas y Washington.
El exsubsecretario del Tesoro estadounidense para Terrorismo e Inteligencia Financiera, Marshall S. Billingslea, publicó este domingo en su cuenta de X una fotografía de Diosdado Cabello, miembro clave del chavismo y actual ministro del Interior, superpuesta sobre una carta de naipes: el as de espadas.
Ninguna palabra acompañaba el mensaje. Pero en la comunidad diplomática y de inteligencia, el gesto fue leído como un aviso directo: Cabello se encuentra en la mira de Washington.
La simbología es clara. Durante la invasión a Irak en 2003, el Pentágono distribuyó una baraja de cartas con los rostros de los principales líderes del régimen de Saddam Hussein, encabezada precisamente por el as de espadas, reservado al propio dictador.
Aquellas “cartas de captura” se convirtieron en un ícono de la estrategia estadounidense de señalar objetivos prioritarios.
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El tuit de Billingslea, antiguo arquitecto de las sanciones financieras contra funcionarios chavistas, aparece pocos días después de que Reuters revelara que la administración Trump habría advertido a Cabello que podría “correr la misma suerte que Maduro” si no coopera con la presidenta interina Delcy Rodríguez en la etapa posterior a la captura del dictador venezolano.
En círculos políticos venezolanos, el perfil bajo de Cabello desde el ataque estadounidense ha sido interpretado como una señal de tensión interna dentro del oficialismo.
Fuentes de inteligencia citadas por medios internacionales lo describen como un “factor impredecible”, con poder sobre sectores militares y de seguridad, y un obstáculo potencial para la hoja de ruta que Washington intenta imponer en Caracas.
El as de espadas, en la jerga militar, representa al enemigo más peligroso pero también al más codiciado. Si el mensaje de Billingslea busca enviar un aviso, es inequívoco: para Estados Unidos, Cabello sigue siendo la pieza clave del tablero venezolano.
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