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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves su nuevo programa nacional de salud, denominado “The Great Healthcare Plan” (“El Gran Plan de Salud”), con el que promete reducir los costos médicos, abaratar los medicamentos y devolver el control financiero directamente a los ciudadanos, dejando fuera a las grandes aseguradoras y farmacéuticas.
“El gobierno va a pagar el dinero directamente a usted. Le llega a usted, y usted luego lo toma y compra su propio seguro. Las grandes aseguradoras pierden, y el pueblo estadounidense gana”, declaró Trump en un mensaje grabado desde la Casa Blanca.
El plan, que será enviado al Congreso para su debate, propone una transformación estructural del sistema sanitario estadounidense, cuya última gran transformación ocurrió en 2010 con la aprobación de la Ley ACA, conocida como Obamacare.
Trump prevé desmantelar ese programa, considerado la mayor reforma sanitaria en el país en décadas y que permite a más de 23 millones de personas en el país, incluidos inmigrantes no residentes, acceder a servicios médicos con precios anuales topados, al tiempo que obliga a las aseguradoras a aceptar a aquellos con enfermedades preexistentes. }+
Entre los pilares del nuevo proyecto destacan: la reducción de precios de medicamentos entre un 80% y un 90%, el fin de los subsidios a las aseguradoras, la devolución directa de fondos a los ciudadanos y la obligación de transparencia total de precios en hospitales y compañías de seguros.
Al presentar su propuesta, criticó al plan del demócrata Barack Obama: “Obamacare fue diseñado para enriquecer a las aseguradoras. Yo lo llamo la Ley del Cuidado No Asequible”, ironizó Trump, al afirmar que su reforma eliminará “pagos corruptos, intermediarios y comisiones ocultas”.
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El presidente destacó que su plan consolidará los descuentos masivos ya negociados por su administración a través del acuerdo de precios farmacéuticos de nación más favorecida.
“En algunos casos, los precios bajarán hasta un 500% este mismo mes. Antes pagábamos los medicamentos más caros del mundo; ahora pagaremos los más bajos”, prometió.
Trump también anunció que su administración obligará a las aseguradoras y hospitales que acepten Medicare o Medicaid a publicar sus tarifas reales y comparativas en lenguaje claro, de modo que los pacientes “nunca vuelvan a ser sorprendidos por una factura médica”.
Críticas y dudas sobre el alcance del plan
Sin embargo, el anuncio ha despertado interrogantes entre los expertos y legisladores demócratas. Según AP News, el plan no especifica si incluirá a los inmigrantes residentes no ciudadanos ni aclara si mantendrá la cobertura para personas con enfermedades preexistentes, que fueron protegidas por el Obamacare.
Analistas también advierten que la medida podría no frenar el endeudamiento de millones de familias ante los altos costos hospitalarios, incluso para quienes cuenten con seguro médico.
“Sin topes anuales claros, las familias seguirán expuestas a facturas impagables”, señaló un experto citado por la agencia.
Aun así, el plan refuerza la estrategia de Trump de mostrar resultados concretos antes de las elecciones de medio mandato, y de consolidar su imagen de líder populista que enfrenta a las élites corporativas.
“Estamos devolviendo el dinero al pueblo estadounidense, no a los grandes intereses”, insistió; luego de que el pueblo estadounidense recibiera el mensaje totalmente opuesto con la negativa de los republicanos de extender los subsidios del Obamacare a fines del año pasado, lo que mantuvo cerrado el gobierno por tiempo prolongado.
El Gran Plan de Salud se presenta como una de las reformas más ambiciosas de la nueva administración, con el objetivo de reemplazar definitivamente el Obamacare; pero todavía no aclara cuestiones esenciales que podrían afectar a millones de personas que hoy se benefician del acceso a la salud a precios muy asequibles.
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