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La División Territorial de Comercialización de Combustibles en Santiago de Cuba anunció la constitución oficial de la Empresa Gas Licuado Oriente (GASLOR), como parte del proceso de especialización de la actividad de gas licuado en el territorio.
Según la información divulgada en redes sociales por la prensa local, la nueva empresa quedó constituida el 1ro de octubre y el traspaso definitivo de la actividad de venta de gas licuado a la población se concretó el 1ro de febrero, tras la transferencia desde la estructura anterior. El comunicado también indica que los avisos relacionados con el servicio se publicarán en el canal de Telegram identificado como UEB DTCC Santiago de Cuba, que será renombrado como “Comunicación GASLOR” y enlazado al espacio digital “Clientes Con Razón”.
Sin embargo, el anuncio no precisó cuándo se reanudará la venta de gas licuado a la población ni detalló moneda de pago, precios o cronograma de distribución.
En los comentarios al post oficial, la reacción fue reiterativa. Decenas de usuarios formularon la misma interrogante: “¿Para cuándo la venta?”. Otros señalaron que “lo que falta es el gas” y cuestionaron que se informe sobre cambios administrativos sin aclarar cuándo podrán volver a adquirir el combustible. También hubo quienes pidieron explicaciones sobre la forma de propiedad de la nueva empresa y expresaron inquietud ante la posibilidad de que el servicio pase a cobrarse en dólares.
La creación de GASLOR ocurre tras la suspensión de la distribución de gas licuado en Santiago de Cuba y el resto de las provincias orientales, informada en enero pasado debido a la falta de suministro. En ese momento se explicó que el gas se encontraba en un buque procedente de Rusia y que el proceso de descarga y distribución “tomará tiempo”, sin ofrecer una fecha concreta para restablecer el servicio.
La paralización disparó los precios en el mercado informal. Un balón de gas doméstico llegó a venderse entre 10,000 y 12,000 pesos en zonas rurales y hasta 50,000 pesos en ciudades orientales, cifras inalcanzables para la mayoría de los hogares.
Ante la escasez, miles de familias han vuelto a cocinar con carbón vegetal y leña, en medio de apagones prolongados y dificultades para acceder a otros combustibles. En varias provincias, los sacos de carbón han superado los 2,000 y hasta 3,000 pesos, mientras en redes sociales abundan denuncias sobre el regreso al fogón improvisado como única alternativa doméstica. En ese contexto, la crisis ha sido descrita como un retroceso forzado que obliga a “desenterrar el fogón de leña”, mientras en otros países se debate sobre energías renovables y nuevas tecnologías.
En Santiago de Cuba, donde la suspensión fue confirmada oficialmente semanas atrás, la oficialización de una nueva estructura empresarial no despeja la principal incertidumbre de la población: cuándo volverá a venderse gas licuado de forma regular y bajo qué condiciones.
Por ahora, la pregunta que se repite en redes sociales sigue sin respuesta concreta.
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