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Estados Unidos ha enviado aproximadamente 30,000 barriles de combustible al sector privado cubano desde principios de febrero de 2026, según documentos y datos de envíos analizados por Reuters.
La decisión se enmarca dentro de la política deliberada de la administración Trump para favorecer a los emprendedores privados de la isla mientras mantiene el bloqueo energético al gobierno de Miguel Díaz-Canel.
Los envíos llegan principalmente en isotanques ISO de unos 21,600 litros transportados en buques portacontenedores, y el 99% del combustible es diésel.
Desde enero de 2026, 61 buques portacontenedores con productos importados por empresas privadas han descargado en Cuba, principalmente en el puerto de Mariel, al oeste de La Habana. Alrededor de 200 isotanques han sido descargados en total.
Los 30,000 barriles equivalen a poco más de una décima parte de la capacidad de un buque tanque mediano, una fracción mínima frente a las 100,000 barriles diarias que Cuba requería históricamente para alimentar sus plantas eléctricas y cubrir la demanda regular. Sin embargo, la cifra representa un avance concreto en la estrategia de Washington contra el régimen cubano.
El secretario de Estado Marco Rubio ha sido explícito sobre el objetivo de la política. La estrategia está "enteramente diseñada para poner al sector privado y a los cubanos privados —no afiliados al gobierno, no afiliados al militar— en una posición privilegiada", declaró en febrero. Rubio también advirtió que las licencias serán canceladas si se detecta que el combustible es desviado al régimen o al ejército.
El Departamento de Comercio publicó en febrero una guía autorizando exportaciones y reexportaciones de gas y productos del petróleo a entidades privadas cubanas elegibles. La portavoz de la OFAC, Emily Mendrala, precisó que "estas exportaciones apoyan a los emprendedores privados de Cuba sin beneficiar a las entidades vinculadas al ejército".
Entre los beneficiarios identificados figuran panaderías privadas, mayoristas que distribuyen a pequeños mercados urbanos y tiendas en línea. La propietaria de Pan Habana, María López, señaló que "el diésel estadounidense ha sido un cambio radical para nuestras operaciones de panadería. Funciona de forma más limpia y eficiente que lo que obtenemos localmente".
La tienda en línea Supermarket23, que había suspendido pedidos en febrero por la crisis de combustible, los reanudó tras importar diésel como hacen las PYMES cubanas privadas.
El gobierno cubano autorizó a las MIPYMES a importar combustible el 7 de febrero, pero bajo intermediación estatal obligatoria a través de importadoras como QUIMIMPORT o MAPRINTER, con una tasa de CUPET de 0.12 dólares por litro y un costo final estimado superior a 2.50 dólares por litro. La crisis energética afecta al 96.4% de las 8,904 MIPYMES registradas en Cuba.
El contexto es de colapso energético para el Estado cubano: Venezuela cortó sus envíos de entre 26,000 y 35,000 barriles diarios tras la captura de Nicolás Maduro en enero; México suspendió sus envíos el 27 de enero ante amenazas arancelarias de Washington; y la OFAC vetó los envíos de petróleo ruso a Cuba.
El propio Díaz-Canel declaró la semana pasada que la isla no había recibido combustible en tres meses, sin hacer referencia alguna a los suministros al sector privado. Cuba sufrió su sexto apagón nacional el 16 de marzo, con solo 1,140 MW disponibles frente a 2,347 MW demandados.
La congresista María Elvira Salazar (R-Fla.) se opone a la política y arremete contra el uso de MIPYMES para importar combustible, advirtiendo que "abastecer de combustible al sector privado cubano apuntala indirectamente al régimen", y argumentando que el combustible termina beneficiando a la élite gobernante a través de testaferros en las MIPYMES y que "nada entra en Cuba sin que la dictadura tome su tajada".
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