PYMES cubanas ya importan combustible por su cuenta: así funciona y esto es lo que cuesta



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Pipa de Cupet en servicentro © CiberCuba
Pipa de Cupet en servicentro Foto © CiberCuba

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La importación privada de combustible a Cuba ya es una realidad. Al menos dos o tres PYMES han completado el proceso y desde finales de febrero de 2026 están abasteciendo sus flotas en gasolineras de CIMEX. Pero esto no resuelve la crisis del país.

El monopolio se rompió

Durante décadas, el régimen cubano mantuvo el monopolio absoluto sobre la importación y distribución de combustible. Eso se acabó. Varias empresas privadas han logrado importar diésel desde el exterior, principalmente desde Estados Unidos, y ya operan con ese combustible en la isla.

Miembros del sector privado confriman que ya comenzaron a arribar tanques de combustible de importación en buques cargueros.

El proceso, aunque legal, sigue envuelto en incertidumbre regulatoria. El gobierno prometió publicar una normativa específica sobre importación de combustible por PYMES, pero en su lugar publicó (al parecer por error) una resolución antigua sobre comercio electrónico.

Hasta la fecha no existe un marco regulatorio claro. El ministro de Comercio Exterior, Óscar Pérez-Oliva Fraga, anunció el 7 de febrero que se autorizaría a las empresas con capacidad financiera a adquirir carburantes en el exterior, pero el control estatal sobre el proceso se mantiene intacto.

Cómo funciona

El ciclo completo incluye: compra del combustible en el exterior, llenado de isotanques, transporte marítimo, operación portuaria en Cuba, nacionalización a través de CUPET y traslado al punto de consumo. Las PYMES deben gestionar las compras a través de importadoras estatales como QUIMIMPORT o MAPRINTER.

Para almacenar y consumir el combustible, las PYMES tienen dos opciones:

1. Gasolinera de CIMEX asignada, donde CUPET deposita el combustible para que la empresa abastezca su flota.

2. Punto propio de almacenamiento, que requiere un proyecto certificado por CUPET, autorización de Planificación Física y certificación del Cuerpo de Bomberos, con un plazo de entre 4 y 8 meses para estar operativo.

Lo que cuesta

Las cifras dejan claro que esto no es para cualquiera:

  • Un isotanque (capacidad 23,000-24,000 litros): ~$20,000 USD
  • Diésel para llenar un isotanque: $25,000 - $30,000 USD
  • Flete desde EE.UU. a puerto en Cuba: $5,000 USD
  • Tasa de CUPET por nacionalización y depósito en estación: $0.12 USD/litro (~$2,880 por isotanque)
  • Costo final por litro puesto en vehículo: más de $2.50 USD
  • Presupuesto mínimo estimado por PYME: $60,000 USD

Pero estas cifras son solo el punto de partida. El presupuesto no incluye otros gastos operativos que pueden subir el costo de importación considerablemente: seguros, documentación, márgenes de exportación, tasas portuarias y logística interna en Cuba.

Y si una PYME opta por crear un punto de almacenamiento propio en lugar de depender de una gasolinera de CIMEX, los costos se disparan: la construcción e instalación de un depósito certificado puede sumar hasta $50,000 USD adicionales, sin contar los trámites regulatorios en Cuba — certificaciones de Planificación Física, Cuerpo de Bomberos, CUPET y ESICUBA — que implican demoras impredecibles y trabas burocráticas que pueden extender el proceso durante meses.

En la práctica, una PYME que quiera operar con total autonomía en su abastecimiento de combustible podría necesitar un presupuesto real cercano a los $150,000 USD o más.

La reciente flexibilización de la administración Trump hacia Cuba ha facilitado las operaciones desde EEUU y también ha abierto la puerta a importaciones desde otros orígenes.

Ya se reportan envíos experimentales desde Europa. El propio secretario de Estado, Marco Rubio, reafirmó que EEUU está dispuesto a proporcionar combustible con fines humanitarios a través del sector privado.

Un mercado que se viene

La mayoría de las PYMES cubanas no tienen $60,000 USD para importar por su cuenta. Según un análisis de la consultoría Auge, 8,904 de las 9,236 PYMES registradas, el 96.4%, enfrentan impactos severos o críticos por la escasez de energía. En el mercado informal, el litro de combustible rebasa los seis dólares.

Esto creará inevitablemente un mercado de redistribución: los pocos que pueden importar venderán a los que no pueden.

Algunas empresas ya planifican redes de distribución por provincias, certificadas por CUPET, para abastecer a otras PYMES. La demanda es alta y el combustible podría convertirse en una moneda de cambio más versátil que el propio dólar en efectivo.

La venta entre PYMES, sin embargo, se mueve en una zona gris legal que el gobierno no ha regulado. 

Lo que esto no resuelve

Es importante ser claros: la importación privada de combustible no resuelve la crisis de Cuba.

No resuelve los apagones. El déficit eléctrico roza los 1,800 MW diarios, con afectaciones las 24 horas. La Habana ha sufrido hasta 22 horas de apagón en un solo día.

No pone medicamentos en los hospitales. No repara las escuelas, ni el acueducto, ni el transporte público. No financia ningún servicio público.

Y hay un detalle clave que la dictadura prefiere no mencionar: durante décadas, el régimen se financió en parte con la reventa del combustible que importaba a precios subsidiados, principalmente de Venezuela y Rusia.

Ese margen alimentaba las arcas del Estado. Con la importación privada, ese negocio desaparece.

El combustible que importan las PYMES es para su propio consumo o redistribución entre privados. Al régimen solo le queda una fracción insignificante comparada con lo que obtenía antes.

La crisis energética, sanitaria y de servicios básicos de Cuba sigue intacta. Esto es un avance para el sector privado, no para el país.

Lo que sí significa

A pesar de sus limitaciones, la importación privada de combustible marca un precedente importante.

El propio primer ministro Manuel Marrero reconoció el papel de las PYMES al declarar que "hay aportes de las formas de gestión no estatales para garantizar la vitalidad de algunos centros importantes":

  • Es el fin del monopolio estatal sobre un recurso estratégico.
  • Representa un paso más en la independencia económica del sector privado cubano.
  • Abre nuevas oportunidades de negocio en un país donde casi todo estaba controlado por el Estado.

El futuro es incierto y la dinámica cambia rápidamente. Pero el hecho está: PYMES cubanas ya importan su propio combustible. Lo que la dictadura no pudo o no quiso resolver, el sector privado empieza a hacerlo por su cuenta.

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Luis Flores

CEO y cofundador de CiberCuba.com. Cuando tengo tiempo escribo artículos de opinión sobre la realidad cubana vista desde la perspectiva de un emigrante.






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