El opositor cubano José Daniel Ferrer, fundador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), publicó en su cuenta de X un mensaje en el que cubanos señalan directamente a la familia Castro como responsable del colapso económico y la crisis de hambre que destruye la isla.
En un video posteado varios ancianos declaran que están pasando una crisis sin precedentes. "Anuncian que viene un avión de aquí, un avión de allá, y a nosotros no nos dan nada", dijo una entrevistada.
Otra anciana afirmó que los responsables de la crisis son "los Castro, nos están matando de hambre: no tenemos comida, no tenemos medicina, no tenemos nada", señaló.
Ferrer, exiliado forzosamente en Miami desde octubre de 2025 tras décadas de persecución política, ha sido una de las voces más contundentes en rechazar cualquier intento de desviar la responsabilidad hacia el embargo estadounidense.
"Cuba vive su crisis más profunda", ha afirmado, y en marzo de 2026 llamó a echarlos del poder ahora o nunca.
El sentimiento que recoge su publicación no es aislado. Economistas, científicos y ciudadanos dentro y fuera de la isla coinciden en que seis décadas de control estatal centralizado son la causa directa de la miseria actual.
El economista Mauricio de Miranda Parrondo lo expresó sin rodeos: "Quienes son responsables son, en primer lugar, Fidel Castro y, en segundo lugar, todo el equipo dirigente del país que aceptó lo que Fidel Castro planteó."
De Miranda Parrondo escribió además en The New York Times que el modelo castrista llegó a un punto crítico sin retorno.
Los datos respaldan ese diagnóstico. El PIB de Cuba se contrajo un 7,2% en 2026, acumulando una caída del 23% desde 2019.
Los apagones alcanzan entre 20 y 25 horas diarias. La inflación fue del 14,07% en 2025. Las muertes por desnutrición aumentaron un 74,42%, pasando de 43 a 75 fallecidos en un año, y más del 80% de la canasta básica depende de importaciones.
Mientras el pueblo cubano sobrevive con un salario simbólico y sin alimentos ni electricidad, el holding militar GAESA, controlado por la familia Castro, monopoliza el turismo, las divisas y las importaciones, concentrando la riqueza en una élite privilegiada.
Díaz-Canel admitió el colapso en marzo de 2026 y urgió reformas, pero expertos señalan que los obstáculos estructurales persisten mientras figuras como Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, siguen tomando decisiones clave dentro del régimen.
"Cuba no puede esperar más", advirtió Ferrer, resumiendo en una frase la urgencia que sienten millones de cubanos que responsabilizan a los Castro, y no a ninguna sanción exterior, de haberlos llevado al hambre.
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