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El Subdirector del Servicio Secreto de EE.UU., Matthew Quinn, emitió este domingo una declaración oficial tras el tiroteo que interrumpió la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca la noche del sábado en el Washington Hilton de Washington D.C.
En su comunicado, Quinn calificó al atacante de «cobarde» y destacó la efectividad de los protocolos de seguridad: «Esta noche, un cobarde intentó crear una tragedia nacional. Subestimó las capacidades de protección del Servicio Secreto de EE.UU. y fue detenido en el primer contacto. La fortaleza de nuestra postura de seguridad en capas fue evidente, con una gran cantidad de contramedidas aún por delante. Agradecido por los valientes hombres y mujeres del Servicio Secreto y nuestros valiosos socios de las Fuerzas del Orden».
El incidente ocurrió alrededor de las 8:36 p.m. del sábado, cuando el sospechoso cargó contra un puesto de control de seguridad cerca de la zona de magnetómetros en la entrada del hotel.
El atacante fue identificado como Cole Allen, maestro de 31 años residente en Torrance, California, quien portaba una escopeta, una pistola y varios cuchillos al momento del ataque.
Se escucharon entre cinco y ocho disparos en la entrada del hotel. El periodista Wolf Blitzer, de CNN, testigo presencial, describió el arma utilizada como «un arma muy seria» disparada desde pocos metros de distancia.
Un agente del Servicio Secreto resultó herido por disparo a corta distancia, aunque su chaleco antibalas lo salvó de consecuencias graves; fue hospitalizado y se espera que sobreviva.
Allen fue neutralizado y detenido en el lobby del hotel antes de poder acceder al salón principal, donde se encontraban aproximadamente 2,600 invitados. No hubo víctimas fatales ni heridos entre los asistentes.
El presidente Donald Trump, la primera dama Melania Trump, el vicepresidente JD Vance y miembros del gabinete como Marco Rubio, Pete Hegseth y Tulsi Gabbard fueron evacuados ilesos del escenario. Trump publicó en Truth Social a las 9:17 p.m.: «El tirador ha sido detenido».
Posteriormente, Trump ofreció una conferencia de prensa en la Casa Blanca junto al vicepresidente Vance, el director del FBI Kash Patel y el secretario de Seguridad Nacional Markwayne Mullin, donde elogió al Servicio Secreto y al FBI, y propuso reprogramar la cena en 30 días.
El sospechoso fue identificado como Cole Allen, y el FBI allanó su domicilio en Torrance. El fiscal general interino Todd Blanche anunció cargos inminentes por disparos, posesión ilegal de armas y agresión a oficial con arma peligrosa.
La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar, testigo presencial del incidente, relató haberse refugiado bajo una mesa tras reconocer los disparos por su experiencia como periodista de guerra.
La declaración de Quinn adquiere especial relevancia dado que es el mismo funcionario que en julio de 2025 asumió públicamente la responsabilidad institucional por los fallos operativos durante el intento de atentado contra Trump en Butler, Pensilvania, el 13 de julio de 2024, cuando el tirador Thomas Matthew Crooks disparó desde un tejado hiriendo a Trump en la oreja y matando a un asistente.
Esta fue además la primera vez que Trump asistía como presidente en funciones a la Cena de Corresponsales, rompiendo su patrón de boicot durante todo su primer mandato y en 2025, lo que convirtió el evento en un objetivo de máxima seguridad y el incidente del sábado en el primero de esta naturaleza en la historia del evento.
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