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El gobierno de Donald Trump parece estar recalibrando su estrategia de deportaciones masivas, alejándose de las tácticas agresivas y de alto perfil que marcaron los primeros meses de su segundo mandato para adoptar un enfoque más discreto en materia migratoria, según un análisis de The Associated Press.
El cambio de estilo coincide con la llegada del nuevo secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, quien reemplazó a Kristi Noem tras su destitución el 5 de marzo. A diferencia de Noem, quien realizó su primer viaje oficial a Nueva York para participar personalmente en arrestos junto al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Mullin viajó a Carolina del Norte para supervisar labores de recuperación tras un huracán.
«Seguimos haciendo cumplir las leyes de inmigración. Seguimos deportando a indocumentados que no deberían estar aquí. Seguimos yendo tras lo peor de lo peor, pero lo estamos haciendo de una manera más discreta», declaró Mullin en una entrevista a CNBC el 16 de abril.
También quedaron atrás las imágenes del entonces comandante de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino, enfrentándose a manifestantes. Bovino se retiró a finales de marzo tras 30 años de servicio, en medio de controversias por operativos en Minneapolis donde murieron dos ciudadanos estadounidenses, Renée Good y Alex Pretti, a manos de agentes federales bajo su mando.
Las detenciones de ICE han caído en los últimos meses: el número de personas bajo custodia migratoria bajó de un máximo de aproximadamente 72,000 en enero a unas 58,000 esta semana, según datos obtenidos por The Associated Press.
Sin embargo, el gobierno insiste en que no ha dado marcha atrás en sus objetivos. ICE planea expulsar a 1 millón de personas durante este año fiscal y el próximo, frente a las aproximadamente 442,000 expulsadas el año anterior. El movimiento MAGA ha presionado para mantener esa meta.
Para sostener esa ambición, el gobierno ha adquirido 11 almacenes en todo el país con el objetivo de disponer de capacidad para 100,000 detenidos simultáneos, más del doble del promedio diario del año anterior. El Congreso asignó al Departamento de Seguridad Nacional más de 170,000 millones de dólares para la agenda migratoria.
«Están trabajando para construir, realmente, un sistema colosal», afirmó Doris Meissner, ex directora del Servicio de Inmigración y Naturalización y actual investigadora principal del Instituto de Política Migratoria.
En paralelo, el gobierno avanza en una estrategia más silenciosa para ampliar el universo de personas deportables. Las aprobaciones de residencias para cubanos se desplomaron un 99,8%, de más de 10,000 mensuales a solo 15 en enero, según el Instituto Cato. Además, la Corte Suprema analiza si el gobierno puede revocar el Estatus de Protección Temporal a cientos de miles de personas de 17 países, un caso que podría afectar a 1,3 millones de migrantes.
ICE también ha firmado más de 1,200 acuerdos con jurisdicciones locales para que policías estatales y municipales realicen tareas de control migratorio, lo que permite operar sin el espectáculo público de las redadas. En ese contexto, el director interino de ICE, Todd Lyons, anunció su renuncia en abril en medio de polémicas por muertes bajo custodia.
La portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, insistió en que no ha habido ningún cambio de estrategia: «La máxima prioridad del presidente Trump ha sido siempre la deportación de los inmigrantes indocumentados con antecedentes penales que ponen en peligro a las comunidades estadounidenses».
Mark Krikorian, presidente del Centro de Estudios de Inmigración, resumió la ambigüedad del momento: «Claramente se han distanciado de las tácticas bovinistas de antaño. Pero no está claro si esto significa que realmente se estén alejando del tema migratorio».
Preguntas Frecuentes sobre el Enfoque de Deportaciones en EE.UU.
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la nueva estrategia del gobierno de EE.UU. en materia de deportaciones?
El gobierno de Donald Trump ha adoptado un enfoque más discreto en su estrategia de deportaciones masivas. Este cambio busca alejarse de las tácticas agresivas y de alto perfil que caracterizaron los primeros meses del segundo mandato de Trump. La nueva estrategia se centra en operaciones más silenciosas, enfocándose en inmigrantes indocumentados con antecedentes penales graves.
¿Por qué se ha cambiado la estrategia de deportaciones en EE.UU.?
El cambio coincide con la llegada del nuevo secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin. A diferencia de su predecesora, Kristi Noem, quien fue destituida tras controversias, Mullin ha optado por un enfoque más moderado y menos visible. Este ajuste responde también a la presión política y a la desaprobación pública creciente hacia las redadas masivas y visibles.
¿Qué impacto tiene el nuevo enfoque de deportaciones en los inmigrantes cubanos?
El nuevo enfoque ha resultado en una caída significativa en las aprobaciones de residencias para cubanos, desplomándose un 99,8%. Esto forma parte de una estrategia más amplia para ampliar el universo de personas deportables. Además, la Corte Suprema está evaluando la posibilidad de revocar el Estatus de Protección Temporal para migrantes de 17 países, lo que podría afectar a 1,3 millones de migrantes, incluidos cubanos.
¿Qué papel juegan las autoridades locales en el nuevo enfoque de deportaciones?
ICE ha firmado más de 1,200 acuerdos con jurisdicciones locales para que policías estatales y municipales realicen tareas de control migratorio. Esto permite que las autoridades locales colaboren con las federales en las deportaciones, reduciendo así la necesidad de redadas masivas y aumentando la capacidad de operación sin atraer tanta atención pública.
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