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El académico cubano Lorenzo Vega-Montoto publicó esta semana en el portal del Centro de Estudios sobre el Estado de Derecho Cuba Próxima un ensayo sobre un tema medular en los círculos opositores: la proliferación de partidos en el exilio cubano. A su juicio, esta no fortalece la causa democrática, sino que constituye un regalo estratégico al régimen de La Habana.
El texto toma como detonante el anuncio de la activista Amelia Calzadilla sobre la fundación del Partido Liberal Ortodoxo Cubano (PLOC) desde Madrid el pasado 27 de abril, y lo usa como punto de partida para un análisis sobre los patrones históricos de fragmentación opositora y sus consecuencias para una eventual transición democrática.
Vega-Montoto reconoce el valor personal de Calzadilla —quien se hizo conocida con un video viral en 2022 denunciando la escasez de gas en el municipio Cerro y fue exiliada en Madrid en 2025 tras años de represión— pero advierte que el fenómeno que representa su gesto trasciende su figura individual.
«Amelia es una mujer valiente que pagó un precio real por su activismo, y ese capital moral le pertenece sin disputa», escribe el académico, antes de señalar que el problema no es ella sino el patrón que encarna.
Ese patrón, según Vega-Montoto, se ha repetido durante treinta años: el líder cívico que encuentra en la política partidista el siguiente escalón de su vocación transformadora. Eliécer Ávila fundó Somos Más tras confrontar al entonces presidente de la Asamblea Nacional Ricardo Alarcón en un video viral. Antonio Rodiles derivó del activismo jurídico del Estado de SATS hacia el liderazgo político. Yunior García, dramaturgo y rostro del movimiento Archipiélago, terminó en el exilio intentando articular un proyecto político más allá de la denuncia cultural.
El autor, doctor en Ciencias Químicas e Investigador Titular en Idaho National Laboratory, aclara que el pluripartidismo no es en sí mismo un defecto: «El pluripartidismo no es un defecto del sistema democrático, es su nutriente fundamental». El problema, insiste, es el momento: «En una transición, el pluralismo programático es el combustible de la democracia, pero en la fase de combate al totalitarismo, el pluralismo prematuro es la medicina que se convierte en veneno».
Ese contexto es el de una Cuba que acumula seis décadas de fracaso económico, un éxodo de más de un millón de personas desde 2021, apagones de hasta veinte horas diarias y una inflación que pulverizó los ahorros de generaciones enteras, mientras el régimen controla el ejército, el poder judicial, los medios y el acceso a internet. La Constitución de 2019 codificó además la prohibición expresa de cualquier partido político distinto al Partido Comunista.
Vega-Montoto analiza la reacción del programa televisivo estatal Con Filo —que lanzó una burla pública contra Calzadilla tras el anuncio del PLOC— no como pánico sino como cálculo: «La atomización no es su pesadilla. Es su estrategia».
Para sostener su argumento, el académico recorre las grandes transiciones del siglo XX. En Polonia, Solidaridad fue una coalición heterogénea que difirió el debate programático hasta que hubiera un sistema democrático capaz de procesarlo. En Chile, la Concertación reunió a la democracia cristiana y la izquierda para construir el No común contra Pinochet sin acordar un modelo de país. En Argentina, la Multipartidaria de 1981 unió al peronismo y al radicalismo bajo un programa mínimo de restauración constitucional. En España, los partidos de oposición aceptaron condiciones que ninguno habría elegido libremente para hacer posible la Constitución de 1978.
El argumento más cercano a Cuba, señala Vega-Montoto, no viene de Varsovia ni de Santiago sino de Tampa y Cayo Hueso: José Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano en 1892 no como partido ideológico sino como coalición plural bajo el único objetivo de la independencia. «Martí entendió algo que sus contemporáneos más doctrinarios no quisieron o no pudieron entender: que el momento exigía unidad funcional, no homogeneidad ideológica».
Usando el marco analítico de las cadenas de Markov aplicado a las transiciones políticas, Vega-Montoto sostiene que la probabilidad de que una fractura del régimen derive en democracia —y no en caos o regresión autoritaria— depende de que exista una oposición con densidad organizacional suficiente para ocupar el vacío de poder. Esa densidad, advierte, es exactamente lo que se destruye cada vez que la oposición se atomiza en proyectos que compiten por la misma base social.
«La pregunta que todos ellos tendrían que hacerse, y que nosotros como comunidad tendríamos que hacernos colectivamente, no es si tenemos derecho a diferir. Es si podemos permitirnos el lujo de diferir ahora», concluye el ensayo.
Preguntas Frecuentes sobre la Oposición Cubana y la Proliferación de Partidos Políticos
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué la atomización de la oposición es vista como un regalo al régimen cubano?
La fragmentación de la oposición debilita su capacidad para desafiar al régimen cubano de manera efectiva. Según Lorenzo Vega-Montoto, en un contexto de combate al totalitarismo, el pluralismo prematuro puede fragmentar la fuerza opositora, lo cual beneficia al régimen, ya que dificulta la creación de una coalición suficientemente organizada para llenar el vacío de poder en caso de un cambio político.
¿Qué impacto tiene la creación del Partido Liberal Ortodoxo Cubano (PLOC) en la política cubana?
La creación del PLOC representa un desafío directo al monopolio político del Partido Comunista en Cuba, ya que está prohibida la existencia de partidos políticos alternativos. Amelia Calzadilla, su fundadora, busca preparar un camino para una eventual reconstrucción democrática de la nación, contando con el respaldo de cubanos dentro y fuera de la isla.
¿Cómo ha influido el exilio en el activismo de Amelia Calzadilla?
El exilio ha intensificado el compromiso de Amelia Calzadilla con el activismo político, motivándola a fundar el PLOC. A pesar de enfrentar acoso y represión, su experiencia fuera de Cuba le ha permitido continuar su lucha por la democracia, participando activamente en eventos internacionales y abogando por un cambio político en la isla.
¿Qué postura tiene Yunior García sobre el liderazgo de Amelia Calzadilla?
Yunior García defiende el liderazgo de Amelia Calzadilla, destacando su capacidad para conectar con los cubanos reales y enfrentar las adversidades del régimen. García resalta que no toda la hostilidad hacia nuevos liderazgos proviene del gobierno, sino que también surge de las frustraciones internas de la comunidad cubana.
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