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La congresista republicana María Elvira Salazar respondió este martes directamente al presidente Donald Trump tras un mensaje sorpresivo en el que afirmó que ningún republicano le había hablado nunca sobre Cuba, y lo instó a actuar de forma definitiva para liberar a la isla después de 67 años de dictadura.
Trump publicó hoy en Truth Social, justo antes de partir hacia China en visita de Estado: «¡Ningún republicano me ha hablado nunca sobre Cuba, que es un país fallido y solo va en una dirección: hacia abajo! Cuba pide ayuda, ¡y vamos a hablar!», dijo el mandatario en su publicación.
La frase generó reacción inmediata entre los legisladores cubanoamericanos de South Florida, quienes llevan meses coordinando activamente con la administración y presionando por medidas más contundentes contra el régimen.
Salazar respondió en X sin contradecir al presidente, sino reencuadrando su mensaje como un llamado urgente a la acción: «Los republicanos saben que usted es la única persona que podrá liberar a Cuba después de 67 años de opresión». Y agregó: «Nosotros los republicanos del sur de Florida lo estamos apoyando y esperando que tome las medidas necesarias. No hay nada más que decir o discutir».
«Los cubanos en la isla están esperando. Los cubanos en Miami están esperando. Estamos esperando que dé la orden. Y se hará. Con Marco Rubio liderando el camino», añadió la congresista, mencionando explícitamente al Secretario de Estado como el ejecutor designado.
El tono del mensaje —urgente, casi marcial— refleja la tensión acumulada de la comunidad cubanoamericana ante la ausencia de una acción definitiva, pese a meses de declaraciones, anuncios y sanciones sin precedentes.
Desde enero de 2026, la administración Trump ha acumulado más de 240 sanciones nuevas contra Cuba e interceptado al menos siete tanqueros con destino a la isla, reduciendo las importaciones energéticas cubanas entre un 80% y 90%.
El pasado 7 de mayo, Rubio anunció nuevas sanciones contra GAESA, el conglomerado militar que controla la economía cubana, incluyendo 12 funcionarios, siete entidades militares y tres embarcaciones, describiendo a la estructura como una que «se apropia de todo lo que genera dinero en Cuba y lo deposita ilegalmente en los bolsillos de unos pocos allegados al régimen».
El resultado de la presión máxima sobre La Habana ha sido devastador: apagones que afectan a más del 55% del territorio con cortes de hasta 25 horas diarias y una contracción económica proyectada del 7,2% para 2026.
Sin embargo, las negociaciones se han estancado. Una delegación estadounidense viajó a La Habana el 10 de abril en el primer avión oficial de Estados Unidos en suelo cubano desde 2016, pero las conversaciones fracasaron ante el rechazo del régimen a las demandas de Washington.
El embajador cubano ante la ONU lo resumió sin ambigüedades el 4 de mayo en Fox News: «Rendirse no está en nuestro diccionario».
El viaje de Trump a China —programado del 13 al 15 de mayo— añade una dimensión geopolítica al mensaje presidencial: Pekín pidió a Washington el 5 de mayo que levante las sanciones contra Cuba, justo en vísperas de la visita, convirtiendo la isla en un punto de fricción en la agenda bilateral entre las dos potencias.
Rubio, por su parte, ha sido categórico: «Las sanciones continuarán hasta que el régimen adopte todas las reformas políticas y económicas necesarias».
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