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El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla admitió este lunes, durante un acto de solidaridad con Cuba celebrado en Nueva Delhi, India, que La Habana y Washington han iniciado «un proceso de intercambios», al tiempo que restó importancia al señalar que «no tiene nada de extraordinario».
Las declaraciones se producen en el contexto de la mayor escalada de tensión entre ambos países en décadas, marcada por dos órdenes ejecutivas de la administración Trump y la visita del director de la CIA a La Habana hace apenas cuatro días.
En su discurso, Rodríguez combinó el reconocimiento de esos contactos con una encendida retórica de denuncia, afirmando que «Cuba enfrenta actualmente una de las coyunturas más graves de su historia contemporánea» y que el país está bajo «la amenaza de una agresión militar directa por parte del Gobierno de Estados Unidos».
El canciller citó una declaración del presidente Donald Trump del 8 de enero de 2026 en una entrevista radial: «…bueno, no creo que podamos ejercer mucha más presión que entrar allí y destruirlo todo».
Rodríguez calificó la orden ejecutiva firmada por Trump el 1 de mayo como «un acto de guerra» equivalente a «un bloqueo naval», por introducir sanciones secundarias aplicables a cualquier empresa o entidad extranjera que opere con Cuba, incluso sin vínculos con la economía estadounidense.
La orden del 29 de enero, que impone aranceles a países que exporten combustible hacia Cuba, fue descrita por el régimen como un «bloqueo energético total» que se suma a más de 60 años de sanciones acumuladas y a las 243 medidas coercitivas introducidas desde 2019.
El punto de inflexión más visible en los contactos bilaterales fue la visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana el pasado miércoles, donde se reunió con el ministro del Interior cubano Lázaro Alberto Álvarez Casas y con Ramón Romero Curbelo, jefe de la Dirección de Inteligencia del MININT.
El Partido Comunista de Cuba confirmó esa reunión en un comunicado oficial, presentándola como un intercambio para contribuir al «diálogo político» entre ambos países.
Según reportes de Axios y USA Today, Ratcliffe transmitió un mensaje de Trump con disposición a tratar asuntos económicos y de seguridad, pero condicionado a que Cuba realice «cambios fundamentales» y deje de ser un «refugio seguro» para adversarios de Washington en el hemisferio.
La CIA también advirtió que la «ventana de oportunidad» para el diálogo no permanecería abierta indefinidamente.
En paralelo, EE.UU. ofreció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba, con distribución prevista a través de la Iglesia Católica y organizaciones independientes. El régimen primero negó haber recibido la oferta, calificándola de «fábula», pero el pasado miércoles retrocedió y dijo estar «dispuesto a escuchar» sus características.
El propio Trump había anticipado el giro el pasado lunes al publicar en Truth Social: «Cuba pide ayuda, ¡y vamos a hablar!»
En su discurso en Nueva Delhi, Rodríguez insistió en que Cuba no cederá en lo esencial: «Nuestro deseo es impedir una catástrofe humanitaria, el derramamiento de sangre y la muerte tanto de nuestros compatriotas como de jóvenes estadounidenses», afirmó, al tiempo que advirtió que cualquier agresión militar encontraría «a un pueblo unido, dispuesto a enfrentar cualquier agresión contra nuestra patria».
La existencia de contactos entre ambos gobiernos no es nueva: Díaz-Canel los confirmó en marzo de 2026, calificando el proceso de «muy sensible» y pidiendo manejarlo con discreción, según informó Prensa Latina.
Preguntas frecuentes sobre las tensiones entre Cuba y EE. UU.
CiberCuba te lo explica:
¿Qué implica el "proceso de intercambios" entre Cuba y EE. UU.?
El "proceso de intercambios" entre Cuba y EE. UU. implica el inicio de conversaciones entre ambos gobiernos para tratar asuntos económicos y de seguridad. Sin embargo, este proceso está condicionado a que Cuba realice "cambios fundamentales" y deje de ser un refugio seguro para adversarios de Washington.
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¿Cuál es la postura de Cuba ante las medidas de EE. UU.?
El gobierno cubano, representado por el canciller Bruno Rodríguez, ha calificado las medidas de EE. UU. como un "acto de guerra" y un "bloqueo energético total", denunciando que estas acciones buscan someter a Cuba a condiciones extremas de vida y representan una amenaza a la paz y seguridad internacionales.
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¿Qué papel juega la ayuda humanitaria de EE. UU. en este contexto?
Estados Unidos ofreció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba, a ser distribuida a través de la Iglesia Católica y organizaciones independientes. Inicialmente, el régimen cubano negó haber recibido la oferta, pero luego mostró disposición a escuchar sus características, lo que refleja un cambio en su postura.
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¿Cuál es la reacción internacional ante la tensión entre Cuba y EE. UU.?
El canciller cubano ha buscado apoyo internacional, solicitando a los BRICS y otros países que se movilicen para prevenir una intervención militar de EE. UU. en Cuba. Rusia ha prometido respaldo político, diplomático y material a Cuba en esta situación, mientras que el gobierno cubano busca deslegitimar las sanciones estadounidenses.
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