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Cifras históricas y datos recientes muestran que Cuba produjo y consumió arroz y papa durante décadas, mientras que el colapso actual responde a una caída sostenida de la producción y la superficie cultivada, no a supuestos hábitos alimenticios “ajenos” al país.
Un análisis estadístico divulgado por el economista Carlos Martínez en el blog Cubanomics desmonta el argumento de que el arroz y la papa no forman parte natural de la dieta ni de la agricultura del país, expuesto en el programa oficialista Cuadrando la Caja, de la televisión estatal cubana por Roberto Caballero, miembro del Comité Ejecutivo Nacional de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales.
Los datos históricos indican que, en 1958, el consumo mensual per cápita superaba las 10 libras de arroz y rondaba las 2,20 libras de carne, mientras la papa, el boniato y la malanga integraban de forma regular la alimentación de los cubanos.
Las cifras de producción agrícola refuerzan esa evidencia. Registros históricos muestran que Cuba cultivaba arroz y papa desde inicios del siglo XX y que la producción de ambos rubros creció de manera sostenida hasta 1959.
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Lejos de ser cultivos marginales, formaban parte de una estrategia de diversificación agrícola que combinaba producción nacional e importaciones.
Datos de FAOSTAT, citados en el análisis, revelan que la producción de arroz y papa por cada 1,000 habitantes ha atravesado en los años recientes uno de sus peores momentos desde 1961.
Aunque existen dudas sobre la integridad de algunas estadísticas oficiales, la tendencia descendente resulta consistente con la escasez crónica actual.
El economista Pedro Monreal aportó en días recientes cifras oficiales adicionales que contradicen la narrativa del consumo excesivo.
Según sus cálculos, la disponibilidad total de arroz para consumo se redujo un 41,5 % desde el pico alcanzado en 2005. En términos prácticos, de cada 10 libras disponibles hace 18 años, en 2023 solo quedaban seis, lo que evidencia una contracción de la oferta y no un aumento del consumo.
El deterioro productivo también se refleja en la superficie cultivada. Monreal señaló que, tras alcanzar cerca de 189,000 hectáreas en 2009, el área dedicada al arroz comenzó a descender, con una caída especialmente marcada a partir de 2019.
En 2023, la superficie bajo tenencia no estatal, que había sido clave en la producción, representaba apenas el 13,1 % del máximo registrado 15 años antes.
El contraste entre ingresos y precios refuerza el diagnóstico estructural. Un trabajador estatal percibe alrededor de 7,000 pesos mensuales, mientras que la canasta básica para una persona se estima en 50,000 pesos, en un contexto donde la libra de arroz ha superado los 400 pesos en el mercado informal.
Estas cifras sitúan a una parte significativa de la población en condiciones de pobreza, estimadas en un 89 %.
Las estadísticas, coinciden varios economistas, apuntan a un problema de diseño y gestión del sistema agropecuario, marcado por controles estatales, falta de incentivos y caída de la producción, más que a una supuesta necesidad de “reeducar” los hábitos alimenticios de la población.
Preguntas frecuentes sobre la crisis alimentaria en Cuba y la producción de arroz y papa
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¿Cuál es la situación actual de la producción de arroz y papa en Cuba?
La producción de arroz y papa en Cuba ha caído significativamente en los últimos años. Según datos históricos, estos cultivos eran parte fundamental de la dieta y la agricultura del país desde hace décadas. Sin embargo, en los años recientes, especialmente desde 2019, se ha visto una disminución drástica en la superficie cultivada y en la producción total, lo que ha llevado a una escasez crónica de estos alimentos básicos.
¿Qué argumentos se han presentado sobre el consumo de arroz y papa en Cuba?
Algunos funcionarios han intentado justificar la escasez de arroz y papa argumentando que estos alimentos no son parte natural de la dieta cubana. Sin embargo, estudios y datos históricos desmienten estas afirmaciones, demostrando que el arroz y la papa han sido consumidos y cultivados en Cuba desde hace mucho tiempo. Economistas como Pedro Monreal han señalado que el verdadero problema radica en el sistema económico y la gestión estatal ineficiente, más que en los hábitos alimenticios de la población.
¿Cómo afecta la crisis del arroz y la papa a la población cubana?
La escasez de arroz y papa ha contribuido a una crisis alimentaria más amplia en Cuba, donde muchos cubanos enfrentan dificultades para acceder a alimentos básicos. Los precios de estos productos han subido considerablemente en el mercado informal, superando los 400 pesos por libra de arroz, lo que es inasequible para una gran parte de la población que vive con salarios muy bajos. Esta situación ha llevado a un aumento de la pobreza y la inseguridad alimentaria en el país.
¿Qué soluciones se proponen para la crisis alimentaria en Cuba?
El gobierno cubano ha sugerido diversificar la dieta hacia cultivos autóctonos como la malanga y el boniato. No obstante, la falta de inversión en el sector agrícola y las restricciones a los productores limitan la efectividad de estas propuestas. Expertos en economía señalan que se requiere una reforma estructural en el sistema agropecuario del país, con menos control estatal y más incentivos para los productores, para realmente abordar la escasez de alimentos.
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