El canal humorístico Despingovery Channel anunció su «capítulo más bélico» hasta la fecha: una exploración de una instalación militar abandonada en Cuba con misiles de la Guerra Fría, radares, búnkeres y armamento en desuso, en lo que supone un giro inédito para un canal que hasta ahora se había dedicado a documentar baches y ruinas urbanas.
Su creador y presentador, Eddy Ceballos, publicó en Instagram el avance del episodio bajo el lema «Nada escapa a la descojonancia», mostrándose junto a lo que parece un sistema de misiles antiaéreos soviéticos montado sobre un vehículo blindado con pintura deteriorada y grafiti, y junto a una especie de radar o material de guerra en estado de abandono, con vegetación crecida a su alrededor.
En el avance, Ceballos toca un misil y exclama: «Estoy tocando un misil aire-tierra de la década de los 60 aproximadamente, de la Guerra Fría. Miren esto, amantes de la descojonancia».
El presentador recorre también túneles y búnkeres con gruesas puertas de concreto, sin revelar en ningún momento la localización exacta de la instalación.
«Una cosa monumental que nunca pensé poder tocar en mi vida. No salgo de mi asombro. Miren la magnitud de esta arma», dice Ceballos ante la cámara, antes de referirse una vez más a Cuba como «Despingolandia y Apagonia».
El canal, que se hizo viral desde abril de 2025 por transformar los baches de La Habana en «maravillas naturales dignas de estudio científico», parodia el estilo del Discovery Channel con narración seudocientífica y humor criollo.
Entre sus episodios anteriores más recordados figura la visita a las ruinas del Instituto Superior de Arte, donde Ceballos describió el lugar como «catacumbas del ISA, ciudad despingológica que enamora».
El timing del nuevo episodio no puede ser más elocuente: apenas días de su publicación, la Asamblea Nacional cubana declaró que existe una «real y peligrosa amenaza de agresión militar directa» por parte de EE.UU., mientras el régimen de Miguel Díaz-Canel intensificaba sus ejercicios de la «guerra de todo el pueblo» y el MINFAR publicaba videos propagandísticos de sus «tropas de élite» que generaron burlas masivas en redes sociales.
El contraste es demoledor: mientras el régimen presume de «disposición combativa», las Fuerzas Armadas Revolucionarias operan con un arsenal soviético de los años 70 y 80 —tanques T-55 y T-62, cazas MiG-21 y MiG-23, sistemas antiaéreos S-75 y S-125— sin compras de armamento extranjero desde 1991, con un presupuesto de apenas 118 millones de dólares y unos 50,000 efectivos activos.
Frente a esa chatarra oxidada, EE.UU. desplegó el portaaviones USS Nimitz en el Caribe el 20 de mayo y realizó más de 150 horas de vigilancia aérea con aeronaves P-8A Poseidon, RC-135V Rivet Joint y el dron MQ-4C Triton, además de los ejercicios FLEX2026 y Southern Seas 2026.
«Yo no paro de sorprenderme de las cosas que me encuentro totalmente olvidadas», concluye Ceballos en el avance, resumiendo sin quererlo el estado real del arsenal con el que el régimen cubano pretende plantar cara a la mayor potencia militar del mundo.
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