El académico Jorge Duany, profesor emérito de Antropología de la Universidad Internacional de la Florida y ex director durante 12 años del Instituto de Investigaciones Cubanas, advierte que el atrincheramiento del régimen cubano frente a la crisis que atraviesa la isla responde a un patrón histórico del liderazgo comunista: esperar, no reformarse y no hacer nada que amenace sus propios intereses.
Duany formuló esta tesis en una entrevista con Tania Costa para CiberCuba, motivada por las fotografías de la reunión del 29 de mayo entre el Comando Sur de EE.UU. y el Ministerio de las Fuerzas Armadas de Cuba en el perímetro de la Base Naval de Guantánamo, un encuentro inusual que ambas partes describieron como positivo.
El académico afrontó la pregunta que resume la contradicción del momento: «¿Por qué se atrincheran si no tienen luz y tarde o temprano no tendrán luz ellos tampoco? ¿Hacia dónde quieren ir? Porque atrincherarse es peligroso en este momento», dijo la periodista.
Duany hizo alusión a la grave situación energética del país. Cuba atraviesa su peor crisis en décadas, con apagones de más de 20 horas diarias y un déficit de generación superior a 2,000 MW, mientras entre diciembre de 2025 y abril de 2026 solo llegó uno de los ocho barcos de combustible mensuales que necesita el país.
Pese a esa realidad, el régimen no ha emprendido reformas estructurales.
Como ejemplo de esa lógica contradictoria, Duany apuntó que el gobierno permitió que la diáspora cubana pudiera invertir en la isla, aunque simultáneamente el Ministerio del Interior emitió una orden que autoriza confiscar fondos bancarios bajo acusaciones de blanqueo de capitales o narcotráfico.
«Ya sabemos que en Cuba eso es eso», dijo el académico, al tiempo que la periodista comparó la medida con el llamado «plan maceta», mediante el cual el régimen acabó con empresarios privados que habían acumulado capital.
Para Duany, este comportamiento no es nuevo. «Yo pienso que ese es el reflejo que ha tenido el alto liderazgo cubano desde el principio de la Revolución, desde la época de Fidel, luego Raúl y ahora Díaz-Canel. Digamos que es su manera de responder a los desafíos externos y particularmente a las amenazas que perciben de Estados Unidos».
El antecedente más reciente que citó fue el acercamiento entre Obama y Raúl Castro. «Hubo una especie de apertura muy corta de un par de años y que tampoco se produjeron cambios sustanciales».
Su conclusión es que «la tendencia natural o normal del alto liderazgo cubano es esperar y esperar y de realmente no hacer nada que pueda amenazar sus propios intereses».
Sobre la publicación de imágenes del encuentro en la Base Naval por parte del MINFAR en sus redes sociales, Duany fue cauteloso sobre el destinatario, pero claro en su interpretación: «Yo no estoy seguro a quién está dirigida. Me parece que de nuevo es una operación de propaganda. Pienso que es una especie de retrato hablado de la situación actual».
El académico también señaló la paradoja que representa reunirse en Guantánamo. Cuba nunca ha aceptado como legítima la presencia de la base naval estadounidense en ese territorio, pero ahora legitima esa presencia al reunirse allí con el Comando Sur.
El escenario que más preocupa no es el militar, sino el social «Ahora la gente está manifestándose pacíficamente, pero en cualquier momento podemos tener otra cosa», señaló la periodista.
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