Los niños de La Habana llevan más de dos meses sin recibir carne ni picadillo como parte de la canasta básica normada, según admitió una alta funcionaria del régimen cubano en un programa televisivo oficial emitido el 24 de mayo.
Dayana Matech Vilá, vicepresidenta primera del Grupo Empresarial de la Industria Agroalimentaria, reconoció en el programa «Cuadrando la Caja» que la causa es la falta de combustible para transportar el ganado desde las provincias productoras hasta la capital.
«Los niños de la capital tienen esa dificultad que llevan más de dos meses sin recibir el picadillo para niños», declaró Matech Vilá ante las cámaras de la televisión estatal.
Según explicó la funcionaria, la carne destinada a los niños habaneros proviene de Villa Clara y Sancti Spíritus, pero sin combustible no es posible trasladarla, procesarla ni distribuirla: «No han podido en esos territorios adquirir para poder cumplir el suyo, pero tampoco para poderlo trasladar a La Habana, procesarlo y podérselo entregar a los niños».
El problema no se limita a la carne. La misma funcionaria admitió que más de 100,000 niños en toda Cuba no están recibiendo su leche diaria como establece la norma: «No tenemos cómo ir a los campos a acopiar esa leche... si estuviéramos con el combustible como estábamos en el último periodo estable, no hubiesen más de 100,000 niños afectados».
En La Habana la situación es especialmente grave debido a la dependencia de la leche en polvo importada para el abastecimiento infantil. Según explicó Matech Vilá, las dificultades para importar ese producto han agravado los problemas de suministro. «Teniendo a veces el financiamiento para poder adquirir la leche, no nos llega acá o, sencillamente, en el momento de ejecutar la operación, nos dicen: "No, con ustedes no podemos operar"», señaló la funcionaria. Según la funcionaria, la situación se agudizó en mayo por restricciones externas.
Como alternativa parcial, algunas empresas han adquirido triciclos eléctricos con paneles solares para la distribución de leche, con el fin de liberar el escaso combustible disponible para el acopio en zonas rurales. La industria también ha diversificado producciones: una planta láctea puede fabricar derivados cárnicos y viceversa, para garantizar algún tipo de alimento a la población.
Las confesiones de la funcionaria se producen en un contexto de colapso generalizado de la libreta de racionamiento, donde en muchas bodegas solo se puede adquirir arroz y azúcar.
Cinco provincias —La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Guantánamo y Santiago de Cuba— fueron identificadas en niveles críticos de inseguridad alimentaria en abril de 2026, según un informe que también reveló caídas del 81% en la producción de arroz y del 61% en la de huevos.
El déficit eléctrico alcanzó 1,885 MW en marzo de 2026, con apagones de hasta 25 horas diarias, lo que paraliza toda la cadena logística de alimentos: sin electricidad no hay refrigeración, sin combustible no hay transporte, y sin transporte los alimentos no llegan a quienes más los necesitan.
En febrero, en Villa Clara solo se podía garantizar el pan diario para menores de 13 años y mayores de 65 por la crisis energética. En Santiago de Cuba se distribuyó picadillo elaborado con 70% de carne y 30% de soya texturizada ante el déficit de materia prima, una práctica que ya generó quejas desde 2025.
El programa económico del régimen para 2026 proclama que «incrementar la producción nacional con énfasis en los alimentos es la pieza central para estabilizar el país», pero la realidad que describen sus propios funcionarios apunta en dirección contraria: más de dos meses sin carne para los niños de la capital de un país que importa entre el 70% y el 80% de los alimentos que consume.
Preguntas frecuentes sobre la crisis alimentaria y energética en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué los niños en La Habana no han recibido carne ni picadillo durante más de dos meses?
La falta de combustible ha impedido el transporte del ganado desde las provincias productoras hacia la capital, según Dayana Matech Vilá, funcionaria del régimen cubano. Esto ha afectado la distribución de carne y picadillo para los niños habaneros.
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¿Cómo afecta la crisis energética a la distribución de leche en Cuba?
La crisis energética ha llevado a que más de 100,000 niños en Cuba no reciban su leche diaria como establece la norma. La falta de combustible impide el acopio y la distribución de leche, obligando a utilizar métodos alternativos como triciclos eléctricos para su transporte en ciertas áreas.
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¿Qué medidas está tomando el régimen cubano para enfrentar la falta de alimentos básicos?
El régimen ha implementado medidas como la diversificación de producciones en plantas lácteas para fabricar derivados cárnicos y viceversa. También se han adquirido triciclos eléctricos para mejorar la distribución de alimentos, aunque estas soluciones son parciales ante la magnitud de la crisis.
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¿Qué impacto tiene la crisis energética en la vida diaria de los cubanos?
La crisis energética ha provocado apagones de hasta 25 horas diarias, paralizando la cadena logística de alimentos y afectando gravemente la vida diaria de los cubanos. Sin electricidad, la refrigeración y el transporte de alimentos son inviables, agravando la escasez de productos básicos.
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