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La crisis del turismo en Cuba golpea con fuerza creciente a Varadero y su ciudad hermana Cárdenas, donde miles de trabajadores vinculados a hoteles, lavanderías, transporte y gastronomía han perdido sus ingresos ante la caída libre de visitantes que ha convertido al principal polo turístico del país en lo que los propios residentes describen como una «ciudad fantasma».
Una publicación del grupo 'Cardenenses en Facebook' fechada el 2 de junio describe la situación con crudeza: «Muchos hoteles operan con baja ocupación, varios restaurantes y bares reciben cada vez menos clientes y el turismo, que durante años fue uno de los motores económicos de la zona, ha disminuido considerablemente».
La fotografía que acompaña la publicación muestra tumbonas y sombrillas desiertas bajo un cielo nublado, sin apenas presencia humana en una playa que en otras épocas era sinónimo de bullicio y actividad.
El impacto laboral es directo y multisectorial. «Los trabajadores del turismo están en la calle sin tan siquiera haber cobrado. Estamos al límite de lo humano», escribió Lazara Martell en los comentarios de la publicación.
La pregunta que muchos se hacen en la zona la formuló con precisión Luis Tadeo: «¿Qué van a hacer los miles de trabajadores de Varadero si ya en Cárdenas no hay industrias donde se pueda trabajar?»
Cárdenas ha dependido estructuralmente de Varadero durante décadas. «Pregunta a los cardenenses cuándo es temporada alta o cuándo es temporada baja y todos saben. El impacto económico es grande, hay muchas personas sin trabajo», señaló Annelis Morales.
Los datos confirman la magnitud del colapso. Cuba recibió apenas 328,608 turistas internacionales en enero-abril de 2026, un 55.8% menos que en el mismo período de 2025, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información.
En el primer trimestre de 2026, la ocupación hotelera nacional fue de apenas el 21.5%, con más de ocho de cada diez habitaciones vacías en todo el país.
Varadero acumula una caída estimada del 70% en visitantes respecto a su mejor época histórica. La estrategia estatal de «compactación turística» —cerrar hoteles de baja ocupación para concentrar huéspedes y ahorrar energía— redujo aún más la oferta y el empleo disponibles. En marzo de 2026, solo 13 hoteles entre La Habana y Varadero figuraban en la lista de abiertos de Havanatur.
La lavandería estatal de Cárdenas reportó interrupciones operativas en abril por falta de demanda de los hoteles de Varadero, una señal más del efecto en cadena que la crisis turística provoca en toda la economía local.
Residentes señalan además que Varadero está desolado no solo de turistas extranjeros. «Sin transporte, esta temporada el cubano tampoco tendrá cómo venir a Varadero», apuntó Damaris Perera.
La desesperación se refleja en los comentarios. Un miembro anónimo describió la realidad cotidiana: «Hambre, miserable, necesidad, no se descansa buscando el diario, no duermes por temor a que te roben lo poco que tienes, no puedes salir porque te asaltan. Creo que en el mundo no hay personas que vivan peor que nosotros».
Vecinos advierten además del aumento de robos y hechos delictivos en Cárdenas y Varadero como consecuencia directa del desempleo y la crisis económica.
El colapso del turismo en Cuba se estima que ha dejado a cerca de 300,000 trabajadores del sector sin ingresos, algunos reasignados a labores agrícolas o de recogida de basura. Julia María García de la Fé resumió el temor de muchos: «Si seguimos así, seguirán apareciendo ciudades fantasmas. Ya en Matanzas está San Miguel de los Baños, que fue uno de los lugares turísticos más prósperos. Si ahora también perdemos a Varadero, estamos perdidos».
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