Una multitud de ancianos abarrotó la Plaza de Dolores, en Santiago de Cuba, para intentar cobrar sus pensiones en efectivo en el Banco Popular de Ahorro (BPA).
La escena quedó grabada por un vecino y el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada la compartió en sus redes sociales con una frase cargada de ironía: «No, no es el carnaval».
El video muestra decenas de personas congregadas bajo los árboles de la emblemática plaza colonial, esperando turno para acceder a un dinero que el sistema bancario cubano apenas puede entregar. Este es uno de los espacios públicos más reconocibles de la ciudad y tiene un fuerte impacto simbólico.
La escena en Santiago de Cuba es una triste postal que se repite en toda Cuba, donde más de 1,7 millones de jubilados deben enfrentar colas de entre cuatro y seis horas para cobrar pensiones que, en su mínimo, alcanzan apenas 4,000 pesos cubanos, equivalentes a menos de siete dólares al cambio informal de junio de 2026.
En Santiago de Cuba, muchos jubilados comienzan a hacer fila desde las seis de la tarde del día anterior. Ancianos de hasta ochenta años pernoctan en las aceras frente a los bancos para asegurar un turno.
La sucursal del BPA en Plaza Dolores atiende alrededor de cincuenta jubilados por día con servicio prioritario, una cifra que no guarda ninguna proporción con la demanda real.
La crisis no es solo logística: es estructural
El gobierno de la provincia de Granma admitió oficialmente en junio de 2026 que no dispone de los más de 400 millones de pesos necesarios para pagar a sus 111,000 jubilados, e implementó un esquema de pago escalonado condicionado a los ingresos diarios de efectivo de cada sucursal.
Más del 50% de los cajeros automáticos en Cuba están inoperantes o vacíos de forma crónica. Los apagones reducen los horarios bancarios, y los negocios privados en su mayoría no depositan el efectivo recaudado en los bancos, agravando la sequía de liquidez en todo el sistema.
La Resolución 111/2023, que impuso la bancarización forzada, no ha resuelto el problema.
La gran mayoría de los jubilados cubanos no posee teléfonos inteligentes ni conocimientos tecnológicos para usar transferencias digitales. «Mi tarjeta solo sirve de llavero», denunció un cubano en mayo de 2026, sintetizando la inutilidad práctica de las soluciones digitales para una población envejecida.
El Banco Central lanzó planes piloto para pagar pensiones en centros comerciales y a domicilio, inicialmente solo en La Habana, y en Holguín un programa similar permite que unos 5,000 pensionados reciban efectivo directamente de comercios privados. Sin embargo, estas medidas son de alcance muy limitado frente a la magnitud del problema nacional.
Las colas se repiten mensualmente en Holguín, Camagüey, Matanzas, La Habana y Santiago de Cuba. En abril de 2026 se registraron empujones y caos en bancos de La Habana mientras los jubilados esperaban cobrar.
El periódico oficial del Partido Comunista, Granma, reconoció el 18 de junio de 2026 que «la realidad nos impone cambios urgentes y necesarios», una admisión que contrasta con décadas de silencio sobre el deterioro del sistema.
Preguntas frecuentes sobre la crisis del sistema bancario y de pensiones en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué hay tantas colas de jubilados en los bancos de Cuba?
Las largas colas de jubilados en los bancos cubanos se deben a la falta de efectivo y la inoperancia del sistema bancario. Muchos ancianos deben esperar horas o incluso días para cobrar sus pensiones debido a la escasez de billetes físicos, los apagones que limitan el funcionamiento de las sucursales y la falta de infraestructura tecnológica para pagos digitales. Además, la bancarización forzada no ha resuelto estos problemas estructurales.
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¿Cuánto reciben los jubilados cubanos como pensión?
Desde septiembre de 2025, la pensión mínima en Cuba es de 4,000 pesos cubanos, que equivalen a menos de siete dólares al cambio informal de junio de 2026. Esta cantidad es insuficiente para cubrir las necesidades básicas, ya que la canasta básica alimentaria supera los 30,000 pesos por persona. La devaluación del peso y la inflación han erosionado significativamente el poder adquisitivo de las pensiones.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano para resolver la crisis de pagos a jubilados?
El gobierno cubano ha implementado planes pilotos para pagar pensiones en centros comerciales y a domicilio, principalmente en La Habana. Sin embargo, estas medidas tienen un alcance muy limitado y no abordan la magnitud del problema nacional. La falta de efectivo y la resistencia al pago electrónico son problemas estructurales que estas soluciones parciales no han resuelto.
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¿Cómo afecta la crisis del sistema bancario a la vida diaria de los jubilados en Cuba?
La crisis del sistema bancario obliga a los jubilados cubanos a hacer filas interminables para cobrar sus pensiones, a menudo bajo condiciones precarias. Muchos pasan la noche en las aceras para asegurar un turno, enfrentando calor, lluvias y la falta de servicios básicos. Esta situación no solo es un calvario físico, sino que también pone de manifiesto el abandono estatal hacia una población envejecida y vulnerable.
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¿Cuál es el impacto de la crisis económica en el sistema de pensiones en Cuba?
La crisis económica ha reducido drásticamente el valor de las pensiones en Cuba, dejándolas insuficientes para cubrir las necesidades básicas. La inflación y la devaluación del peso cubano han erosionado el poder adquisitivo de las pensiones, que en muchos casos no superan los siete dólares mensuales. Esta situación se ve agravada por un sistema bancario colapsado y la falta de alternativas de pago efectivas.
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