El secretario de Estado Marco Rubio afirmó este miércoles que Washington mantiene abierta la puerta al diálogo con La Habana, pero acusó al régimen cubano, en declaraciones difundidas por el Departamento de Estado en sus redes sociales,de carecer de voluntad real de cambio.
«Queremos que Cuba tenga un futuro mejor y estamos dispuestos a hacer lo necesario. Pero quienes hoy están en el poder tienen que decidir que quieren avanzar en esa dirección. Y, lamentablemente, en este momento no quieren hacerlo», aseveró el secretario de Estado, quien trasladó la responsabilidad directamente a La Habana
Ante la pregunta de si EE.UU. busca un cambio de régimen mediante colapso económico o contempla una opción militar, Rubio fue directo:
«El objetivo es lograr una Cuba donde el pueblo cubano pueda vivir con prosperidad, seguridad y una vida mejor. Lo vemos en los cubanos que salen de la isla y prosperan en cualquier parte del mundo».
El secretario subrayó que la disposición al diálogo es real: «Estamos dispuestos a ser muy realistas sobre cómo alcanzar ese objetivo y también pacientes para iniciar un proceso serio que conduzca a ese resultado. Hemos dialogado con ellos en distintas ocasiones y conocen perfectamente cuál es nuestra posición».
Los dos problemas fundamentales del régimen
Rubio identificó dos causas estructurales de la crisis cubana.
La primera es el modelo económico: «Su sistema económico no funciona. Es un modelo que no existe en ningún otro lugar del mundo. Está completamente obsoleto. Esa es la razón por la que la gente tiene que abandonar el país».
La segunda es la pérdida del petróleo venezolano subsidiado, cuyo colapso se aceleró tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026.
Rubio reveló además un dato que expone la gestión del régimen: «Alrededor del 60% del crudo que recibían gratuitamente de Venezuela era revendido para obtener efectivo», en lugar de destinarlo a la red eléctrica.
Esa realidad fue reconocida por el propio Miguel Díaz-Canel, quien admitió el lunes que «hace seis meses que no llega un barco de combustible, solo llegó un barco ruso».
«No saben lo que están haciendo»
Rubio fue categórico al evaluar a quienes dirigen la isla: «El mayor problema de Cuba es que su régimen es un desastre, su modelo económico no funciona y quienes dirigen el país no saben lo que están haciendo. Lo que más les interesa es mantenerse en el poder».
Explicó además la lógica que, a su juicio, guía al régimen: «Temen la prosperidad económica porque saben que, con mayor bienestar y más libertades económicas, perderían el control sobre la población. Esa ha sido siempre la contradicción que enfrentan».
Esta lectura es consistente con posiciones anteriores.
En mayo, calificó a Cuba de «Estado fallido» y señaló que «no se puede arreglar con el sistema político actual».
En junio, ante el Congreso, admitió que existen tecnócratas dentro del aparato cubano con quienes Washington podría trabajar para una transición.
Ayuda humanitaria y éxodo masivo
Este miércoles Rubio anunció el inicio del envío de más de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, distribuida por entidades no gubernamentales como Catholic Relief Services y Cáritas Cuba, sin intermediación del gobierno cubano.
El primer vuelo humanitario salió de Miami el martes, con 700 kits de alimentos y 700 kits de higiene.
Rubio también citó el impacto demográfico de la crisis: «Desde 2021 el país ha perdido entre un 10% y un 15% de su población debido a la mala gestión del régimen».
El régimen ha mantenido una postura de diálogo condicionado.
El vicecanciller Carlos Fernández de Cossío afirmó en marzo que «el sistema político cubano no es objeto de negociación», y el canciller Bruno Rodríguez advirtió en junio que las conversaciones bilaterales «no muestran ningún progreso».
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