
El turismo internacional hacia Cuba se desplomó un 60,7 % en los primeros seis meses de 2026, según datos oficiales publicados por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
Entre enero y junio, la isla recibió apenas 387,591 visitantes internacionales, frente a los 985,606 del mismo período de 2025, una diferencia de casi 600,000 personas.
Si se contabilizan todos los viajeros —incluidos cubanos residentes en el exterior que no califican como turistas convencionales—, la cifra asciende a 699,878 personas, lo que representa apenas el 51,3 % del volumen registrado en igual período del año anterior: 664,522 viajeros menos.
El mercado canadiense sufrió el mayor derrumbe en términos absolutos: pasó de 428,118 visitantes en el primer semestre de 2025 a 126,937 en 2026, una pérdida de 301,181 personas.
Le siguieron la Comunidad Cubana en el Exterior (45,799 menos), la Federación Rusa (42,775 menos) y Estados Unidos (36,085 menos).
La caída de los viajeros canadienses tiene un detonante preciso: en febrero de 2026, la falta de combustible Jet A-1 en nueve aeropuertos internacionales cubanos llevó a Air Canada, WestJet, Air Transat y Sunwing a suspender sus vuelos hacia la isla.
El resultado fue que en marzo de 2026 llegaron solo 511 canadienses, frente a casi 99,000 en el mismo mes del año anterior.
A ese colapso operativo se sumaron las sanciones estadounidenses contra GAESA, el conglomerado militar que controla el turismo cubano a través de su filial Gaviota S.A.
La Orden Ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el 1 de mayo de 2026 estableció sanciones secundarias para empresas extranjeras con vínculos comerciales con esa entidad, y el Departamento de Estado fijó el 5 de junio como fecha límite para que cortaran lazos.
La respuesta fue una salida masiva de cadenas hoteleras internacionales: Blue Diamond Resorts abandonó Cuba el 30 de mayo, dejando 62 hoteles y más de 12,900 habitaciones sin operador; Iberostar dejó de gestionar 12 de sus 18 establecimientos desde el 1 de junio; y Meliá Hotels International confirmó el cierre de sus 34 hoteles en julio.
En total, siete cadenas internacionales cesaron operaciones, equivalente al 46 % de las habitaciones gestionadas bajo esa modalidad.
El primer ministro Manuel Marrero Cruz reconoció ante la Asamblea Nacional, a finales de julio, que «el 73 % de las instalaciones hoteleras de Cuba permanece cerrado» y que unos 25,000 trabajadores del sector están en situación de disponibilidad.
El perfil del viajero que llega a Cuba también ha cambiado de forma radical. Según un informe del centro de estudios Cuba Siglo XXI elaborado por Emilio Morales, casi la mitad de quienes llegaron a la isla en mayo de 2026 fueron cubanos de la diáspora, que representaron el 47,6 % de las entradas registradas, una proporción sin precedentes.
Estos viajeros no se hospedan en hoteles ni participan en circuitos turísticos: llegan cargados de alimentos, medicinas y remesas para sus familias.
La ocupación hotelera cayó al 12,9 % en mayo de 2026, frente al 23 % registrado en marzo de 2025, dejando prácticamente vacía la infraestructura construida durante la última década.
Este desplome se produce sobre una base ya deteriorada: Cuba cerró 2025 con apenas 1,81 millones de turistas internacionales, el peor registro desde 2002 y muy por debajo de la meta oficial de 2,6 millones.
El informe de Cuba Siglo XXI concluye que «la combinación entre la crisis económica interna, el deterioro de los servicios básicos, la pérdida de competitividad del destino Cuba y las recientes sanciones estadounidenses contra GAESA está acelerando el declive de un sector que durante años fue presentado como la principal locomotora de la economía nacional».
Preguntas frecuentes sobre el desplome del turismo en Cuba en 2026
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué se desplomó el turismo en Cuba en 2026?
El turismo en Cuba se desplomó un 60,7% en los primeros seis meses de 2026 debido a la combinación de varios factores: la escasez de combustible que afectó los vuelos, sanciones estadounidenses que provocaron la salida de importantes cadenas hoteleras, y una crisis económica interna. Además, las sanciones secundarias impuestas por el presidente Donald Trump contra el conglomerado militar GAESA, que controla el turismo cubano, obligaron a varias empresas extranjeras a cortar sus vínculos comerciales con la isla.
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¿Qué impacto tuvieron las sanciones estadounidenses en el turismo cubano?
Las sanciones estadounidenses tuvieron un impacto devastador en el turismo cubano al forzar la salida de varias cadenas hoteleras internacionales y aerolíneas. La Orden Ejecutiva 14404 firmada por Trump estableció sanciones secundarias para empresas extranjeras con vínculos comerciales con GAESA, lo que llevó al abandono de importantes operadores como Meliá, Iberostar y Blue Diamond Resorts, y a la suspensión de vuelos por parte de varias aerolíneas.
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¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para contrarrestar la crisis turística?
El gobierno cubano ha anunciado varias medidas para contrarrestar la crisis turística, incluyendo la aprobación de nuevas modalidades de negocios con participación de actores no estatales y la creación de incentivos tributarios para el ecoturismo. Además, se han autorizado servicios privados de alquiler de vehículos y se busca atraer a la diáspora cubana para invertir y administrar hoteles en la isla, aunque estas medidas enfrentan obstáculos debido a la falta de garantías jurídicas y la desconfianza acumulada.
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¿Cuál es el estado actual de la infraestructura hotelera en Cuba?
El 73% de las instalaciones hoteleras de Cuba permanece cerrado, y alrededor de 25,000 trabajadores del sector están en situación de disponibilidad. El cierre de hoteles se debe a la salida de cadenas internacionales y a la falta de turistas, lo que ha dejado la infraestructura hotelera prácticamente vacía y sin operar a plena capacidad.
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¿Cómo ha afectado el desplome del turismo a los trabajadores del sector en Cuba?
El desplome del turismo en Cuba ha dejado a unos 25,000 trabajadores del sector en situación de disponibilidad, es decir, sin actividad laboral plena. Muchos hoteles han cerrado o están operando a baja capacidad, lo que ha provocado una reducción drástica en la demanda de personal y ha afectado gravemente a los empleados del sector turístico.
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