
Albert Huddleston, un magnate petrolero de Texas que acaba de vender sus activos de gas natural por 5.200 millones de dólares, ha sido identificado como el inversor ancla detrás de la oferta rival que el consorcio liderado por Glencore presentó para tomar el control de Sherritt International, la minera canadiense con operaciones de níquel en Cuba, según reveló Bloomberg este viernes.
Huddleston, propietario de la oficina de inversiones familiar Chota Capital LLC, había permanecido en el anonimato desde que el consorcio hizo pública su propuesta en junio, sin revelar la identidad de su socio estadounidense.
¿Quién es Albert Huddleston?
Albert Huddleston es un empresario e inversor estadounidense del sector energético, radicado en Dallas y fundador en 1990 de Aethon Energy Management.
Graduado en Ciencias de la Ingeniería por la Universidad de Vanderbilt, acumula más de tres décadas de experiencia en petróleo y gas, después de iniciar su carrera en Hunt Energy Corporation y Houston Oil and Minerals.
Bajo su dirección, Aethon se convirtió en un importante productor privado de gas natural en Estados Unidos, con una fuerte presencia en la formación Haynesville, entre Texas y Luisiana.
En julio de 2026, la compañía completó la venta de activos energéticos a Mitsubishi Corporation por 5.200 millones de dólares.
Además de Aethon, Huddleston está vinculado a Chota Capital LLC, su vehículo de inversión familiar, desde el que participa en otras operaciones y activos.
Dos ofertas rivales por una empresa en crisis
La pugna por Sherritt enfrenta dos propuestas para adquirir al menos el 55% de la compañía.
La primera proviene de Gillon Capital LLC, la oficina del empresario inmobiliario de Dallas Ray Washburne —exjefe de la Corporación de Inversión Privada en el Exterior durante el primer mandato de Trump—, que firmó un acuerdo de exclusividad de 120 días con Sherritt el 17 de junio, con vencimiento en octubre.
La segunda, presentada el 26 de junio por el consorcio integrado por Glencore, Kyma Capital, el cofundador de Brevan Howard Trifon Natsis y Huddleston, ofrece capital fresco a 0,12 dólares canadienses por acción.
Sus promotores la describen como «totalmente financiada mediante compromisos de capital», sin condición de deuda de terceros, y la presentan como «una forma de estabilizar las operaciones de la empresa».
Un grupo de tenedores de bonos ha pedido a la junta de Sherritt que evalúe ambas propuestas en paralelo.
El detonante: sanciones y colapso operativo
La crisis que desató esta batalla tiene un origen preciso: la orden ejecutiva de Trump del 1 de mayo que amplió las sanciones contra Cuba e introdujo medidas secundarias contra instituciones financieras extranjeras que operen con entidades cubanas bloqueadas.
Seis días después, el secretario de Estado Marco Rubio sancionó a GAESA y a Moa Nickel S.A., la empresa conjunta de Sherritt con la estatal cubana General Nickel Company, acusando a la minera de haber «explotado los recursos naturales de Cuba para beneficiar al régimen a expensas del pueblo cubano».
Ese mismo día, Sherritt suspendió operaciones y repatrió empleados.
La mina de Moa, en Holguín, ya había paralizado la producción en febrero por falta de combustible. En junio, la refinería de Fort Saskatchewan, en Alberta, detuvo operaciones al agotarse el suministro desde la isla.
La empresa advirtió sobre graves riesgos para su continuidad como negocio en funcionamiento.
La batalla también se libra en los tribunales
Kyma Capital, mayor acreedor de Sherritt con aproximadamente el 15% de sus acciones, intentó forzar una junta extraordinaria de accionistas antes de que expire la exclusividad con Gillon. Sherritt rechazó esa convocatoria a finales de julio.
Este viernes, el Tribunal Superior de Ontario indicó que no puede obligar a celebrar la reunión en el plazo solicitado. Una nueva audiencia está prevista para la semana del 26 de agosto.
La acción de Sherritt llegó a cotizar a 0,48 dólares canadienses esta semana, desde un mínimo de 0,13 dólares a principios de agosto, antes de cerrar el jueves a 0,28 dólares.
Su capitalización bursátil actual es de 193,6 millones de dólares canadienses, lo que supone un desplome de más del 95% frente a su pico de 4.800 millones en 2008.
Seis décadas de historia y reclamaciones sin resolver
Cualquiera de las dos operaciones que prospere sería la primera empresa minera respaldada por capital estadounidense en operar en Cuba en seis décadas.
Sin embargo, el camino está sembrado de obstáculos legales.
Las instalaciones de Moa tienen un origen litigioso: la Moa Bay Mining Company fue intervenida por el régimen cubano el 19 de agosto de 1960, y la Comisión de Liquidación de Reclamaciones Extranjeras de Estados Unidos certificó pérdidas por 88,3 millones de dólares.
Además, el Estado cubano acumula una deuda de al menos 344 millones de dólares con Sherritt.
William Pitt, un ingeniero retirado de Miami cuyos familiares perdieron minas en la zona, ya advirtió públicamente a Gillon Capital: «Cuando compren el 55% de Sherritt, podremos demandarlos».
Cualquier transacción final requerirá autorización de los departamentos de Estado y del Tesoro, además de acuerdos con los titulares de reclamaciones históricas derivadas de las confiscaciones del régimen en los años sesenta.
Preguntas frecuentes sobre la batalla por el control de Sherritt y su impacto en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Quién es Albert Huddleston y cuál es su papel en la disputa por Sherritt?
Albert Huddleston es un magnate petrolero de Texas que recientemente vendió activos de gas natural por 5.200 millones de dólares. Actualmente, es el inversor ancla detrás de una oferta rival para tomar el control de la minera canadiense Sherritt International, que tiene operaciones de níquel en Cuba. Su participación se ha hecho visible a través del consorcio liderado por Glencore. Esta jugada lo coloca en el centro de una batalla estratégica por el control de recursos en Cuba, en medio de un contexto de sanciones y tensiones económicas.
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¿Por qué Sherritt International está en crisis?
Sherritt International enfrenta una crisis debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos en mayo de 2026, bajo la administración Trump. Estas sanciones afectaron directamente a su empresa conjunta en Cuba, Moa Nickel S.A., y provocaron la suspensión de sus operaciones en la isla. Además, la falta de combustible y el colapso operativo de sus instalaciones en Cuba han agravado la situación, junto con una deuda impagada del régimen cubano que supera los 344 millones de dólares.
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¿Cuál es el impacto de la salida de Sherritt en la economía cubana?
La salida de Sherritt representa un duro golpe económico para Cuba. La minera canadiense no solo es una de las principales fuentes de divisas para el régimen cubano, sino que también participa en la generación eléctrica a través de Energas, lo que representa entre el 10% y el 15% de la capacidad eléctrica nacional. La retirada de Sherritt deja al régimen sin acceso a tecnología, financiamiento y recursos internacionales, complicando aún más el ya crítico escenario económico de la isla.
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¿Qué implicaciones legales enfrentan las empresas involucradas en la adquisición de Sherritt?
Las empresas involucradas en la adquisición de Sherritt, como Gillon Capital y el consorcio liderado por Glencore, enfrentan complejidades legales derivadas de reclamaciones históricas por propiedades confiscadas por el régimen cubano en los años 60. Cualquier transacción final requerirá autorizaciones de los departamentos de Estado y del Tesoro de Estados Unidos, así como acuerdos con titulares de reclamaciones históricas. Además, la deuda acumulada por Cuba con Sherritt añade otra capa de incertidumbre sobre el futuro de la transacción.
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