
La Embajada de Rusia en Cuba confirmó este lunes al diario ruso Izvestia que la ampliación de los BRICS con nuevos miembros de pleno derecho no figura en la agenda del bloque, descartando así las aspiraciones del régimen cubano de elevar su estatus dentro de la organización.
«Cuba continúa interactuando con los países miembros de los BRICS en calidad de país socio. Hasta donde sabemos, actualmente no está sobre la mesa la cuestión de ampliar el número de miembros de pleno derecho de la organización», declaró la representación diplomática rusa.
El portazo llega apenas días después de que la Embajada de Cuba en Moscú comunicara públicamente, entre el 20 y el 21 de agosto, la intención de La Habana de pasar de «país socio» a «miembro pleno», solicitando el respaldo «en particular de Rusia».
La negativa resulta especialmente llamativa dado el nivel de subordinación del régimen cubano a los intereses de Moscú: Cuba ha permitido el uso de su territorio por fuerzas rusas y ha tolerado —según denuncias— el reclutamiento masivo de ciudadanos cubanos como mercenarios para la guerra en Ucrania.
La inteligencia ucraniana estimó ante el Congreso de Estados Unidos que Rusia ha reclutado al menos 20,000 cubanos para combatir en ese conflicto, con listas nominales que verifican más de 1,000 contratos firmados y al menos 54 muertos confirmados.
En el plano energético, la dependencia de Cuba respecto a Moscú es igualmente crítica, aunque los suministros rusos han sido erráticos e insuficientes.
El último barco ruso con combustible llegó a la isla a finales de marzo: el petrolero Anatoli Kolodkin descargó en Matanzas 100,000 toneladas de crudo, suficientes para apenas entre siete y diez días de consumo energético.
Desde entonces, los envíos se han interrumpido. En mayo, el petrolero ruso Universal cambió de rumbo y se alejó de Cuba sin entregar su cargamento, agravando la ya crítica crisis eléctrica de la isla.
China, el otro gran aliado del régimen, tampoco ha impulsado la membresía plena cubana en los BRICS, pese a mantener una intensa cooperación energética: ha instalado 49 parques solares en la isla y en enero de 2026 aprobó una ayuda emergente de 80 millones de dólares en equipamiento eléctrico.
El historial cubano con el bloque arranca en octubre de 2024, cuando el régimen solicitó oficialmente su incorporación mediante una carta dirigida a Vladimir Putin. La respuesta de la cumbre de Kazán fue admitir a Cuba únicamente como «país socio», una categoría sin voto ni poder de decisión.
Desde entonces, La Habana ha intensificado su diplomacia sin resultados: Díaz-Canel viajó a Brasil en julio de 2025 para participar en la cumbre de los BRICS en Río de Janeiro, y el canciller Bruno Rodríguez Parrilla acudió en mayo de 2026 a la reunión de ministros de Exteriores en Nueva Delhi, donde pidió apoyo del bloque ante una posible agresión militar de Estados Unidos contra Cuba.
Ninguna de esas gestiones ha logrado mover la aguja. El bloque requiere consenso de todos sus miembros plenos para admitir nuevos integrantes, lo que convierte el rechazo ruso en un obstáculo determinante.
La próxima cumbre de los BRICS se celebrará en Nueva Delhi los días 12 y 13 de septiembre, bajo presidencia india, sin que Cuba figure en la agenda como candidata a membresía plena.
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