Incertidumbre en La Habana ante las reformas económicas: «No sabemos cuál será el resultado»

Viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío Foto © Captura de video YouTube / Breaking Points

El gobierno cubano avanza en un proceso de reformas económicas que el viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío calificó como el más profundo desde la década de 1960, aunque admitió que las autoridades desconocen cuál será su desenlace.

«No sabemos cuál será el resultado, pero tenemos que hacer algo para cambiar la realidad actual», afirmó Fernández de Cossío durante una entrevista con el programa estadounidense Breaking Points.

El diplomático describió una transformación marcada por un mayor papel del mercado y una amplia apertura al sector privado, y reconoció que los cambios están generando preocupación dentro de Cuba.

«En este momento en Cuba estamos atravesando una transformación social y económica muy profunda, más profunda que en cualquier momento desde la década de 1960», aseguró.

Según explicó, el proceso no surgió de manera improvisada. El gobierno lleva al menos 15 años discutiendo transformaciones de este tipo, pero había demorado su implementación mientras esperaba circunstancias más favorables.

Esa espera, según Fernández de Cossío, llegó a su fin.

«Hemos comprendido que un momento mejor no va a llegar. Tenemos que hacerlo ahora», afirmó.

Quince años de reformas pendientes

La referencia de Cossío a esos 15 años coincide prácticamente con el largo proceso de reformas iniciado bajo Raúl Castro.

En 2011, el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) aprobó los llamados Lineamientos de la Política Económica y Social, que incorporaban un mayor espacio para formas de gestión no estatales y determinados mecanismos de mercado, aunque manteniendo la planificación socialista como eje central del sistema.

Los Lineamientos fueron presentados como una «actualización» del modelo y no como un abandono del socialismo. Sin embargo, numerosas transformaciones anunciadas entonces avanzaron lentamente, fueron modificadas posteriormente o quedaron pendientes de aplicación.

Quince años después, La Habana ha vuelto a acelerar el proceso. En junio de 2026, el régimen aprobó un paquete de 176 transformaciones económicas que amplía considerablemente el margen de actuación del sector privado e incorpora medidas como la posibilidad de instituciones financieras y casas de cambio privadas, inversión extranjera vinculada al sector no estatal, mayor flexibilidad para las mipymes y nuevos mecanismos de mercado.

La amplitud de las medidas ha obligado a la cúpula gobernante a insistir repetidamente en los límites políticos e ideológicos del proceso.

Miguel Díaz-Canel ha negado que Cuba esté aplicando «reformas capitalistas» y ha asegurado que las transformaciones buscan «defender y avanzar en la construcción socialista».

También ha dejado claro que el proceso permanecerá bajo la conducción del PCC, presentado por las autoridades como garantía de que la apertura económica no desemboque en un cambio de sistema. «Para construir el socialismo a la cubana», aseguró el gobernante y primer secretario del Partido a mediados de julio.

En ese sentido, Díaz-Canel llegó a definir la ampliación del sector privado como una «concesión» necesaria dentro del modelo socialista, mientras insiste en rechazar la posibilidad de una «restauración capitalista».

Preocupación incluso dentro de las filas oficialistas

Las explicaciones no han impedido que el giro económico genere desconcierto incluso entre sectores identificados con el propio sistema.

Militantes comunistas, dirigentes juveniles e intelectuales vinculados al oficialismo han cuestionado unas transformaciones que amplían el espacio del mercado, la propiedad privada y la acumulación de capital mientras el discurso gubernamental insiste en que el objetivo continúa siendo fortalecer el socialismo.

Algunas de esas críticas han llegado a describir determinadas medidas como un avance hacia un «capitalismo puro y duro» y han alertado sobre el aumento de las desigualdades y la concentración de riqueza.

El propio Díaz-Canel ha reconocido preocupaciones relacionadas con el crecimiento del capital privado, la concentración de riqueza, una eventual privatización de empresas estatales, el incremento de las desigualdades, el papel del mercado y los riesgos de corrupción.

Es en ese contexto que adquiere especial relevancia la admisión de Fernández de Cossío de que existen personas «educadas» y «bien posicionadas» en Cuba que están «muy preocupadas» por la transformación.

El viceministro sostuvo, no obstante, que esas personas no saldrán a enfrentarse al gobierno porque, según su interpretación, comprenden que las autoridades intentan adaptarse a una nueva realidad.

«Un cambio dramático en Cuba»

Las reformas avanzan en medio de una profunda crisis económica y energética, elevada inflación, deterioro de los servicios públicos y un éxodo migratorio que ha reducido considerablemente la población que permanece en la isla.

Cossío presentó la ampliación del papel del mercado y del sector privado como una vía para intentar modificar esa realidad. Aseguró que ya existe legislación para impulsar el proceso y que se prepara normativa adicional, al tiempo que calificó lo que está ocurriendo como «un cambio dramático en Cuba».

Más adelante volvió a describir las transformaciones como un movimiento «hacia el mercado» y una expansión del sector privado, con nuevas oportunidades para residentes en Cuba, cubanos que viven en el extranjero y extranjeros interesados en hacer negocios en la isla.

El diplomático aseguró también que el gobierno pretende avanzar hacia una legislación «más transparente» y «más predecible» para los negocios, aunque reconoció limitaciones y cierta falta de experiencia en el proceso.

Fernández de Cossío atribuyó parte de las dificultades a la política de Estados Unidos y aseguró que Washington ha obstaculizado históricamente los intentos de reforma económica de La Habana.

También rechazó que los actuales cambios respondan a exigencias estadounidenses de una mayor apertura económica.

«Estas son transformaciones que estamos haciendo por el pueblo de Cuba, para mejorar Cuba», sostuvo.

Las declaraciones del viceministro muestran la magnitud que el propio gobierno atribuye a los cambios económicos en marcha. Tras más de una década de reformas parciales y aplazamientos desde los Lineamientos de 2011, La Habana habla ahora de una mayor presencia del mercado y una expansión considerable del sector privado, pero al mismo tiempo insiste en mantener el proceso bajo el control político del PCC y niega que suponga un tránsito hacia el capitalismo.

Fernández de Cossío resumió la urgencia con una frase poco habitual en un alto funcionario cubano: las autoridades concluyeron que «un momento mejor no va a llegar» y que deben acometer los cambios ahora.

Sobre el desenlace de esa transformación, sin embargo, dejó abierta la principal incógnita.

«No sabemos cuál será el resultado», admitió.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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