
El presidente ucraniano Volodimir Zelenski advirtió este lunes que Rusia ha iniciado de facto una movilización adicional y planea ampliar el alistamiento de ciudadanos extranjeros en sus filas, una alerta que llega en un momento en que el régimen cubano sigue sin explicar qué medidas ha adoptado para frenar la salida de cubanos dispuestos a combatir para Moscú.
En un mensaje publicado en redes sociales, Zelenski fue directo: «Los rusos ya han comenzado una movilización adicional. Están aumentando el número de personas que reclutan por diversos métodos. Planean incrementar también el alistamiento de extranjeros. Es importante que los gobiernos de los países desde los cuales Rusia capta personas para su ejército contrarresten esto. Informaremos a cada gobierno relevante».
La advertencia tiene una resonancia particular para Cuba. Apenas cinco días antes, Zelenski había interpelado directamente al régimen cubano desde la Asamblea General de la ONU, señalando que Rusia utiliza ciudadanos de 47 países en la guerra y lanzando un mensaje sin ambigüedades a La Habana: «No dejen que Putin los arrastre a esta guerra».
El régimen cubano ha ignorado sistemáticamente ese llamado y La Habana no ha informado de ninguna medida concreta para detener el flujo de cubanos hacia las filas rusas.
El reclutamiento de ciudadanos cubanos para la guerra en Ucrania es un fenómeno documentado desde al menos 2024. Las redes operan principalmente fuera de la isla, captando a emigrados cubanos en Rusia mediante promesas de trabajo, salarios elevados o ciudadanía rusa, para luego enviarlos al frente.
Amnistía Internacional denunció en septiembre de 2026 que estas prácticas constituyen tráfico de personas, con casos de cubanos engañados, coaccionados o reclutados directamente desde prisiones rusas con la promesa de evitar la deportación.
Un dossier del proyecto ucraniano «Quiero Vivir» identificó en mayo de 2025 a 1,028 cubanos con datos personales verificables, documentos y fechas de incorporación al ejército ruso. En agosto de este año, Rusia llegó a conceder la ciudadanía a uno de esos mercenarios cubanos.
Mientras Moscú amplía su red de reclutamiento, el costo de la invasión sigue creciendo. Ucrania ha intensificado en septiembre sus ataques de largo alcance contra infraestructura energética rusa, golpeando refinerías en Moscú, Rostov, Samara, Perm y Krasnodar.
El ataque del 20 de septiembre a la refinería Gazpromneft de Moscú detuvo el procesamiento de crudo, con reparaciones que según fuentes de la industria podrían tardar semanas.
En su mensaje del lunes, Zelenski también reveló nuevos datos sobre la cooperación militar entre Rusia y Corea del Norte: más de 8,000 soldados norcoreanos se encuentran actualmente en territorio ruso, y se prepara el despliegue de otros 10,000 seleccionados para entrenamiento. Como pago, Moscú ha transferido tecnología a Pyongyang, incluyendo el establecimiento de una línea de producción de drones de ataque tipo Shahed en suelo norcoreano.
Ese mismo lunes, Rusia lanzó más de 120 drones contra Ucrania —más de 90 de ellos reactivos—, dejando al menos nueve muertos en distintas regiones y más de ochenta heridos solo en Kiev, donde un proyectil impactó el edificio de la Academia Nacional de Ciencias.
La inteligencia ucraniana estima que Rusia planea movilizar hasta 600,000 personas entre 2026 y 2027 para sostener la guerra, lo que hace prever que la presión sobre los gobiernos de países con ciudadanos en las filas rusas —Cuba entre ellos— no hará sino aumentar en las próximas semanas.
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