El padre Alberto Reyes Pías, párroco de Esmeralda, Camagüey, publicó su reflexión dominical del XXVII Domingo del Tiempo Ordinario con una pregunta que, según él mismo admite, «no siempre es cómoda, pero sí necesaria»: «¿Qué estás haciendo con tus bendiciones?»
El punto de partida de la meditación es un objeto sencillo: un pedazo de loza con la inscripción: «Cuenta tus bendiciones», que una señora le regaló hace años y que el sacerdote conserva siempre a la vista, dondequiera que le toque vivir.
«Simplemente con mirarlo me vienen a la mente dos cosas: la primera, lo mucho que tengo que agradecer, y la segunda, una pregunta», escribe el padre Alberto Reyes, antes de desplegar esa interrogante sobre cada dimensión de la vida: la familia, los amigos, las habilidades, los bienes materiales y la fe.
El sacerdote ancla la reflexión en la parábola de los viñadores homicidas del Evangelio de Mateo 21, 33-43. Su lectura es precisa: «En la parábola no se dice que los viñadores no tuvieran frutos, se dice que 'no los querían entregar'. De hecho, matan al hijo para 'quedarse con la herencia', para reservar para ellos mismos los frutos que han logrado gracias, precisamente, a la viña que les fue dada».
Desde ahí, Alberto Reyes construye una cadena de preguntas directas al lector: qué hace con la familia que se le ha dado, si cuida a sus amigos, qué destino le da a sus conocimientos y habilidades, cómo administra sus bienes materiales y, finalmente, qué hace con su fe, «ese don que te hace mirar la existencia de un modo diferente».
La conclusión del sacerdote es que los dones no están pensados para acumularse. «Cuando las bendiciones se cuidan y se comparten, crecen, se transforman en dones transferibles, empiezan a tocar la vida de los demás y nos convierten a nosotros mismos en una bendición».
La reflexión llega al cierre de una semana de intensa presencia pública del sacerdote. El miércoles pasado CiberCuba publicó la entrega 177 de su columna semanal «He estado pensando», titulada «La bendición de la persecución», en la que argumentó que la condena impuesta a la activista Anna Bensi y su madre por un tribunal de La Habana del Este había producido el efecto contrario al buscado por el régimen: más unidad interconfesional, más solidaridad pública y una creciente pérdida del miedo.
El día anterior, el padre Alberto Reyes había declarado que la esperanza de cambio entre los cubanos «ha decaído muchísimo» al no materializarse las expectativas generadas a comienzos de año por las declaraciones de la administración estadounidense.
En esa misma entrevista, el sacerdote fue tajante sobre lo que entiende por diálogo político: «Cómo va a hacer este gobierno para irse».
La reflexión dominical que CiberCuba publica este lunes adopta, en contraste con esas declaraciones, un registro puramente espiritual y universal, sin referencias políticas directas, centrada en la responsabilidad personal ante los dones recibidos.
El padre Alberto Reyes lleva meses bajo presión del régimen: en enero de 2026, la Seguridad del Estado le impuso una advertencia formal por sus críticas públicas, y en julio le impidieron viajar a Miami. Pero eso no lo amordazó. En septiembre pasado afirmó en una entrevista con Tania Costa en CiberCuba, que Cuba está «infinitamente peor» que en períodos anteriores de crisis.
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