
El Departamento de Guerra de Estados Unidos publicó este lunes imágenes de ensayos de asalto nocturno realizados por marines del 26.º Grupo Expedicionario de Marines (26 MEU) en Camp Lejeune, Carolina del Norte, en un ejercicio que replica con precisión las tácticas empleadas hace nueve meses para capturar a Nicolás Maduro en Venezuela.
Según la publicación oficial del Departamento de Guerra, los marines practicaron la inserción aérea desde un helicóptero CH-53K King Stallion y la neutralización de objetivos bajo visibilidad limitada, con equipos de visión nocturna. Las imágenes, captadas con esos mismos dispositivos, muestran la secuencia completa: descenso desde la aeronave y entrada táctica a estructuras en condiciones de oscuridad total.
El CH-53K es el helicóptero de transporte pesado más capaz del Cuerpo de Marines: puede transportar hasta 27,000 libras a un radio de 110 millas náuticas, opera con plena compatibilidad para visión nocturna y mantiene posición estacionaria con una precisión de aproximadamente un pie bajo baja iluminación, características críticas para operaciones de asalto de alta precisión.
El ejercicio no ocurre en el vacío. La operación «Resolución Absoluta», ejecutada el 3 de enero de 2026, capturó a Maduro mediante un asalto nocturno con helicópteros del 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales y comandos de Delta Force.
Meses antes, la 22.ª Unidad Expedicionaria de Marines había operado en el Caribe durante casi diez meses en preparación para esa misión, y EE.UU. llegó a construir una réplica de la residencia de Maduro para ensayar el asalto.
Ahora es el 26 MEU el que se encuentra en la fase final de su ciclo de preparación para un despliegue de otoño asociado al Kearsarge Amphibious Ready Group, con el USS Kearsarge como buque principal. La unidad ya había completado un ensayo de incursión anfibia con vehículos de combate anfibio el 16 de septiembre y entrenamiento de fuego real mecanizado a comienzos de ese mes.
El contexto geopolítico convierte estos ejercicios en algo más que entrenamiento rutinario.
La administración Trump ha mantenido una presión creciente y multidimensional sobre el régimen cubano a lo largo de 2026: más de 240 sanciones desde enero, bloqueo de envíos de petróleo venezolano, presión sobre México para reducir suministros energéticos y despliegue del grupo de ataque del USS Nimitz en el Caribe en mayo.
En junio, Trump comparó explícitamente la proximidad geográfica de Cuba con la de Venezuela para sugerir que una acción similar sería igualmente factible.
Al ser preguntado en abril sobre una posible acción militar contra Cuba, Trump respondió con una frase que dejó todas las puertas abiertas: «Depende de tu definición de acción militar».
En agosto, reportes atribuidos a Bloomberg señalaron que Washington habría priorizado el aislamiento financiero sobre una operación de fuerzas especiales. Y el 26 de septiembre, Trump descartó públicamente una acción militar inmediata contra Cuba, aunque sin cerrar esa puerta de forma definitiva.
Los ensayos nocturnos del 26 MEU, publicados con llamativa visibilidad por el propio Departamento de Guerra, pueden leerse como una señal de que las fuerzas armadas estadounidenses mantienen y perfeccionan las capacidades necesarias para operaciones de ese tipo, independientemente de cuál sea el objetivo final.
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