Silvio Rodríguez celebra las protestas en Madrid mientras apoya al régimen que reprime a cubanos por manifestarse

Silvio Rodríguez en Madrid y manifestante ciego protesta en La Habana © Facebook / Zurrón del aprendiz - Captura de video X / @ArbolInvertido
Silvio Rodríguez en Madrid y manifestante ciego protesta en La Habana Foto © Facebook / Zurrón del aprendiz - Captura de video X / @ArbolInvertido

Tras culminar su gira de 10 conciertos por España —la más extensa en el país en una década—, Silvio Rodríguez dedicó un elogio a la acampada de la Puerta del Sol en Madrid, donde ciudadanos reclaman medidas urgentes ante la crisis de vivienda.

Sus declaraciones, recogidas por El País, han desatado una ola de críticas por su evidente contradicción: el trovador cubano de 79 años celebra el derecho a protestar en España mientras respalda un régimen que encarcela a quienes ejercen ese mismo derecho en Cuba.

«La acampada de Sol me produce esperanza y me da valor», declaró Rodríguez al diario español. «El mundo parece estar sumiéndose en una edad oscura. Que ocurran eventos por la justicia, inspirados en la piedad y la solidaridad, como el de la Puerta del Sol, es estimulante».

La contradicción que encierran esas palabras no pasó inadvertida entre cubanos dentro y fuera de la Isla: mientras el cantautor aplaude la movilización ciudadana madrileña, el régimen que él defiende mantiene a más de 1.200 presos políticos, muchos de ellos condenados precisamente por salir a la calle a protestar durante el estallido del 11 de julio de 2021.

El episodio más reciente de su alineación con la dictadura ocurrió en marzo de este año, cuando Rodríguez escribió en su blog: «Exijo mi AKM, si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio». Días después, el Ministerio de las Fuerzas Armadas le entregó ceremonialmente un fusil AKM funcional y una réplica en un acto presidido por Miguel Díaz-Canel.

La postura de Silvio ante las protestas cubanas ha sido históricamente ambigua. Tras el 11J reconoció el estallido como «un antes y un después» y pidió amnistía para los detenidos que no hubieran ejercido violencia, cuestionando las condenas de 15, 20 y 30 años.

También se reunió con el dramaturgo Yunior García Aguilera en un encuentro de unos 70 minutos descrito como fraterno, en el que García le pidió interceder por los presos. Sin embargo, antes de la marcha del 15 de noviembre de 2021, convocada por el movimiento Archipiélago, Silvio no respaldó públicamente la iniciativa; el régimen bloqueó la manifestación y sitió a García en su domicilio.

En mayo de 2021 —tras la detención de 13 jóvenes en La Habana Vieja que se manifestaban en apoyo al artista Luis Manuel Otero Alcántara, que se encontraba sitiado y en huelga de hambre y sed—, el trovador propuso «legalizar las protestas» bajo un modelo de «protestas autorizadas» con policía protegiendo a los manifestantes.

Pero su propuesta fue enunciada con una frase polémica: «Los escandalitos se van a acabar el día en que se legalicen las protestas».

Su derrota entre dos aguas lo llevó en marzo de este año a afirmar, en otra entrevista con El País, que durante las protestas del 11 de julio de 2021 «las fuerzas del orden lo que debían era garantizar la seguridad de los que se manifestaban». Y en junio reiteró que cree en el derecho a la libre expresión y manifestación, pero añadió que las fuerzas del orden deben impedir actos «violentos o vandálicos».

La gira española de 2026 estuvo marcada desde su arranque por protestas del exilio. El 1 de septiembre, la activista Avana de la Torre encabezó una concentración frente al Gran Teatre del Liceu de Barcelona con carteles de «Boicot», «No financies la dictadura» y «No a los cómplices de la represión en Cuba».

Tras esa protesta, cubanos exiliados solicitaron a Isabel Díaz Ayuso que declarara a Rodríguez «persona non grata» en Madrid. No era la primera vez: en octubre de 2021, cerca de un centenar de cubanos ya había protestado frente al WiZink Center de Madrid durante otro de sus conciertos.

Dentro de los recintos, el panorama fue radicalmente distinto: 12.000 personas llenaron el Movistar Arena de Madrid el 4 de octubre para el cierre de la gira, y entre el público se escucharon consignas de «¡Viva la revolución!».

La paradoja que define a Silvio Rodríguez quedó resumida en la lectura crítica que circuló entre cubanos tras la publicación del artículo de El País: el mismo hombre que pide un fusil para defender el sistema instaurado por un régimen que ha capturado al Estado cubano —y que priva a los cubanos del derecho a manifestarse— celebra, desde un escenario europeo, que los españoles sí puedan protestar contra el sistema y sus gobernantes.

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