
El Ballet Nacional de Cuba (BNC) admitió este domingo que el Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso no podrá celebrarse en 2026 debido a «las dificultades que atraviesa el país», según una nota enviada a la agencia EFE.
En su lugar, la compañía organiza una serie de galas en el Teatro Nacional de La Habana entre el martes 20 y el 28 de octubre.
El festival, creado en 1960 por iniciativa de Alicia Alonso, es uno de los más antiguos y prestigiosos del mundo en su género, de carácter no competitivo y celebración bienal. La cancelación de 2026 es la segunda interrupción del ciclo desde su fundación —la primera fue por la pandemia de COVID-19 en 2020— pero la primera atribuida directamente a la crisis económica y energética del régimen.
La compañía reconoce que pretende «compensar» con estas funciones la ausencia del festival, lo que equivale a un reconocimiento implícito del colapso que atraviesa la isla.
El programa de sustitución arranca este martes con una gala dedicada al 50 aniversario del Ministerio de Cultura, que incluirá fragmentos de Don Quijote, la obra Katharsis Morphé de Danza Contemporánea de Cuba y fragmentos de Ciclo Yoruba del Conjunto Folclórico Nacional.
El 24 y 25 de octubre, con motivo del 81 aniversario de la ONU, el BNC representará Giselle en la puesta en escena de la legendaria Alicia Alonso (1920-2019). El cierre, el 28 de octubre, coincide con el 78 aniversario de la primera función que ofreció el entonces Ballet Alicia Alonso en 1948: se representará La magia de la danza y el epílogo de Sinfonía de Gottschalk.
La cancelación del festival no es un hecho aislado, sino el último eslabón de una cadena de colapsos culturales en 2026. En mayo, el Grand Prix de Ballet de La Habana fue suspendido por la crisis eléctrica y los daños en su sede, con la próxima edición aplazada a julio de 2027. El comité organizador admitió entonces que la situación eléctrica impedía «garantizar las condiciones técnicas y de confort requeridas para el óptimo desarrollo de un evento de esta categoría y prestigio internacional».
El telón de fondo es una crisis energética sin precedentes: ocho desconexiones totales del Sistema Electroenergético Nacional en lo que va de 2026. El 16 de octubre, apenas dos días antes del anuncio del BNC, un incendio en la central termoeléctrica Ernesto Guevara de la Serna, en Mayabeque, elevó la afectación al 75,5% de la demanda nacional durante el horario pico, el nivel más alto desde que Cuba comenzó a publicar estadísticas comparables en 2022. Este lunes, la Unión Eléctrica pronosticaba un déficit de 1,990 MW.
La paradoja resulta difícil de ignorar: el BNC realizó una exitosa gira por Rusia entre finales de septiembre y principios de octubre, presentando Giselle en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, la Nueva Escena del Teatro Bolshói de Moscú y otros dos teatros, en el marco de un protocolo bilateral de cooperación cultural firmado con Moscú. La compañía puede actuar en los grandes escenarios rusos, pero no puede garantizar las condiciones mínimas para su propio festival en La Habana.
A esa paradoja se suma el declive interno de la institución. El BNC pasó de más de 100 bailarines a unos 55 en septiembre de 2025 como consecuencia del éxodo sostenido de artistas. El bailarín y coreógrafo Carlos Acosta lo describió sin rodeos en julio de 2024: «Hay un éxodo tremendo de artistas cubanos».
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