
Las reformas económicas anunciadas por el Gobierno cubano para atraer inversión extranjera y abrir el sector turístico a empresas privadas han despertado interés entre operadores internacionales, pero los especialistas advierten que las nuevas facilidades difícilmente lograrán recuperar el turismo de la isla a corto plazo, debido a la crisis energética, las restricciones estadounidenses y los obstáculos para hacer negocios.
Un reportaje publicado el 26 de octubre por la revista estadounidense Travel Weekly, especializada en la industria de los viajes, recoge opiniones de académicos y empresarios que consideran necesarias las reformas, aunque cuestionan su capacidad para revertir rápidamente el desplome de visitantes.
Paolo Spadoni, profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Augusta, en Georgia, y autor de un libro sobre la evolución y los desafíos del turismo cubano, explicó que el cambio de modelo constituye un paso positivo, pero llega en un momento especialmente desfavorable.
«Quieren cambiar el modelo, lo cual me parece bueno, pero ahora mismo no existen las condiciones para aprovechar sus beneficios», afirmó.
El académico advirtió que la posibilidad de atraer inversiones significativas en las condiciones actuales es baja, especialmente después de la salida de importantes operadores hoteleros internacionales y el deterioro de las condiciones económicas del país.
Cuba abre nuevas oportunidades de inversión, pero faltan turistas
Las nuevas disposiciones publicadas en septiembre en la Gaceta Oficial de Cuba amplían las posibilidades de participación privada y extranjera en el turismo, incluida la creación de agencias de viajes privadas y nuevas modalidades de gestión de instalaciones hoteleras.
Según la Oficina de Turismo de Cuba en Toronto, entre las principales novedades figuran la posibilidad de establecer hoteles con capital totalmente extranjero, la operación privada de agencias de viajes, turoperadores y empresas de alquiler de vehículos, así como nuevas facilidades para gestionar suministros y arrendar instalaciones hoteleras.
Las medidas también contemplan inversiones privadas en zonas de interés turístico y patrimonial, incluida La Habana Vieja.
La reforma normativa publicada en septiembre incorporó otras facilidades para la inversión extranjera, como la contratación directa de trabajadores y la posibilidad de operar cuentas bancarias en el exterior sin autorización previa del Banco Central de Cuba.
Sin embargo, los cambios llegan cuando la industria turística atraviesa una de sus peores crisis.
Según datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), Cuba recibió apenas 450,353 visitantes internacionales entre enero y agosto de 2026, lo que representa una caída del 64,4 % respecto al mismo período del año anterior.
El deterioro también afecta a las empresas que todavía intentan comercializar viajes hacia la isla.
Sarah Arizaga, gerente de ventas de Cuban Adventures, reveló a Travel Weekly que su empresa había conseguido menos de 40 reservas durante todo 2026.
La ejecutiva explicó que, aunque muchas modalidades de viaje de estadounidenses a Cuba siguen autorizadas, las restricciones y la percepción de que visitar el país podría ser ilegal desaniman a potenciales clientes.
Por su parte, la empresa Cuba Explorer aseguró que su último cliente había viajado a la isla en marzo.
Empresarios ven oportunidades, pero advierten de obstáculos
Pese al panorama adverso, algunos operadores consideran que la apertura a nuevas empresas podría estimular la competencia, mejorar los servicios e introducir innovaciones en la oferta turística cubana.
Arizaga destacó que Cuba tiene un enorme potencial para desarrollar hoteles, atracciones y experiencias turísticas mediante la participación de capital privado.
A su juicio, las nuevas oportunidades podrían contribuir a modernizar las instalaciones, mejorar la infraestructura y elevar la calidad de los servicios, aunque sus resultados dependerán de las condiciones reales para operar.
David Lee, fundador de Cultural Cuba, también valoró positivamente la posibilidad de que los propios cubanos desarrollen negocios como guías turísticos, anfitriones, restauradores y emprendedores culturales.
Sin embargo, advirtió que la apertura anunciada por La Habana no garantiza por sí sola que las empresas puedan operar sin dificultades.
Para que las reformas funcionen, explicó, serán necesarios mecanismos viables de concesión de licencias, servicios bancarios y condiciones operativas adecuadas.
Además, recordó que las autorizaciones concedidas por Cuba no eliminan las restricciones impuestas por Estados Unidos a sus ciudadanos y empresas.
«Vemos una nueva dirección prometedora, no una transformación de la noche a la mañana», resumió.
El Gobierno busca inversores mientras se multiplican los hoteles cerrados
La evaluación de los especialistas coincide con los esfuerzos del Gobierno cubano por incorporar nuevos actores económicos a una industria que durante años fue presentada como uno de los principales motores de ingresos de la isla.
En octubre, las autoridades turísticas de Cienfuegos ofrecieron siete instalaciones y proyectos a inversionistas privados, empresarios extranjeros y cubanos residentes en el exterior.
La iniciativa contempla el arrendamiento y la recuperación de inmuebles turísticos que permanecen sin explotar, algunos de ellos desde hace años.
Al mismo tiempo, las propias autoridades han reconocido la magnitud de la crisis. En julio, el primer ministro Manuel Marrero Cruz señaló que el 73 % de las instalaciones hoteleras del país permanecían cerradas, mientras unos 25,000 trabajadores del sector se encontraban sin actividad laboral asignada.
La escasez de combustible, los apagones y las dificultades para mantener las conexiones aéreas han agravado el deterioro.
El impacto también alcanza a los pequeños negocios privados que dependen de los visitantes extranjeros. En Viñales, uno de los principales destinos turísticos de Cuba, emprendedores y trabajadores han denunciado meses sin ingresos y el cierre de establecimientos.
Mientras tanto, las restricciones estadounidenses continúan limitando parte del mercado. El 30 de septiembre entraron en vigor nuevas regulaciones que afectan determinadas modalidades de viajes educativos y profesionales a Cuba.
Terry Dale, presidente de la Asociación de Turoperadores de Estados Unidos (USTOA), manifestó su oposición a esas restricciones y aseguró que la organización continuará promoviendo cambios que permitan recuperar los viajes educativos grupales entre ambos países.
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