
El secretario de Estado Marco Rubio anunció el jueves una nueva ronda de sanciones contra Cuba que apunta a una red de transporte marítimo de petróleo crudo, funcionarios vinculados al conglomerado militar GAESA y dos empresas chinas que abastecen de equipos al ejército cubano.
El paquete, anunciado por el Departamento de Estado, designa a ocho entidades y dos personas e identifica cinco buques como propiedad bloqueada: Esperanza, Gloria C, Maria Cristina, Emilia y Lourdes.
Entre los sancionados figura Guillermo Faustino Rodríguez López-Calleja, hermano del fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exdirigente de GAESA, a quien Washington vincula con una red de compañías marítimas extraterritoriales dedicadas al transporte de crudo cubano.
También fue designada Any Rodríguez Lastres, hija de Ania Guillermina Lastres Morera —presidenta de GAESA, ya sancionada en mayo de 2026— y exdirectora comercial de la Terminal de Contenedores de Mariel S.A., igualmente sancionada.
Las entidades marítimas designadas incluyen Caroil Transport Marine Ltd. (Chipre), Tentacool Commercial Inc. (Panamá), Internacional Marítima S.A. y Petróleos Marítimos del Caribe S.A. (PETROMARCA), ambas cubanas.
Caroil ya había sido sancionada por EE.UU. en septiembre de 2019 por transportar petróleo venezolano a Cuba y ahora vuelve a ser designada bajo la Orden Ejecutiva 14404.
En el frente del apoyo militar chino, el Departamento de Estado sancionó a dos empresas estatales chinas: China National Electronic Import and Export Company (CEIEC) —ya sancionada en 2020 por apoyar la vigilancia digital en Venezuela— y Beijing H&C Technologies Co., Ltd., ambas por suministrar componentes para equipos militares del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias a través de la entidad cubana Duna S.A.
El paquete de sanciones incluye a dos empresas estatales cubanas: Cubaelectrónica, dedicada a la importación de suministros y equipos electrónicos, y la Empresa Comercializadora de Servicios Técnicos y Tecnológicos (Tecnosime), vinculada a la prestación y comercialización de servicios técnicos y tecnológicos.
Ambas fueron incorporadas a la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro estadounidense, en el marco de las medidas dirigidas contra sectores económicos vinculados al aparato estatal cubano.
Pekín rechazó este viernes las sanciones estadounidenses y acusó a Washington de intentar sabotear los vínculos económicos entre China y Cuba.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, aseguró en rueda de prensa que las relaciones entre ambos países son legítimas y transparentes, y cuestionó las sanciones unilaterales por carecer, según afirmó, de fundamento en el derecho internacional y de autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
El funcionario reiteró el respaldo de China a la soberanía cubana y advirtió que su Gobierno adoptará «todas las medidas necesarias» para proteger los derechos e intereses de las empresas chinas afectadas, aunque no precisó qué acciones podría emprender.
El Departamento del Tesoro también emitió una determinación que amplía la posibilidad de sancionar a personas y empresas extranjeras que operen en los sectores cubanos de electrónica, manufactura, transporte marítimo y tecnología.
Rubio acusó a la élite gobernante cubana de «acaparar los recursos energéticos, marítimos y tecnológicos de la isla para su propio enriquecimiento, dejando al pueblo cubano lidiar con apagones, escasez y una economía estancada».
«El régimen marxista de La Habana se apoya en una red de empresas estatales, empresas mixtas e intermediarios extraterritoriales para mantener este sistema en funcionamiento», declaró el secretario de Estado.
La administración Trump inició las rondas de sanciones contra Cuba en mayo con la firma de la Orden Ejecutiva 14404 y la posterior designación de GAESA.
En julio, arremetió contra el Puerto de Mariel y otras entidades vinculadas, y en agosto con la designación de Duna S.A. por facilitar importaciones militares desde China y Rusia.
En octubre, Rubio invitó públicamente a cubanos a colaborar con la CIA, y el presidente Trump sugirió la posibilidad de acercar buques militares a la costa de la isla.
«La administración Trump no se quedará de brazos cruzados mientras el régimen cubano canaliza los recursos de la isla hacia su élite militar, mientras los allegados al régimen y sus familiares se enriquecen a través de redes extraterritoriales opacas, y mientras Cuba sigue siendo una plataforma para una coalición global de actores hostiles antiestadounidenses», advirtió Rubio el jueves.
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