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Miguel Díaz-Canel reapareció este martes en la provincia de Las Tunas, donde supervisó la producción de croquetas y otros derivados del pescado en la empresa pesquera Pescatun.
La prensa oficial mostró al mandatario entre bandejas de hamburguesas y masas de pescado, resaltando los “sobrecumplimientos productivos” de la industria, que asegura haber producido más de 70 toneladas mensuales y superado el plan en 42 toneladas en lo que va de año.
El presidente también afirmó interesarse por los salarios y condiciones de vida de los trabajadores, así como por el destino de las producciones, destinadas en parte al consumo interno y a la exportación.
Sin embargo, la visita presidencial provocó una ola de comentarios críticos de los tuneros en redes sociales. Muchos señalaron en una publicación en Facebook del periódico oficialista 26 de Las Tunas que el recorrido solo mostró espacios “maquillados”, alejados de los verdaderos problemas de la provincia.
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“Qué lástima, solo va a donde lo llevan y no ve las condiciones reales. En el hospital seguro lo llevaron a la sala remodelada, pero no al laboratorio de Microbiología, que se cae a pedazos”, denunció una usuaria.
Otros pidieron que el mandatario bajara del carro y visitara barrios olvidados. “La mayoría de los problemas de la gente de a pie no se resuelven visitando sitios que ya arreglaron, sino yendo donde las cosas siguen mal”, escribió un internauta.
Vecinos reclamaron además la falta de agua potable en zonas de la ciudad, niños bebiendo de pozos contaminados, fosas desbordadas y municipios sin solución a los apagones. “Con razón había corriente, ya que en Amancio nunca es así… en fin la hipocresía”, ironizó otro comentarista.
La visita de este martes no fue la primera de Díaz-Canel a Las Tunas en 2025. En abril, durante un recorrido por los municipios de Jobabo y Colombia, el gobernante reconoció abiertamente corrupción, tráfico de drogas, fallos en el abasto de agua, problemas con la bancarización e insuficiente respuesta política de las autoridades locales.
En aquel momento pidió no dejarse “abrumar” por los problemas, pese a admitir irregularidades en contratos estatales, deficiencias en el sistema eléctrico y comunidades que, aun con paneles solares, seguían sin agua.
La prensa oficial, en contraste, destacó detalles irrelevantes como que en un asilo de ancianos “la comida era bastante buena” y “la atención, maravillosa”, o que un politécnico “tenía de todo”, evidenciando la desconexión del discurso oficial con la vida diaria de los cubanos.
En Granma, búfalos que el pueblo no ve
Antes de llegar a Las Tunas, Díaz-Canel visitó en Bayamo la unidad “Ernesto Che Guevara”, dedicada a la cría y reproducción de búfalos, especie resistente y buena productora de carne y leche. La dirección de la empresa agropecuaria aseguró haber logrado frenar el deterioro y contar hoy con 650 cabezas de ganado.
Pero la información generó más escepticismo que esperanza. Para muchos cubanos, la carne de ese animal solo existe en los reportajes de la televisión estatal, pues rara vez llega a las mesas de la población.
En tanto, mientras la prensa oficial celebra fábricas que sobrecumplen sus planes y empresas que “se recuperan”, la realidad diaria de los cubanos sigue marcada por hospitales deteriorados, barrios sin agua, cortes de electricidad y alimentos que nunca aparecen en las bodegas.
Las visitas de Díaz-Canel, más que acercar al poder a los problemas de la gente, refuerzan la percepción de recorridos preparados para la propaganda, donde lo que se muestra está lejos de lo que la mayoría vive.
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