Lourdes Libertad: “He logrado mi sueño en Miami, poder cantar”

“¡Ser la hija de Lourdes Torres! Primero que todo es un honor, es un gran prestigio, pero a la vez es un gran reto”, expresó Lourdes Libertad al evocar a su madre.

Lourdes Libertad © Cortesía a CiberCuba
Lourdes Libertad Foto © Cortesía a CiberCuba

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Desde hace mucho tiempo conozco a mi entrevistada de hoy. Nos une una gran mujer, una gran artista, una gran amiga… Y es que Lourdes Libertad es la hija de la inolvidable Lourdes Torres y, al igual que su mamá, es una maravillosa cantante.

Aunque en otras ocasiones hemos intercambiado nuestras vivencias, hoy retomo el sendero periodístico para preguntarle acerca de su quehacer diario en Miami, sobre todo para que nos hable de su última presentación, en este caso con otra grande, Isabelita Íñigo, en un concierto que conmovió a todos: “Amigas para Siempre”. ¿Por qué ese nombre?

Primero saludarte, y encantada por esta nueva oportunidad de compartir con los lectores de CiberCuba. Decidimos ponerle ese nombre al concierto porque Isabelita y yo tenemos una amistad de casi 40 años.

Isabelita comenzó en el cuarteto Génesis, yo en el cuarteto Solaris, y desde entonces nos conocemos. Hemos trabajado muchísimo juntas, y nos ha unido una amistad muy bonita.

La presentación tuvo lugar en el Bianco Bistro Café, con un lleno total de público. Paseamos por varios géneros y sobre todo explotamos mucho la base de las dos, que es la armonía vocal. Los que acudieron al concierto salieron encantados.

Hace más de una década que vives en la Ciudad del Sol. ¿Cómo es la vida actual de Lourdes Libertad?

Sí, ya hace 12 años que vivo aquí en Miami. Bueno, progresos sí, muchos. He tenido el honor, la dicha de hacer conciertos, tres con Mirtha Medina, dos con Annia Linares, entre otros. Estuve en el evento grande que hizo Meme Solís por sus 60 años de carrera, en el Dade County, invitada por el propio Meme.


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Me han dado muchos reconocimientos, entre ellos, la Llave de la Ciudad de Miami, la de la ciudad de Guttenberg en Nueva Jersey. En dos ocasiones recibí el premio Bajo el Sol de Miami. Me entregaron también el premio extraordinario OASE de la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York. Estoy satisfecha.

Pero mira, Julita, por encima de cualquier reconocimiento, está lo que he logrado profesionalmente. Cuando yo llegué a Miami pensé que iba a cantar esporádicamente y a trabajar de lo que primero que surgiera porque Miami no es como Cuba en eso de seguir a un cantante, a un artista.

En Miami hay que pagar un cover en la puerta, pagar la entrada, el valet parking, consumir. A esto únele que después de la pandemia, todo se puso peor. La economía ha empeorado. La gente lo piensa más para asistir a un concierto, sobre todo si es en horas de la noche.

En mi caso, he podido cantar aquí, allá, aunque claro está, el covid ha hecho mucho daño. Me he mantenido haciendo conciertos cada mes y medio, más menos, sin grandes pretensiones.

Yo no tengo un Grammy, ni estoy grabando un disco para ganar un Grammy. Solo quiero mantenerme activa. Llegué, como te dije, pensando en trabajar en otra cosa ajena a mi profesión y no ha sido así.

¡Este es mi mayor reconocimiento! Y agradezco mucho al público de Miami que me ha acogido con cariño y respeto, lo que considero la base de lo bueno que me sucedido y me hecho feliz.

La familia… ¿Todos en Miami ya?

No, toda la familia en Miami no; eso es lo que más yo quisiera. Mi hijo, el más chiquito, Ariel, ya con 29 años, vive aquí. Está casado y me ha dado una nieta bella, Zoy, que tiene tres añitos. Jessie, la mayor, decidió radicarse en España con Erick, su esposo, y mi nieto Diego de ocho años, que es una bendición para todos.

Lourdes Libertad junto a su esposo Raúl y su nieto Diego (izquierda) y con su hijo Ariel y su pequeña nieta Zoy (derecha). Fotos: Cortesía a CiberCuba

Aquí vivo con mi pareja Raúl Rodríguez, también músico, percusionista, quien me apoya grandemente en mi trabajo.

Y, Julita, estoy muy feliz y tranquila porque mis hijos han hecho su vida. Todos han cogido su camino, como digo yo. Me han dado dos nietos maravillosos. Ellos son felices y, si ellos son felices, yo soy más feliz que ellos.

¿Qué representa para ti ser la hija de la emblemática Lourdes Torres?

Imagínate, amiga… ¡ser la hija de Lourdes Torres! Primero que todo es un honor, es un gran prestigio, pero a la vez es un gran reto. Yo siempre he dicho que ser hija de Lourdes Torres me obliga, aunque todos los artistas nos exigimos y nos obligamos a muchas cosas, pero en mi caso yo creo que es una obligación doble. Me obliga a hacerlo todo muy bien, a superarme cada día, a hacer todo lo profesional que pueda ser, porque no me gustaría que en ningún momento alguien dijera ¡ay, sí, es la hija de Lourdes Torres, pero, qué va, se queda por debajo!

No sé si me entiendes. Yo no puedo echar por tierra el nombre de mi madre, porque mi madre fue una gran cantante, una gran compositora, una gran profesional admirada, querida por todos. Y nos ha dejado un legado grande y eso hay que cuidarlo mucho y respetarlo siempre.

¿Cuando descansas, imaginas tus primeras andanzas por la tele con tantos y tantos buenos cantantes y actores, todos amigos de Lourdes?

Mis primeras andanzas no fueron sólo en la tele sino en los cabarets, en los teatros. Mima me llevaba desde mis cinco añitos y me acostaba a dormir. Ponía tres sillitas en los camerinos del Parisién y me ponía a dormir allí.

Conocí a tanta gente buena, tantos grandes de nuestra cultura que después tuve la satisfacción de poder trabajar con algunos de ellos. Te digo esto y estoy erizada porque si hay algo que le agradezco a la vida y a mis padres es haberme codeado con tantos artistas que han hecho de nuestra cultura algo sublime, que han dejado un legado grandísimo, que van a estar ahí por siempre y para siempre.

Grandes momentos que han sido traídos a la época actual. Por ejemplo, Mirtha Medina ha hecho un remake de “Un novio para Veneranda”, que tanto éxito tuvo en los años 70 en Cuba, y me llamó y me dijo: “Niñita, yo quiero que tú trabajes en la comedia musical”. ¿Te imaginas? Le dije que era un gran honor para mí.

Estuvimos ensayando por tres meses: Mirtha, Ramoncito Veloz, Jesús Brañas, Ernesto Molina, Ana Lidia Méndez y yo, trayendo la obra a los tiempos actuales.

Subimos a escena en el teatro Artime, un fin de semana, y al público le encantó. Para mí fue una experiencia maravillosa; un honor para mí haber podido compartir escenario con Mirtha, con Ramoncito, con todos.

Situación actual de la cultura cubana y me refiero a la cuantiosa cifra de artistas, humoristas, cantantes de todo tipo, directores, camarógrafos, periodistas, comentaristas deportivos que se hallan en la diáspora… ¿Quién queda en la Isla?

¿Quién queda en la Isla? De todos los colegas, hablando de todos, humoristas, cantantes, músicos, actores, no te pudiera decir porque llevo 12 años acá y también sé que ha surgido mucha gente joven, muy talentosa, pero bueno, no te pudiera decir exactamente cuántos quedan.

Desgraciadamente yo sé que los que se han ido o la mayoría de los que se han ido, lo han hecho para buscar una mejor vida, estamos hablando de economía, porque Cuba cada día se ha puesto más mala… ¡en Cuba no hay quién viva!

Cuba es un desastre, pero yo estoy segura de que quienes se fueron viven orgullosos de nuestro pueblo. El pueblo cubano tiene el hábito de ir a ver a sus artistas a los teatros, a las peñas, a todas partes, y eso a nosotros, por lo menos estoy hablando por mí, es algo que agradecemos tanto, porque a la larga ese fue el público, ese fue la gente que nos puso en el lugar donde estamos cuando pusimos un pie fuera de Cuba para vivir en otro lugar.

A propósito de esta situación, ¿escapa la UNEAC de ese desastre?

Te reitero que llevo 12 años fuera del país, pero la UNEAC más que representar los intereses de los artistas, responde a un gobierno, a una dictadura. Siempre se han plegado a la élite y cuantos han puesto a dirigir esa institución sólo han doblado la cerviz, en muchos casos cometiendo idioteces, ajenas por completo a la cultura.

Yo fui miembro de la UNEAC. Le agradezco mucho a Harold Gramatges que a inicios de los 2000 era el director de la Asociación de Música y me tendió la mano en algo importante para mí, y eso se lo voy a agradecer toda la vida.

También la gente de Relaciones Internacionales se portaron muy bien. Pero, eso fue conmigo. No se puede generalizar, no se puede comparar el tiempo transcurrido. Han pasado muchas cosas. Sí puede afirmarse que cada día que pasa es peor.

Estas asociaciones se pliegan al poder. A eso únele que, desde hace muchos años, los máximos dirigentes de la cultura cubana provienen lo mismo de una fábrica de cemento que de una zapatería. O lo que es lo mismo: de cultura no saben absolutamente nada.

Por eso, a partir de su desconocimiento de la cultura, del arte, de la sensibilidad de nosotros los artistas, lo que han hecho no tiene nombre, es horrible. Sí estoy al tanto de que las empresas, no sólo la UNEAC, están chupándoles la sangre a los artistas con porcentajes incomprensibles, cuando no les pagan o se demoran en extremo en el pago. Eso sí me llegó de buena tinta.

¿Qué le queda por hacer a Lourdes Libertad?

¿Qué me queda por hacer? Millones de cosas, porque yo pienso que esta carrera no termina nunca y no acabas de aprender nunca. Todos los días aprendes algo nuevo. Y mientras estemos sobre la tierra y estemos activos, trabajando sobre los escenarios, vamos a seguir haciendo todo lo que venga, todo lo que sea trabajo, todo lo que sea el hecho artístico, porque eso es lo que nos nutre, eso es lo que nos da vida y nos da mucha fuerza para respirar.

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos


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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




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